Les Chevalets, House of letterpress

Entrevista: Trini Salamanca // Fotos: Miguel Jiménez

En un momento en el que todo va cada vez más rápido y el flujo de información, las tecnologías de la comunicación y el consumo desmedido alienan nuestro día a día, surgen algunos proyectos que vuelven a darle valor al tiempo y a los procesos con alma. Uno a uno y poco a poco van […]

Entrevista a Les Chevalets para Maasai Magazine. Sevilla, Diciembre 2014.
En un momento en el que todo va cada vez más rápido y el flujo de información, las tecnologías de la comunicación y el consumo desmedido alienan nuestro día a día, surgen algunos proyectos que vuelven a darle valor al tiempo y a los procesos con alma. Uno a uno y poco a poco van viendo la luz las letras, palabras y mensajes hechos con mimo.

Les Chevalets rescatan la tradición de la imprenta en el más amplio sentido; todo el equipo que utilizan procede de viejos talleres de la ciudad ya desaparecidos y condenados al olvido. Juegos de tipografías y antigua maquinaria usados con paciencia para dar rienda suelta a su imaginación y a la de todos aquellos que quieran aportar personalidad y el sabor de la vieja escuela a su material de papelería y paquetería.

Detrás de Les Chevalets están Fátima, Marta y Abel, tres diseñadores que creen en el renacer de una disciplina rezagada frente a la velocidad de las nuevas tecnologías. Coincidieron hace tres años en la primera edición del Sevilla Design Walk, donde tras una charla motivadora de la Familia Plómez [imprenta tipográfica] y con mucho trabajo, ilusión y rastreo consiguieron poner en marcha su propio taller.

¿Qué vino antes, la pasión o la maquinaria? ¿Quién encontró a quién?

Fátima: Sin duda la pasión. La maquinaria vino de golpe, casi sin pensarlo. Nos gustaba la idea y empezamos a movernos. Marta localizó a todos los viejos impresores de la ciudad y encontró las dos máquinas grandes que tenemos.

¿Tenéis alguna anécdota que contarnos sobre cómo conseguisteis las máquinas?

Marta: [risas] Yo me introduje en un mundo un tanto oscuro… Me llamaban “rastreator” [risas]… iba preguntando de un sitio a otro, y allí me hablaban de un tercero… De repente di con un señor bastante trapichero que nos vendió las primeras “tipos” que tenemos, las de madera. Nos hablaron de algunas imprentas y empezamos a recorrer diferentes sitios para ver qué queríamos y qué no. Hubo material que no cogimos por cuestiones de espacio, por ejemplo. De la charla de Los Plómez aprendimos que hoy todo (chibaletes, tipografías, maquinaria…) puede conseguirse por internet. En nuestro caso todo el material que hemos comprado es de aquí, es de Sevilla.

Abel: La segunda vez que vimos a Los Plómez fue cuando vinieron a impartirnos un taller privado a nosotros. Al terminar, salimos a dar una vuelta y a tomar algo juntos. Así descubrimos que con el material que habíamos adquirido habían sido elaborados carteles antiguos que ahora nosotros veíamos en algunos bares: sobre todo, carteles de corridas de toros…

M: Lo último que me ha pasado a mi, en primicia, ya que aún no había tenido tiempo de contárselo al resto, es que en el barrio de Santa Cruz en una tienda de objetos relacionados con el arte y la pintura encontré una tipo de madera de las mismas que nosotros tenemos que han reconvertido en un objeto de decoración.

A: Otro descubrimiento fue saber que algunas de nuestras tipos pertenecieron a la imprenta Álvarez, que hzo mucha cartelería para el Cine X en la calle Amor de Dios. Es un detalle que nos hace mucha ilusión, ya que de allí salieron carteles muy buenos.

¿El hecho de necesitar las tipografías en formato físico para poder trabajar con ellas llega a convertirse en fetichismo?

A: En cierto modo sí, ya que los resultados finales dependen del tipo de letra que utilices… Desde hace unos meses, por ejemplo, teníamos ganas de conseguir Futura y no hemos parado hasta dar con ella… ahora, claro, queremos otras… [risas] Debería surgir algún tipo de mercadillo de trueques, para cambiar las que unos no utilizan por otras que puedan llegar a usar más. Eso estaría bien…

Entrevista a Les Chevalets para Maasai Magazine. Sevilla, Diciembre 2014.

Hablando de las tipografías, ¿podéis hacernos un recorrido por vuestro espacio de trabajo y contarnos qué nos rodea?

[Entrado por la puerta lateral izquierda del patio]

A: Este mueble grande de aquí es el Comodín, que es como el Word de un ordenador. Aquí lo tienes todo para componer un texto: los cajones llenos de tipografías, donde cada cajón contiene un tipo de letra y un cuerpo diferente. Así podemos seleccionar la tipografía y el tamaño en el que va a aparecer, abrimos el cajón que corresponda y ahí están todas las letras, distribuidas como un teclado de manera accesible, están los espacios, el interlineado… Seleccionado esto, utilizas un componedor, que es una regleta en la que colocas la tipografía y con ello compones una línea de texto.

Como curiosidad, en nuestro Comodín los anteriores propietarios tenían ejemplificados todos los cajones con títulos de películas.

F: Cada mueble que contiene tipografías se llama Chibalete, así que un Comodín consta de dos Chibaletes con un área superior de trabajo, que es donde normalmente se compone.

M: Por otra parte están nuestras máquinas Minerva; tenemos dos, la eléctrica, que es Trianera [risas] ya que procede de un taller en Triana, y otra manual. El formato de la eléctrica es un A4, y la manual un A4 plus. Son máquinas muy simples. Por una parte esta rama, que es donde se fija la composición, tanto desde un cliché como con un texto a base de tipografías… El mecanismo funciona por presión, en el tímpano se coloca el papel y este se desplaza hacia el molde situado en la rama que, previamente entintada por unos rodillos, imprime el papel. La diferencia con la manual es que ésta consta de un plato que al moverlo va entintando el rodillo, y éste es el que imprime sobre el papel. [Detrás de donde estamos sentados] Por otra parte está el tórculo; es la máquina que se utiliza normalmente para los grabados. Nosotros lo empleamos para sacar pruebas y para piezas de mayor tamaño que lo que permiten las Minervas.

A: También tenemos una Insoladora, para sacar fotopolímeros. Los fotopolímeros nos permiten imprimir los diseños hechos por ordenador, dibujos… Partiendo de un fotolito, que se extrae mediante un proceso fotográfico. Al final del proceso conseguimos una plancha con relieve (el fotopolímero) con el que se imprime.

Entrevista a Les Chevalets para Maasai Magazine. Sevilla, Diciembre 2014.

Para los que no somos tan entendidos ¿qué diferencia hay entre polímero y cliché, dos palabras que suenan muchas veces en el trabajo en Letterpress…?

A: Cliché es todo, es el soporte con el que se imprime. Este puede ser metálico, en cinc o en magnesio, que ofrece más calidad y también deja más pisada [la huella de la presión]. Por otra parte, y de una calidad inferior, estarían los fotopolímeros, que podemos hacerlos nosotros directamente en el taller y salen más económicos. El resultado de estos últimos también es bueno pero tienen un número de usos determinado.

M: Lo más resistente y que ofrece un mayor número de usos sería el zinc, el magnesio y por último el fotopolímero.

F: Los fotopolímeros nos permiten, al poder hacerlos aquí, tener pruebas rápidas para saber el resultado que podría tener una pieza … Luego si por el uso que vamos a darle o porque en el encargo que nos hacen nos piden cinc, el cliché lo encargamos fuera.

¿Estos clichés y fotopolímeros son los que en definitiva nos permiten las técnicas de diseño actuales con la forma de impresión convencional?

A: Sí, aunque en realidad el fotopolímero se lleva utilizando desde hace bastantes décadas. Yo diría que ya en los años ’60 y quizás antes encontramos clichés con logotipos. Por ejemplo, junto con uno de los comodines que compramos encontramos bastantes sellos, imágenes… que ya se estaban utilizando en esa imprenta. No todo era tipografía, también había imágenes.

¿Si el Letterpress es la impresión tipográfica, qué es para vosotros a nivel pasional?

F: A mí como diseñadora me aporta muchas cosas que al componer desde un ordenador desconoces. Al estar, de alguna manera tan limitados, aprendes cosas como descubrir cómo marcha o dificulta la lectura una tipografía concreta o cómo funciona otra; los espacios que tienes que utilizar… En mi caso, ha cambiado la forma de diseñar. Ya no es sólo impresión sino el resultado final y la mancha que deje sobre el papel.

M: Para mí es la terminación que ofreces en un producto, la diferencia entre los acabados digitales y los artesanales. Es cierto que por la técnica empleada el producto es un poco más caro y quizás hay quienes crean que no es accesible para todo el público pero lo que ofrecemos es una calidad diferente.

A: Además supone un contacto mucho más accesible con las artes gráficas; la impresión offset tiene el inconveniente de tener que imprimir grandes cantidades y la impresión digital, que permite hacer tiradas más reducidas, está muy limitada y tiene unos resultados muy planos y aburridos. Nuestro modo de impresión es el que salva estos dos inconvenientes: puedes conseguir la potencia del color de las tintas planas, utilizar tipos de papel y gramajes especiales, conseguir texturas, relieves, golpes secos, etc. haciendo tiradas desde sólo 80 unidades. Las opciones son enormes.

Entrevista a Les Chevalets para Maasai Magazine. Sevilla, Diciembre 2014.

Además de la impresión ¿qué otros trabajos estáis realizando?

M: ahora estamos haciendo mucho diseño y producción de packaging. A un nivel muy reducido, ya que artesanalmente supone muchísimo trabajo.

A: Estamos trabajando en los prototipos de unos packaging para CD’s. Para nosotros es una oportunidad muy interesante y destinada a todos aquellos que editan pequeñas cantidades de sus trabajos y quieren tener un resultado diferente al formato en el que se comercializa normalmente: un jewel pack… Tenemos un encargo pendiente y también estamos trabajando en diferentes formatos para tener pruebas y esperar que alguien se atreva.

¿Tenéis algún tipo de trabajo o cliente ideal, algún proyecto que os haga particular ilusión hacer?

A: A mí sin duda me encantaría trabajar con una discográfica, que se asociara con nosotros y que nos tuviera como proveedores, sacando ediciones especiales, por ejemplo… Carátulas de discos o Cds impresos aquí.

M: En lo relacionado con el packaging me gusta todo: desde el etiquetado de botellas, cajas, cajitas,… [risas]

F: Lo cierto es que cuanto más nos dejen participar en todo el proceso, más disfrutamos. No es sólo el hecho de que te encarguen unas tarjetas de visita, sino que las entregues en una caja que pueda ofrecer otras posibilidades… Es decir que puedas jugar con todos los materiales que forman parte del proceso. Por ejemplo, en nuestras entregas, Marta es la especialista en dar el toque final trasmitiendo que todo está hecho a mano.

¿Creéis que hay una vuelta a este tipo de negocios u oficios artesanos?

Todos: Sí.

M: Sin duda alguna. Yo creo que no sólo en el Letterpress sino en todo lo que abarca la artesanía.

F: Hay un cambio general en el modelo de consumo, el público cada vez tiene más interés por conocer de dónde vienen las cosas y el proceso de fabricación. Yo lo siento así. Al igual que tratas de conocer el origen de la fruta que comes, si puedes venir aquí y ver cómo se imprimen tus tarjetas, o participar en la elección de materiales, la tinta… es una relación más humana dentro del proceso de industrialización que sufrimos.

Y ¿se puede vivir de esto?

F: Ya te lo contaremos [risas].

A: Vamos a intentarlo.

Una curiosidad, ¿cómo son vuestra tarjetas?

M: Cada una de una manera diferente. [risas] La idea es hacer tiradas cortas e ir probando.

A: Hemos tenido dos modelos generales de Les Chevalets, pero no nos detuvimos en el diseño, sólo las hicimos.

Entrevista a Les Chevalets para Maasai Magazine. Sevilla, Diciembre 2014.

Y si tuvierais que diseñar unas tarjetas, con todas las posibilidades que tenéis aquí ¿cómo serían?

A: Ese es el problema [risas]. Yo, por ejemplo, como diseñador tampoco tengo tarjetas de visita y me cuesta mucho trabajo hacerlas. No sé qué hacer. Desde una elección basada únicamente en un tipo de papel, usar un contracolado, incluir los cantos de colores, que tenga golpe de impresión, golpe seco… No sé qué hacer. Me gustaría hacerlo todo [risas], pero sólo quiero usar dos cosas o tres y como no consigo decidirme, aun no las he hecho.

M: Lo cierto es que como cada uno de nosotros tiene un estilo diferente podemos sacar cosas distintas cada vez.

¿Cuál fue vuestra sensación la primera vez que arrancasteis una máquina?

M: Miedo. Miedo a pillarte los dedos…

F: Los impresores, por ejemplo, como nos veían al principio tan inexpertos decían… “recuerdo una vez que me tuve que llevar el brazo de un amigo en una bolsa a la Cruz Roja… Mucho cuidado con bufandas, pañuelos,…”

M: Durante una época teníamos tapada la máquina grande, la mirábamos…, pero trabajábamos con la otra y con el tórculo. Hasta que Abel se lanzó. Es el más aventurero.

A: Yo ya ha cogido el ritmo… siempre con la mano cerca de la palanca, por si hay que frenar. Tienes que trabajar muy concentrado.

¿Quién os ayudó en la elección de las máquinas y de todo lo que os hacía falta para empezar?

M: Con las máquinas fue una mezcla entre intuición y lo que encontramos en el mercado. Al principio íbamos a la aventura, queríamos comprar máquinas pequeñas porque veíamos esto casi como un hobby, pero encontramos una oportunidad y la aprovechamos. Después, conocimos a los dueños de una imprenta, amigos nuestros a partir de ese momento, que son quienes nos han ido enseñando.

F: Tampoco hay mucho mercado y tuvimos que decidirnos por lo que había: imprentas antiguas, locales, que quisieran vender…

¿Sentís que habéis recogido el testigo de la generación anterior?

F: En Sevilla en general, los impresores con los que nos hemos encontrado, han sido bastante reacios a ayudarnos. Por ejemplo, preguntamos a quien compramos las máquinas si podríamos llamarle en caso de necesitar ayuda o consejos y directamente nos dijo que no, que ya no quería saber nada más de ellas.

M: Además de pensar que estábamos locos, claro. Una impresión con mucha pisada, por ejemplo, para un impresor antiguo es algo defectuoso, pues se tendía a no tener textura. Nuestros límites también eran económicos; con otros medios quizás podríamos haber optado por el mercado alemán donde te venden una imprenta de Letterpress completa.

¿Hay algún secreto a la hora de trabajar?

A: Muchos. Bueno, más que secretos son truquitos. A nosotros nos han ayudado mucho nuestros amigos de la Imprenta Muñoz Jiménez. Con la experiencia también vas aprendiendo… Lees, te informas, preguntas… En España, todas las imprentas de este tipo de nueva generación más o menos nos conocemos…

Entrevista a Les Chevalets para Maasai Magazine. Sevilla, Diciembre 2014.

Parece que todos estáis muy unidos en este sector…

F: Hay un poco de todo… A mí me ha pasado el caso contrario: vi una imagen sobre un trabajo, pregunté por el tipo de papel y nunca me contestaron… pero es cierto que en general se comparte el conocimiento. Además no vamos a robarnos los clientes, estamos bastante lejos unos de otros. Hay mercado para todos y si has descubierto algo, no va a pasar nada malo por compartirlo.

¿Salís a buscar clientes o, por ahora, los clientes os buscan a vosotros?

M: Hasta ahora nos han encontrado. Ahora comienza el siguiente paso, el de buscar clientes, sobre todo para hacer más cosas.

A: En este espacio (C/Bustos Tavera, 26. Local 6) llevamos apenas unos meses, ahora que nos hemos establecido queremos mostrarlo, decir que estamos aquí, enseñar qué es lo que hacemos…

F: También ahora tenemos más cosas que enseñar, y este espacio es parte de nuestra carta de presentación, ya que al compartirlo con personas del gremio que acaban siendo clientes ofreces soluciones a sus productos y van saliendo proyectos…

Entrevista a Les Chevalets para Maasai Magazine. Sevilla, Diciembre 2014.

¿Cómo os ha acogido la ciudad? ¿Estáis contentos de estar establecidos en el Sur?

A: Nos ha acogido muy bien. Además aquí tenemos algo muy bueno, y es que cualquier cosa diferente nos llama mucho la atención y nos parece maravillosa. Quizás [si estuviésemos] en otras ciudades en las que se está más acostumbrado a encontrar de todo, las iniciativas especiales no se acogerían tan bien ni con tanta expectación.

F: En mi caso, no sé si debido a que hemos estado fuera y hemos regresado, pero yo he notado un cambio en la ciudad a nivel de propuestas, de cultura y de creatividad en general. En este sentido pienso que estamos en un buen momento para el producto que ofrecemos. Puede parecer arriesgado pero pensamos que en este momento la ciudad está abierta a ello. Además estamos en el centro, en una zona de muchos talleres artesanos y otras iniciativas… Estamos muy contentos.

¿Qué música suena en esta oficina cuando estáis trabajando?

M: Depende. Si estamos trabajando Abel y yo nos ponemos música bereber [risas].

A: Si estamos muy agobiados nos ponemos música Tuareg [risas]. Por ejemplo Terakaft

M: Si no, ponemos un poco de todo. Cada uno tiene su propia lista de reproducción y así vamos conociendo cosas nuevas.

F: Los vecinos ponen música de Semana Santa y tocan la trompeta de vez en cuando… [risas]

Entrevista a Les Chevalets para Maasai Magazine. Sevilla, Diciembre 2014.

Y entre los tres ¿cómo os organizáis el trabajo? ¿diseñáis los tres?

F: Yo soy la única que no trabaja físicamente aquí así es que Abel y Marta son los que llevan el día a día del taller, pero cuando salgo de trabajar de Look&Doit vengo cada vez que puedo.

A: A nivel de diseño, los tres somos diseñadores, aunque generalmente, los diseños nos vienen del cliente.

M: Ahora estamos trabajando en el cambio de imagen corporativa de un cliente y en su papelería.

A: En esos casos, dependiendo del tipo de diseño que venga buscando el cliente se encarga uno u otro.

Por último, además de diseño y todo el trabajo que hacéis a mano en Letterpress, ¿qué otras cosas se puede encontrar aquí quien se acerque a veros?

A: Este no es sólo un taller de ejecución de impresión sino que también es un espacio donde se van a llevar a cabo actividades relacionadas con el diseño y con la tipografía en concreto y vamos a hacer talleres prácticos de impresión tipográfica, de encuadernación, de conocimiento sobre tipos, dibujo de letras, caligrafía…

F: El espacio se presta para hacer muchas más cosas, que el uso de las propias máquinas… Además creemos que se está creando una comunidad que tiene interés por aprender más y por compartir. Esa es la idea.

Entrevista a Les Chevalets para Maasai Magazine. Sevilla, Diciembre 2014.

Para terminar, ¿alguna mención especial? Antes habéis hablado de varios amigos de Les Chevalets…

A: Darle las gracias a los Muñoz, hijos de impresores de gran tradición que nos han ayudado mucho y nos tratan con mucho cariño. Siempre nos dan trucos y apoyo a nivel de maquinaria, por ejemplo nos dejan utilizar su guillotina… Son nuestros mentores. Siempre están ahí.

F: Mencionar también a Alejandro Rojas de LAB, ya que este proyecto lo arrancamos los cuatro, fue él quien nos dio la oportunidad de establecernos inicialmente en su espacio, y sin esos comienzos no estaríamos ahora aquí.

Dejamos a Les Chevalets en el 26 de la calle Bustos Tavera, un lugar encantador, lleno de plantas y paredes blancas, donde se mezcla el sonido acompasado de las máquinas con el de los talleres aledaños. Allí se respira la tranquilidad y el sosiego del trabajo manual.

Gracias, chicos, por ralentizar el paso del tiempo y aportar vuestro talento y vuestro arte en la personalización de cada trabajo.

 

Más información en: www.leschevalets.com

Por Trini Salamanca // Fotos: Miguel Jiménez

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