Hombre orquesta, hombre del Renacimiento, culo inquieto, creativo, diseñador, fundador de la primera peña sevillista de Londres, organizador de fiestas locas en sitios más locos aún… Se trata de Alejandro Masferrer, alguien que tiene mucho y bueno que decir y que nos abrió las puertas y el patio de su casa familiar en Sevilla para charlar un buen rato con nosotros.

¿Quién es Alejandro Masferrer y a qué se dedica?

¡Anda! ¡Sencilla! No tengo muy claro cómo definirme, y es algo que a menudo me cuesta porque cambio mucho de una cosa a otra.

¿Quizás te cuesta porque aún te sientes en construcción profesional?

Sí, totalmente, llevo años intentándolo y todavía estoy en proceso.

Trabajo básicamente con creatividad, con equipos y últimamente lo que más hago es dirección creativa. Mi trabajo consiste en ayudar a equipos a llegar al máximo, y a encontrar estrategias de comunicación.

¿Qué es lo que marca la diferencia entre un trabajo como creativo frente a un como creativo estratégico?

Comparándolo con mi experiencia como diseñador o como creativo a secas, diría que ya no me interesa tanto el qué se hace, sino el cómo se hace, el cómo se llegan a las ideas.

Y si desmenuzamos un poco más y te pedimos una definición más informal.

Digamos que a mí me dan normalmente un equipo y me dicen que tienen una meta “X”, y mi trabajo consiste en intentar ayudarles a alcanzarla.

Muchas veces la ayuda consiste en: cambiar los procesos, otras en estructurarlo bien, ver por dónde vamos, ver qué tiene sentido y qué no, ayudarles a filtrar ideas o crearlas.

Cuando me piden una definición “de bar” (una definición sin tapujos), siempre digo: “soy como un director creativo, sin ser un capullo arrogante en el que todo se centra alrededor de él”. Ésa es la típica definición de director creativo, pues yo hago justo lo contrario.

La empatía y conseguir una buena conexión con los equipos debe ser algo fundamental en este contexto…

Exacto. En vez de centralizar las ideas, la creatividad o la dirección alrededor mía, la reparto, de esta forma ayudo a que el equipo mismo se forme y vaya adelante.

Te habrás encontrado a lo largo de tu trayectoria con equipos difíciles.

Sí, me he encontrado con equipos difíciles pero la mayoría de las veces es porque la parte directiva es la difícil. Los equipos en su mayoría tienen ganas de formar equipo, y si no ya se habrían ido de la empresa o del proyecto.

Aunque trabajas con equipos como nos has explicado, quien te contrata son empresas o corporaciones, con valores y responsabilidades a una escala muy distinta a la escala individual. ¿Tienes dudas acerca de tu responsabilidad cuando trabajas para ellas?

Me planteo esas dudas constantemente, muchísimas veces, muchísimas veces.

¿Cómo lo afrontas?

La responsabilidad individual es algo que pienso mucho y que creo que me diferencia de otros profesionales que hacen cosas similares a las que yo hago.

Creo que hay una homogeneidad brutal en el lenguaje en el que se habla ahora mismo sobre: creatividad, innovación, etc. Y a mí me revienta, es un tema que realmente me enerva. Se ve claramente esta homogeneidad cuando hablamos de: la tecnología por tecnología, también en la forma de atraer gente o en el comportamiento de las marcas y lo que promulgan.

Quiero pensar que lo que yo hago (porque lo he visto también), hace más feliz a la gente que está trabajando dentro de estas empresas. Trabajan más contentos, con más empatía, y se sienten más realizados;  aunque soy consciente que detrás hay un producto y al final estás vendiendo, obviamente.

Entonces, que hay un producto/servicio con interés comercial es algo de lo que partes…

Creo que soy consciente de que se va a vender e intento llevarlo de la mejor forma, siendo lo menos incoherente posible bajo mi criterio.

¿Hay algo profesionalmente que no harías? ¿Te has puesto límites a los que no llegarías?

, creo que hay muchas cosas tópicas y típicas que no haría. E incluso, de nuevo, creo que no es tan importante la industria para la que trabajes, como qué ideas o qué trabajos haces para esa industria.

Yo he trabajado para agencias que están trabajando para marcas totalmente inocuas, y les he intentado abrir los ojos sobre ciertas campañas o ciertas ideas que eran claramente sexistas o racistas y que directamente no las veían.

Esos temas para mí, son muy importantes, y son un gran ¡no!

Y luego hay un montón de límites de marcas, pero es muy difícil ponerlos, porque hay marcas obvias y marcas no tanto. Por ejemplo, si hablamos de Inditex y marcas de moda similares, incluso si creemos que no trabajan con esclavitud, existen cuestiones como el tipo de consumo que crean, ¿es ético o no?

Antes de analizar tu trayectoria, que ahora veremos que es variada, me gustaría saber, ¿por qué en la época de la especialización, te decidiste por la generalización?

Creo que hace falta gente que entienda el global, y no que entienda solamente los diferentes puntos. Aunque soy consciente de que es necesario que haya gente que se especialice porque si no, no seriamos capaces de completar nada.

Mis problemas de definición vienen justamente por eso, porque digo: “Bueno, ¿qué es lo que hago?” Mi especialidad, por decirlo de alguna forma, es justamente decir, no hago nada de esto. Entiendo de: diseño, cultura, música, gente; he viajado un montón y sé que soy de aquí, pero a la vez he vivido mucho fuera.

Me considero como un joker, que lo puedes jugar en cualquier sitio. O algo así como el ingrediente final que te falta en ciertas recetas.

Comenzaste estudiando diseño gráfico.

Empecé a estudiar diseño en la escuela CEADE (Sevilla), absolutamente de chorra.

Yo salí del instituto y era el típico que no se esforzaba demasiado en clase pero tenía bastante buenas notas. Estudié ciencias y me pensaba hacer algo relacionado con 3D o con efectos de películas. Pero claro, la orientadora de clase no tenía ni idea de qué era eso ni dónde podía estudiarlo.

Así fue como acabé en diseño industrial, en la que duré unos 4 o 5 meses. Para mí fue todo un shock. Clases enormes, todo muy técnico, cero creatividad, y un señor hablando allí al que le daba igual si comprendías o no.

Decidí dejarlo, y mientras decidía que hacer, me apunté a un curso de Freehand, que me motivó un montón, y con el que comencé a postear mis cositas en Fotolog.

Al final un colega me habló de la opción de estudiar Diseño Gráfico y Multimedia, que se impartía en la escuela CEADE, y aunque era muy tarde, tuve una entrevista con ellos y me dieron el ok, como a todo el mundo allí.

¿Dirías que fue una buena opción?

Hombre, por opciones en Sevilla era la mejor que había. Y creo que le saqué mucho partido porque conocí a gente como Diego Gallego o como Fernando de la Vega. Ellos fueron como mis padres, todo eso hizo que avanzara un montón, así que a mí puedo decir que me mereció la pena a pesar de las deficiencias.

Años después hice el máster en Hyper Island (Suecia).

¿Tu primer trabajo?

Mi primer trabajo fue con Diego Gallego. Él era mi profesor y para mí fue un mentor total. Por aquel entonces, no era fácil encontrar gente que lo hiciera tan de puta madre como Diego. Antes de terminar segundo curso me ofreció hacer prácticas durante el verano, y mi último año alterné las clases con un contrato a media jornada con él.

A partir de ahí me despertó el interés por hacer algo más y aunque estaba enamoradísimo de Barcelona y era mi primera opción, me ofrecieron un puesto en Base, así que acabé en Madrid.

¿Qué resaltarías de esa experiencia trabajando en Base?

Definitivamente, conectar con gente de fuera. Aunque Base Madrid, era un estudio pequeñito, tienen sedes en Nueva York o en Ginebra. Para mí en aquel momento era la leche estar en el chat hablando con gente de diferentes sitios. De hecho sigo teniendo mucha amistad con ellos, son gente que han quedado de amigos de por vida.

Y por otra parte, también resaltaría la posibilidad de trabajar en proyectos culturales como la Casa Encendida.

Entiendo que en Base los proyectos ya no solo eran a nivel gráfico, ¿no?

Sí, aunque con Diego Gallego ya trabajábamos con la idea de proyecto, en Base trabajábamos con clientes bastante potentes. Fue allí donde conocí a Marc Panero, el director de Base España por aquel entonces, y es un tío mega inteligente. Él fue el primer diseñador que conocí que aplicaba estrategia en sus proyectos, de él aprendí muchísimo y ahora es el director del máster de Elisava donde doy clase.

Después de tres años en Base, quería seguir creciendo, era el momento 15M, y también empezaba a sentirme un poco ahogado en el diseño gráfico. Hacíamos muchísimos prints, catálogos, revistas, y a mí me encantaban pero había un momento en el decía: “tengo 23 ó 24 años, ¿de verdad voy a poder seguir haciendo esto con 40 años?” Necesitaba un cambio, algo que sea más digital.

¿Entonces fue cuando te encaminaste hacia el mundo de la estrategia?

Más o menos. Empecé siendo diseñador gráfico y llegó un momento en el que me di cuenta de que además de diseño gráfico, estaba haciendo mucho más. Tenía un sello, organizaba música, hacía revistas, hacía un poco de todo, y dije, evidentemente, el diseño gráfico se me queda muy corto, como definición de lo que hago.

Así que decidí irme a estudiar algo que me ayudara a salir de estar 8 horas delante del ordenador. Esto fue un poco lo que me dio la pista de decir, sí, me gusta mucho más la abstracción, y me gusta más no dedicarme a este punto del proyecto sino dedicarme al proyecto en sí.

Ya que has nombrado la creación de Sello Salvaje, y que nosotros tuvimos la suerte de entrevistar a tu compañero David Facenda, que nos explicó el proyecto. ¿Podemos decir que tú inquietud musical viene de tu padre?

Yo creo que sí, mi amor por la música viene evidentemente de mi padre y también de mi tío. Pero bueno empezar el sello fue consecuencia de que mis primeros curros de diseñador los hacía para colegas que tenían un grupo, lo típico.

Comencé haciendo carteles, entre ellos a Cristóbal que tuvo el grupo Mañana, era uno de mis buenos colegas, y solíamos salir por la Alameda juntos. Como cada vez hacía más carteles de conciertos, la evolución lógica fue las portadas de discos.

Por entonces David tenía una especie de promotora, que se llamaba Espacio Denso que organizaba también y que fueron los que organizaron el mítico concierto de Maga del segundo disco, que lo petaron brutal, que yo no había visto tanta gente junta en un concierto indie antes en Sevilla.

Cuando Cristóbal se auto editó el CD y yo le dije: “Illo con lo que molaría este diseño en vinilo” y el dijo: ”Vamos a hacerlo”. Estuve hablando con David, le dije: “¿Y si hacemos un sello?”, y él dijo: “Venga, vamos a hacer un sello, pero que sea solo en vinilo y que luego te puedas descargar el mp3”.

Por aquel entonces era una revolución porque tenía dos vertientes: te podías descargar todo el contenido digital si querías y gratis, porque queríamos la difusión de los grupos, pero creíamos que quien apreciaba la música se iba a comprar la edición cuidada en vinilo.

¿En qué punto se encuentra el proyecto?

Ahora el proyecto, aunque no oficialmente, está en pausa. Cada uno teníamos un papel, yo estaba en Madrid todo el día: conociendo gente, organizando conciertos, y realizando la parte más creativa y más loca; él, era más estructurado, y más coherente que yo [risas].

Yo traía grupos de un sitio a otro: Sevilla, Madrid, Málaga… pero mi gestión era horrible. Yo creo que ahora le podríamos sacar mucho más partido pero bueno, al irme yo a Suecia, la parte un poco creativa y de relaciones públicas murió. Al final este rollo indie es muy de relaciones personales y ya no funcionaba igual.

El proyecto no está cerrado pero está ahí a ver qué ocurrirá con él.

Estudiando algo que te quitara de estar 8 horas frente a la pantalla, fue como acabaste en Hyper Island, en el máster Diseño Interactivo de Arte. Y durante el curso nació The Pop Up Agency.

Sí, la idea surgió a una semana de comenzar en Hyper Island.

¿Habría mucha motivación en el ambiente para que en solo una semana surgiera una iniciativa como la vuestra no?

Sí, la gente que se matricula en este máster va muy motivada, va a dar lo máximo, es justo lo contrario de CEADE, aunque en todos sitios siempre hay de todo.

Recuerdo que la primera semana fue explosión de amistad y de conocer gente.

Desde el principio quedamos un montón porque o bien salíamos a beber unas birras o bien quedábamos para jugar al fútbol, en un parquecito que había cerca de una de las islas de Estocolmo. Imagínate en verano en Estocolmo, que el verano no dura mucho, hay que aprovechar.

¿Unidos por el fútbol, la cerveza y el buen tiempo?

Sí, totalmente [risas].

Nos caímos genial y cada vez hablábamos más y de repente uno de los chicos, Abraham (Abraham Abbi Asefaw), me llamó para comentarme la idea.

Recuerdo perfectamente el estrés que sentí, porque yo siempre he estudiado inglés, pero una cosa es saber y otra cosa es irte y que absolutamente todo sea en inglés. En concreto las llamadas me estresaban un montón, y Abraham llamaba siempre porque odia textear. Ese día yo le cogí el teléfono en plan:” Puff, a ver qué quiere éste ahora…” [risas]

Él habla muy rollo ghetto, muy rápido y me dijo: ”Oye tenemos que reunirnos para una idea, molaría hacer como una agencia creativa… pero rollo pop up… o algo así, algo que aparece y desaparece…” y yo que no entendí mucho le dije: “Bueno venga sí, vale, pues nos reunimos y lo hablamos”.

Fue colgar e ir a una fiesta que teníamos luego y recuerdo que cuando llegué me saludaron otros futuros Pop Up. Y se me acercaban y decían: “Hey tío, a ti también te ha contado Abraham lo del proyecto este, que guay ¿no? “ y yo pensaba: “¿Cuántos somos? ¿A cuánta gente se lo habrá dicho?¿Y qué es exactamente esto?” [risas].

A partir de ahí ya nos sentamos a organizar más y fuimos desde el principio los seis de aquella fiesta.

Tuvo buen ojo sin duda al elegiros con solo una semana…

Sí, hizo un rollo Monchi ahí [risas].

¿Cómo os organizasteis para coordinar los viajes, las clases, y la constitución oficial de la agencia?

Fue progresivo, después de Hyper Island nos constituimos como empresa pero el proyecto  de estudiantes comenzó mientras éramos estudiantes.

Lo primero que hicimos fue plantearnos qué podíamos hacer con esta idea, porque era muy volátil. Como estábamos muy ocupados durante la semana decidimos usar un fin de semana para idearlo, y así fue como surgió la idea. Como solo teníamos un fin de semana al mes, tendremos que desarrollar los proyectos en fines de semana.

Al principio solo trabajábamos los fines de semana e hicimos los primeros trabajos para amigos suecos de Abraham que estaban allí. Como nuestros clientes eran empresas que no trabajaban los fines de semana, lo que hacíamos era recoger las llaves de sus oficinas el viernes con un briefing; nos encerrábamos; nos poníamos a pensar y a sacar ideas; y el domingo por la noche, regresaban y recogían las ideas que habíamos presentado.

De agencia de fin de semana fue evolucionando a ideas de 48 horas.

Al ir muy bien los curros de Estocolmo, nos dijimos: “Vamos a probar algún curro fuera”, y además así, comprobábamos si alguien nos quería pagar porque los primeros trabajos básicamente cubrían gastos.

El primer trabajo fuera nos salió a través de uno de los chicos holandeses que estaba en The Pop Up. Fue en una ciudad pequeñita cerca de Amsterdam y era justo unas vacaciones de las clases. Todo fue muy bien, así que de nuevo el puñetero éste de Abraham tuvo una idea.

Como teníamos que realizar una intership de 3 meses y medio, obligatorias después del máster, nos propuso que si ya éramos una agencia pop up, porque no hacíamos las prácticas esos tres meses, de una ciudad en otra, entre países. Cuando yo escuché eso, pensé: “Pero bueno, ¿esto es posible?” Porque quizás ahora mismo suena más viable, pero hace cinco años, sinceramente no era tan común, ahora sí, porque todo el mundo está rollo nomad life.

¿Contactasteis con todas las empresas antes de empezar a viajar?

Sinceramente empezamos sin tener todas las fechas cerradas, porque nosotros necesitábamos cubrir 15 semanas de intership. Y teníamos confirmados solamente cinco, y el resto iba saliendo un poco sobre la marcha. Porque hacíamos un videoblog todas las semanas del curro que hacíamos, hacíamos un montón de tweets, un montón de historias, y así fue creciendo. La idea era hacer un país por semana, es decir, un cliente y un país por semana.

¿Cada uno teníais un papel dentro de la agencia?

Los rotábamos mucho, las presentaciones, las toma de decisiones, el contacto con el cliente, etc ; lo cambiábamos continuamente porque al final era una intership y queríamos aprender un poco todos.

¿Y por qué solo una chica?

Pues imagino por culpa de la cerveza y el fútbol… Sí era la parte que me hubiese gustado cambiar, porque sí había mucha diversidad, pero a la vez no. Por una parte todos eran suecos menos yo, porque había un chico holandés pero en la intership se fue. Y además todos éramos chicos menos una chica.

Lo que sí teníamos todos, era un background diferente: Abraham por ejemplo, venía de Kenia; Zlatko (Zlatko Corluka) venía de Bosnia aunque era sueco…

Aunque el proyecto desde fuera puede verse como algo bastante divertido, funcionó porque eráis muy estructurados y metódicos.

Sí, sí, nosotros nos lo currábamos muchísimo.

Nada de ideas felices…

No, no… de hecho hubo muchísimas peleas y muchísimos conflictos, incluso estuvimos a punto de no ir a la intership porque eran todo peleas en el grupo.

Pero ahí, la escuela sí que tenía una parte muy psicológica y de dinámicas de grupo y teníamos un mentor allí que nos ayudaba mucho; nos daba herramientas para resolver conflictos, para cerciorarnos de que nuestros objetivos iban todos alineados.

“La mítica” que tenemos, fue un conflicto muy gordo con el que estuvimos 13 horas encerrados. Llegamos a un momento súper extenuante pero después de todo esto el trabajo fue rodado.

Supongo que surgirían muchos conflictos, no sólo entre vosotros sino personales (familiares, sentimentales), ¿cómo afectaba esto cuando hablamos de proyectos que se resuelven en 48 horas?

Considero que es responsabilidad de cada individuo del grupo, estar a tono cuando estás trabajando. Hay cosas y cosas, todo el mundo tiene un mal día, pero a la vez tiene que ser responsable de sobreponerse a ello y decir, si tengo un mal día, empiezo un poco más lento, o hago lo que sea.

Ahora, si tienes una pelea con tu novio/a brutal o un problema gordo es diferente; éramos 6 y reducíamos a 4 ó 5, porque evidentemente hubo momentos así.

Además éramos amigos y todos entendíamos este plano personal. Para todos los que teníamos pareja en aquel momento, era muy difícil, estar tres meses y medio separado de tu pareja, y viajando constantemente, en diferentes zonas horarias, es muy difícil, te lo digo yo.

Hablando de dinámicas de grupo, que teníais muchas dentro del equipo y que también has comentado que os formaban en Hyper Island, ¿ahora las integras en el máster que impartes en Elisava?

Sí, hay parte de eso. He ido modificándolo un poco y haciendo más mío el discurso. Porque al principio era más lo que había aprendido y lo que experimenté en The Pop Up. Ahora me baso más en la parte de proceso y en cómo los grupos piensan. Creo que estoy llegando a un punto más interesante y que me motiva más porque es una mezcla entre proceso creativo y realmente dinámicas.

¿Conoces iniciativas similares en España a la formación que das?¿Formación superior más global que incluya: trabajo en equipo, dinámicas de grupo, gestión, etc?

Empieza a verse bastante, ahora todo el mundo habla de design thinking y todo esto y yo creo que una gran parte del design thinking es este, ver las cosas un poco más generales, tener esta empatía de la que hemos hablado antes.

Pero la mayoría de ellos son palabras de moda, que las dicen pero no hay como una base sólida detrás de ellas y es un discurso bastante repetitivo.

Pero por ejemplo en Elisava, alguno de los postgrados en los que doy clase, es en Proyectos Editoriales. Y fíjate una cosa tan nicho, y tan especializado como Proyectos editoriales, y precisamente yo estoy ahí para decir: “Oye! Proyectos Editoriales no es sólo hacer una revista”. El ejemplo de Monocle, es bestial, porque es cómo creas un proyecto editorial hoy en día. Estamos hablando de narrativas, puede ser desde un postcast, un video de youtube o cualquier otra cosa. Puedes diseñar una revista en youtube pues claro que sí, estamos hablando al final de narrativas, ¿no?, esa perspectiva es también parte de mi rol en Elisava, al menos lo cuidan, y lo quieren hacer. ¿Otras escuelas?, no conozco tantas, en el IED sé que también hacen ciertos esfuerzos.

¿Qué tal la experiencia de profesor?

Bueno me gusta, creo que se me da bastante bien comunicar, sobretodo si son grupos un poco más amplios. Me cuesta más las distancias cortas que en plan masa. En plan masa me siento muy cómodo. Súper cómodo y súper fluido.

Y la verdad es que me gusta mucho porque entro en contacto con gente más joven que yo y ya se va notando. Para mí ellos hacen el papel de seguir en contacto con las nuevas formas. En clase hago muchísimo debates, muchísima conversación en clase y es bestial ver cómo los diferentes alumnos piensan, las pequeñas peleitas y los pequeños debates.

En tu variada trayectoria, hace unos años co-editaste junto con Jorge Penadés el fanzine, Un perro andaluz. ¿Tenías una lista de “ cosas por hacer” y era la siguiente?

Bueno en Londres también estuve organizando fiestas, eso era bestial [Risas] .

La última que hice fue la leche, en un “paki” que tenía un sótano, y tenías que atravesar el “paki”, con todo lleno de latas y cuando te metías a la despensa, bajabas unas escaleritas y ahí estaba montado todo, el dj y lo demás, fue la leche.

Volviendo al fanzine, ¿Jorge y tú os conocíais?

No, fue muy curioso. Jorge y yo nos habremos visto unas cinco o seis veces, una cosa así. Y sin embargo he ido a su boda, nos llamamos y nos escribimos bastante, es conexión. Nos conocimos por Twitter, porque él twitteó a The Pop Up haciéndonos un guiño con el diseño de su silla Nomadic Chair.

http://www.jorgepenades.com/home/?/projects/Nomadic-Chair/

Entonces yo me metí en su perfil para ver quién era, y dije: “¡Coño, si éste es de Málaga, ¿en serio?”, así con el diseñito todo moderno. Le escribí diciéndole: “¡ah! He visto que eres de Málaga…” Al principio, he de decir, que cómo su imagen es así muy seria, pensé: “Éste tiene que ser un pretencioso, un poco estirado”. Pero que va, estuvimos en contacto por Twitter y unas navidades vine a Sevilla y él me dijo que cogía el coche y se plantaba en Sevilla. Y así fue como nos caímos súper bien y acabamos tomándonos unas tapas en el Viriato. Por enero o así, yo volví a Londres y estaba en un momento en el que quería hacer algo por Andalucía.

¿Tenías morriña?

Sí, tenía algo así como morriña. Te ayuda mucho salir fuera, para ver qué identidad tienes y bla, bla, bla… todo esto típico.

Y bueno, por aquel entonces me molaba la idea de hacer algo por mi tierra. Y un día por Skype se lo propuse: “¿Y si hacemos un fanzine digital con esta herramienta, y la podemos montar así guay en una web. Yo diseño, y curateamos el contenido entre los dos”. Creo que lo hicimos en unas dos semanas, porque no había más tiempo.

Lo llevamos nosotros dos, y nos ayudó una chica de Málaga que se llama Cynthia, que fue un fichaje de última hora que yo conocía de Madrid. Me ayudó un montón con la maquetación y nos acostamos a las 5 de la mañana esa noche, y al día siguiente a las 8 de la mañana despierto, dándole al publish.

¿Cómo fue la acogida?

Fue bestial, de hecho es uno de los proyectos a los que más cariño le tengo por la acogida que tuvo. Fueron miles de visitas sólo en ese día, y la calidad de los comentarios que llegaban… buah. Teníamos un pequeño muro de Facebook en la misma revista,  y gente que no conocíamos de nada lo compartía con unos comentarios de amor bestial.

Hay muchos perros andaluces…

Sí, muchísimos. Además creo que dimos completamente en el clavo porque el tono no era nada pretencioso, ni era nada nacionalista, era simplemente: con cariño, está aquí.

También moló mucho cómo dividimos en tres partes: la gente que vive aquí y que es de Andalucía, la gente que es de aquí pero está fuera de Andalucía, y la gente que no es de Andalucía, pero siente alguna conexión con Andalucía.

Era inclusivo, y participaron gente desde Murcia hasta gente de China. Porque para nosotros ser andaluz, era ese sentimiento, ese amor por esta tierra y puno.  Y la verdad es que fue súper bonito.

En el mismo fanzine decís que estáis abiertos a propuestas, ¿pensáis darle continuidad al proyecto de alguna forma?

Pues sí, pero desde el principio fuimos realistas, por eso poníamos que era un número único porque sabemos el tiempo que él tiene y que yo tengo, y es muy poco [Risas].

No nos da la vida para hacer más cosas, y por eso lo pusimos tan abierto, incluso estábamos abiertos a que alguien cogiese el relevo y siguiese sin nosotros.

Todos los años hablamos: ¿Vamos a hacer algo con “el perro”?

Este año ya estamos hablando y queremos hacer algo fácil, así que simplemente ampliaríamos las secciones, en vez de rehacer algo nuevo o hacer una edición nueva.

Porque es que realmente no tenemos tiempo para hacer más y también creo que proyectos como los vuestros también cubren ciertas cosas que por aquel entonces no había, que “el perro” creo que cubría, pero ya creo que más entrevistas no hacen falta. Habría que ver exactamente cuál es el nicho porque no me gustaría que se pisase. Me gustaría que fuese algo complementario. Estamos abiertos a sugerencias.

De todas las iniciativas en las que has participado: la agencia, el fanzine, el sello, las fiestas en Londres… todas eran propuestas en equipo. La única iniciativa propia es Triggers. ¿Cómo surgió la idea de crear Triggers?

Surgió mientras trabajaba para una agencia en Tallín, después de dejar The Pop Up. Entré en esta agencia con la condición de no quedarme, simplemente ayudarles durante unos meses.

Cuando estuve ayudando a este equipo creativo de la agencia, una de las cosas más comunes que hacía, era llevarles preguntas a las sesiones creativas que les ayudase a desarrollar los conceptos que tenían que desarrollar para el cliente.

Como funcionaba genial, y le vi el potencial y dije: “¡Hostia! Y si hago esto mismo, rollo genérico y se lo vendo a creativos, ¿funcionaría igual?”

Después de Tallín, me mudé por fin a vivir a Barcelona con mi novia Fina, y era la primera vez en mi vida que tenía: pasta, tiempo y tranquilidad para desarrollar algo. Entonces empecé a meterle caña a Triggers, e hice testing en agencias en Madrid y en Barcelona que fueron genial.

Así que hice un Kickstarter, salió muy guay y lo desarrollé como producto.

Y sí, es verdad que es el primero que hago sólo, completamente sólo. Es totalmente paradójico porque por una parte me he dado cuenta que odio trabajar sólo, no me gusta nada. Pero por otra, es el proyecto que mejor me ha ido, quitando The Pop Up, pero era algo más complicado. Es un proyecto que me da dinero y que funciona muy bien.

Está claro que la experiencia tendrá algo que ver ahí.

Claro, he aprendido mucho. Ahora soy más cuidadoso con la gestión, soy más cuidadoso con los números, y las partes importantes que hay que hacer que me parecían mega aburridas. Ahora me siguen pareciendo aburridas pero las hago porque sé lo importantes que son y sé que sin ellas, no funcionaría el proyecto.

Has tenido feedback de empresas como Ogilvy o Base, ¿te haría ilusión que te mandara feedback alguna asociación o colectivo concreto?

Bueno ya me hace mucha ilusión cómo se está abriendo. Porque al principio yo lo vendía para mi target, las agencias. Me sorprendió muchísimo la acogida que tuvo en el OFFF en el que alquilé un stand para Triggers y fue bestial. Se me agotaron y tuve que enviar desde Sevilla en plan exprés, fue un éxito. Allí me compró gente del Economic Forum Europeo, cosa que no me habría imaginado, son nuevos perfiles que me están llegando. De hecho me llegan mails de esta gente, diciendo: ”Oye, muchas gracias por crear esto. Pero no entendemos porque pones en tu web que es para creativos, porque precisamente viene genial para no creativos. Nos está ayudando muchísimo al flow, a la generación de ideas”. La verdad es que esto me ha hecho mucha ilusión.

Y luego, pues, en Barcelona estoy en contacto con una chica que trabaja con gente en riesgo de inclusión y tengo muchas ganas de ver cómo evoluciona el proyecto. Yo creo que lo bueno de la creatividad es que hace que tengas más confianza en ti mismo, en ti misma, incluyéndote en la sociedad. Si ves que eres capaz de desarrollar cosas, de llevarlas a cabo.

Sí, la creatividad como herramienta de empoderamiento.

Claro, porque sobretodo estas personas están en círculos muy cerrados y piensan: “ yo no puedo hacer esto, porque nadie que veo a mi alrededor, que es como yo, lo ha hecho”.

Y de repente, si le das una herramienta y ve que puede crear un montón de ideas en una hora o en media hora asocia que es lo mismo que ve en esas fotos de gente: guay, blanca, rubia, con post it , en sitios súper limpios. Creo que este tipo de herramientas pueden ser muy efectivas.

En Triggers, ¿tú te lo guisas y tú te lo comes?

Casi todo, ahora tengo una chica que me ayuda con contenido online, desde enero.

Ella es quién genera blog, tuits, y este tipo de cosas, que antes no hacía, y ahora sí hago, por ejemplo el SEO y la comunicación online, desde que la hago, las visitas y las ventas han aumentado considerablemente.

¿Qué buscas actualmente?

Esa es una pregunta muy complicada.

Nadie dijo que fuera esto iba a ser fácil…

[Risas]

Me encuentro un poco en la misma fase que me encontraba al inicio. En un momento en el que sé que puedo hacer muchas cosas, pero no sé si es lo que quiero hacer.

Tenía la esperanza de que algún día esto fuese a terminar pero me doy cuenta de que no, que soy el problema. Está claro, porque no puede ser que haya probado tantas cosas y siga sin estar convencido. Creo que tengo demasiada autocrítica y a la vez me aburro muy fácilmente de las cosas .

De nuevo estás en transición.

En transición total, quizás desde fuera no lo nota la gente que no me conoce, pero yo sé que ahora mismo estoy en una búsqueda, no he encontrado todavía exactamente lo que quiero.

Y de todas  tus experiencias, ¿cuáles han  sido las que más te han enriquecido a lo largo de tu carrera?

A ver, sé que es un tópico pero es súper necesario el rollo de conocer otras culturas y viajar. Yo ya era una persona abierta de mente, pero me ha cambiado totalmente.

Hyper Island me cambió totalmente, porque pasé de estar muy agobiado en Madrid, a una escuela en la que trataban mucho los sentimientos o las emociones, y era una cosa que yo no sabía hacer. Y de repente, me di cuenta de lo absolutamente mal que gestionaba mis emociones y la de problemas que me costaba hacerlo tan mal. De hecho, la gente que me conoce me dice que soy otro desde que volví de Suecia, soy una versión mejorada.

Bueno, yo también diría que Fina es una parte tremenda, porque a la vez que yo he evolucionado mucho, ella también ha evolucionado mucho. Ella es una persona que me ha hecho ver un montón de cosas que sin ella no veía y es una tía increíblemente inteligente.

Me ha ayudado un montón y me sigue enseñando, que es lo bestial. Es muy genuina, muy auténtica.

Tú trayectoria ha sido de continuos cambios, ¿sabes qué no cambiará?

Sí, creo que es un poco lo que he comentado antes del rollo de la autocrítica

Eso no va a cambiar, no solo la autocrítica, sino la crítica en general, no por ser criticón sino por entender cosas, por cuestionarlas no va a cambiar, o espero que no cambie, si cambia dadme una torta o algo.

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