Rafa García Forcada, la herencia de La Importadora

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Rafa es una persona apasionada, un espíritu inquieto, un alma creativa y artística. Formado en Bellas Artes, en la Escuela de Santa Isabel de Hungría (Sevilla), su faceta menos conocida por muchos, la de pintor, se inició a muy corta edad, vendiendo sus primeras obras con tan sólo 16 años. Después llegarían las exposiciones, los […]

Rafa G. Forcada

Rafa es una persona apasionada, un espíritu inquieto, un alma creativa y artística. Formado en Bellas Artes, en la Escuela de Santa Isabel de Hungría (Sevilla), su faceta menos conocida por muchos, la de pintor, se inició a muy corta edad, vendiendo sus primeras obras con tan sólo 16 años. Después llegarían las exposiciones, los premios y un futuro prometedor. Pero él quiso más: traducir en un modo de vida una idea, un sueño, un recuerdo creado… y hacerlo a través de un espacio físico. Este año se cumple el décimo aniversario de la inauguración de uno de los buques insignia del diseño, la moda y el arte en Sevilla, La Importadora. Todo comenzó en un pequeño local del barrio de los Remedios. Luego llegó la decisión de dar el salto al centro, a la Calle Pérez Galdós (en el corazón de una de las zonas más in de la capital, el Soho Benita) donde actualmente se encuentra. Pero Rafa no es un hombre que se conforme con poco; el concepto siguió creciendo y dos tiendas más han abierto sus puertas desde entonces, otra más en Sevilla y una en Granada.

A la cuidada selección de prendas, joyas, zapatos, complementos y mobiliario procedentes de todo el mundo, se suma una importante apuesta por la cultura. Y es que La Importadora no es sólo tienda, sino que funciona como galería de arte a través de la programación de exposiciones de manera continua.

Además, desde el año 2011 Rafa García Forcada diseña su propia línea de ropa y ha participado en eventos de reconocido prestigio como el desfile de nuevos talentos de MOVE Moda Sevilla 2013 o en el Showroom de EGO en Cibeles, Madrid, al que ha acudido en tres ocasiones. Ambas presencias han tenido una gran acogida por parte del público y la crítica.

Hoy el hombre detrás de todo este proyecto nos abre las puertas de su casa; un lugar maravilloso, íntimo y con un aire sereno y fresco en pleno centro de la calurosa Sevilla. Esta entrevista es inspiración en todos los sentidos. 

Teniendo un rincón como éste en casa ¿a qué lugar escapas para recargar las energías, o en dónde te gusta perderte para encontrar nuevas ideas? Dinos tus tres paraísos.

Uno de ellos es éste, mi casa, otro es con mi familia en Constantina y el tercero son ciudades punteras europeas como París, Berlín, Madrid…

He leído en alguna parte que te defines “como un trotamundos chamarilero”… ¿por qué ciudades has pasado ya? ¿Tienes idea de cuál es tu próximo destino?  

He pasado por ciudades como Lisboa, París, Ámsterdam y Copenhague, que acabo de visitar hace muy poco y me encantó. En Marruecos he estado varias veces, lo conozco bastante bien, Grecia, muchas ciudades… Pero no he cruzado el charco y tampoco he vivido en ninguna de ellas, siempre he estado de paso y he vivido aquí en Sevilla. Ahora mismo mi idea es seguir estando aquí pero a caballo con otra ciudad… Sobre mi próximo destino, probablemente sea el norte de España, Asturias.

Y sobre el “espíritu de chamarilero” ¿qué clase de objetos son irresistibles para ti? ¿tienes algún fetiche…?

Nada. TODOS. Me encanta, como podéis ver (risas), acumular objetos que voy encontrando en mis viajes y en mercadillos de todo el mundo. De cada uno de ellos siempre acabo mandando una caja de “chismes”. Sobre todo son elementos curiosos; las lámparas por ejemplo, me llaman mucho la atención, los tejidos me encantan: caftanes…

La Importadora

¿Es entonces de esos rasgos de tu personalidad de los que nace el concepto de La Importadora y los objetos que la llenan?

La Importadora nace como una mezcla de lo que anteriormente hemos estado hablando y de una herencia familiar. Toda mi familia, por ambas partes, era comerciante desde mis tatarabuelos, y el proyecto de La Importadora viene de un comercio que tuvo mi abuelo aquí en Sevilla en los años ’50 que se llamaba así, La Importadora.

Uno de mis tíos viajaba y traía objetos de todo el mundo. Era un espacio muy grande, donde podías encontrar de todo. Estaba ubicado en la esquina donde está actualmente el Burger King de La Campana, ese edificio que después fue el Café de París. Mi familia vivía arriba y abajo tenían el bazar de La Importadora. Investigando, he descubierto que había más: una en Puente y Pellón, otra en la calle Francos… al parecer eran pequeñas sucursales de La Importadora. El negocio lo llevaban entre mi abuelo y dos de sus hermanos; el viajero era mi tío abuelo Rafael, la cabeza pensante de ese concepto.

Yo, de alguna manera, uní ese gusto que tenía de chamarilero y de trotamundos con el nombre del comercio de mi abuelo, del que me habían hablado desde pequeño. También está muy presente la influencia de mi madre y su tienda, una boutique de toda la vida. Me he criado rodeado de diseñadores, de nuevas colecciones cada año… Ya desde chico trabajaba allí cambiando los escaparates de la tienda.

Yo no llegué a conocer La Importadora de mi abuelo, sin embargo tengo muchos recuerdos asociados a ella: facturas antiguas, fotografías, escritos e incluso personas que trabajaron con él y se han acercado a saludarme a la tienda, que es algo muy emotivo… He conocido una historia bonita que me contó mi madre y en ello he basado mi vida.

¿Cómo ha ido evolucionando La Importadora desde que abriste el primer espacio hace ahora diez años hasta el concepto de tienda – galería actual?

La primera tienda empieza en un local de 40 metros sin intención de nada. Yo llevaba 8 años viviendo de la pintura, muy cansado de la soledad del estudio y un primo mío se dedicaba a traer muebles de Asia (China, Tíbet… ). Le propuse trabajar juntos montando una tienda de muebles ya que yo conocía a mucha gente, y así empezamos. Después comencé a introducir ropa, por todo lo que había vivido por el negocio de mi madre. Amplié a una tienda mayor, pero sin tener aún claro el concepto de galería… Es cierto que ya había obras de artistas y objetos muy peculiares que formaban más bien parte del interiorismo que yo desarrollaba para la tienda, en el que creaba pequeños espacios en los que yo utilizaba cuadros. Siempre he decorado con obras. Y a partir de ahí, unido al hecho de encontrar el local del centro, que me pedía hacer otras cosas, con esos techos y paredes… surge el concepto actual. Me apetecía y me arriesgué.

Ahora ya es un proyecto serio, con apertura de nuevas tiendas y otros espacios, en los que los artistas con los que trabajo puedan desarrollar su obra de otra forma.

A nivel de ropa, siempre he intentado ser novedoso en las firmas que traigo a la tienda; ahora que al poco de surgir una nueva marca puedes verla en multitud de espacios, lo que intento es investigar y seleccionar muchísimo y por ello también desde hace tres años decidí comenzar a diseñar ropa.

Lo cierto es que el diseño de moda es algo que no me resulta desconocido, que siempre quise hacer y que llegué a plantearme con 16 años, pero al final me formé en Bellas Artes. Con el tiempo me di cuenta de que es algo que seguía ahí, que era innato y que tenía que desarrollar, y este momento era sin duda el mejor, para poder dar un punto exclusivo y original a las tiendas.

La Importadora

Una curiosidad, ¿quién te enseñó a coser?

Mi abuela, para adelante y detrás (risas) con una máquina de rueda y pedal que sigo usando.

¿Sin qué no podrías vivir?

Sin mi familia y sin mis amigos.

Háblanos de algo que te gustase antes y ahora no…

Las mujeres (risas). Ahora me gustan de otra manera (risas). Por lo demás me gusta todo.

Antes nos contabas cómo te embarcaste en la aventura de diseñar… ¿de dónde viene tu inspiración?

Parto de una musa, mi abuela, que vivió una época muy bonita de la moda, los años ’30, ’40, ’50… unos años muy especiales. De ella tengo mucha documentación fotográfica y ella me inspira muchísimo. Todas las prendas antiguas que antes se utilizaban: los corsés, las combinaciones, las puntillas, los encajes… todo esto ha estado en mi casa desde pequeño porque mi abuela tenía una mercería, yo lo veía y son prendas que siempre me han llamado mucho la atención.

En telas me encantan los tejidos naturales, los linos, las sedas, los algodones…

Ahora quiero empezar a colaborar con artesanos de la estampación que llevo siguiendo desde hace mucho tiempo y tienen un trabajo que me gusta mucho y por supuesto quiero hacerlo yo, ya que tengo la formación en Bellas Artes. Es mi siguiente paso para todo: ropa, menaje…

¿Cómo definirías tus colecciones? 

Son un poco todo lo que yo soy. París me inspira muchísimo, es una ciudad a la que me escapo bastante. También ciudades como Berlín o Ámsterdam y sus árboles llorones… la época de la que te hablaba: los años ’40, el romanticismo… Todas son cosas que me llaman muchísimo la atención.

Hablando de tus colecciones, me gustaría que me definieras como tienen que ser para ti:

Los complementos: lo que su propio nombre indica, un complemento que acompañe al resto.

La ropa de hombre: tiene que ser funcional, elegante, fresca y cómoda. Muy reutilizable, que puedas salir desde la mañana hasta la noche y que vayas bien siempre. Una camisa es un básico.

Y la ropa de mujer:  aparte de la funcionalidad y los tejidos naturales, en el caso de la mujer además debe dejar ver la sensualidad, la elegancia y la feminidad del cuerpo. Ésta siempre se tiene que mostrar con independencia de lo que se lleve.

La Importadora

¿Tiene tu vida en este momento algo que ver con lo que soñaste ser de pequeño o con aquella persona a la que querías parecerte?

Sí, todo. Aunque se trata de una infelicidad continua, siempre estás en continuo camino, cuando consigues una cosa, quieres otra… Siempre son momentos puntuales de felicidad, aunque nunca tengas la felicidad plena. Mi sensación es que coges tu vida como si fuera un lienzo que vas pintando.

¿Tienes algún un “ritual” que si no lo haces por la mañana sientes que te estropea el día?

No, salvo una ducha de agua fría.

Haznos un recorrido en tu forma favorita de moverte por una ciudad como Sevilla y muéstranos algún rincón donde sueles ir sólo por el placer de disfrutar de ti mismo.

En bici. La descubrí en Berlín y en Sevilla tal y como está preparada la ciudad, es un medio de transporte genial. Para disfrutar de mí mismo, por lo general me encanta estar en mi casa, disfruto recibiendo a amigos aquí…, poner música, tomar una copa, charlar… Estar muy a gusto.

Y por la ciudad me encanta ir a comer, a tapear al ConTenedor, La Mamarracha, Ovejas Negras, La Chunga, La Azotea, el Becerrita… Muchos.

Háblanos de tu percepción de una ciudad como Sevilla, o de todas las que has visitado, ya que sabemos que al pintar te inspiras mucho en tus viajes.

Para mi todo es susceptible de ser pintado, desde una foto hecha desde un coche por un camino desierto, hasta una planta, objetos, personas… yo lo que intento con mi pintura es tratar de dotar de belleza a aquellas imágenes donde quizás no siempre la hay o aparentemente no la hay.

Te defines dentro de la corriente del naturalismo abstracto, pintando principalmente tus recuerdos y partes de tu vida.  ¿Surge de la inspiración en otros artistas que te gustan o de la necesidad de hablar de ti mismo?

Me gusta mucho [Francis] Bacon, Velázquez, Marlene Dumas, [Neo] Rauch… por lo general son pintores cuyas obras tienen mucha plasticidad, gestualidad, expresión, garra y sentimiento. Donde la composición es muy importante, donde aparece un desequilibrio pero que en realidad está ordenado. Pintores que cuentan historias de su entorno, artistas de la cotidianidad. Yo me considero así.

Todos tienen nexos en común: su temática, sus composiciones… todos son muy pintura. Me apasiona el hecho de pensar cómo de algo blanco, a través del color puedes crear volúmenes, historias, dotarlo de esencia sobre todo, y que aunque un rostro no tenga ojos sentir que está vivo.

La Importadora

¿Cuál es tu paleta de colores? Algo completamente referencial en tus obras.

Es gris. Yo soy gris. Hay una gran escala de grises en mi vida en todo. Todo es relativo. Todos los colores pero todo lleva el negro y el blanco.

Puedes pasar las horas muertas haciendo…

Paso muchas horas muertas haciendo NADA [en concreto]… En el sofá dándole vueltas a la cabeza, pensando en vestidos, tejidos, estampados, una serie de cuadros, un desfile completo, un espacio que quiero proyectar… Además, no lo suelo apuntar, son ideas que se vienen a la cabeza y paso las horas pensando en ellas, tranquilo.

¿Sigues pintando?

Sigo. La última vez fue la semana pasada, aunque llevaba un tiempo sin hacerlo. Yo pinto principalmente para sacar fuera lo que pasa en un momento determinado de mi vida diaria, sentimental, bueno o no, que repercute de una manera u otra en mi obra. Ha habido una especie de “parón” en mi vida personal y ha coincidido con la época en la que he dejado de pintar. En mi caso la pintura sale del estómago.

No ha habido parada en el diseño de ropa porque para mí es algo más mecánico.

¿Para cuando tu próxima exposición?

Suelo hacer una exposición al año. El proyecto de la galería dentro del espacio de La Importadora surge de la necesidad de que algunos de mis compañeros y yo mismo, que habíamos tenido una mala experiencia con galerías, tuviésemos un lugar en el que mostrar nuestras obras.

¿Tienes obra tuya en La Importadora de manera permanente?

Ahora mismo hay obra mía en casi todas las tiendas. A partir de una exposición que el año pasado se hizo con más de treinta piezas en unas de las tiendas, ahora se ha repartido por el resto. Pero por lo general no suelo tener obra de manera permanente, sólo cuando hay exposiciones.

¿Estás contento con tu faceta como pintor?

Siempre he estado contento. He tenido una buena acogida. He vivido de la pintura y me ha ido bien. No tengo prácticamente obras anteriores a la última colección que he presentado [Souvenir] y lo cierto es que he pintado muchísimo.

La Importadora

Y en tu faceta como diseñador ¿subirás nuevamente a pasarela?

No es algo que me llame la atención, si te digo la verdad (risas). Soy tímido por lo general, no me gusta que me miren. Ser el centro de atención no es algo que me apasione, me pone muy nervioso. Estoy muy a gusto creando, encontrándome a mí mismo y descubriendo tejidos, examinando, probando… me hace feliz. Si me presento a pasarela sería con un proyecto muy cerrado, sería casi más una dirección de arte que una pasarela, sería como un montaje con una simbología.

Cuando subí a pasarela lo hice porque quería ver qué era. Cómo se preparaba un desfile, el montaje…

¿Cómo mezclas ambas facetas creativas: la de pintor y la de diseñador? ¿qué tienen en común?

Hay un nexo que es el interiorismo. Con respecto a las tiendas, lo que hago de alguna manera es reproducir lo que es mi casa, por ejemplo mi armario se transforma en percheros de ropa en la tienda. Hay elementos en común, como los colores, composiciones y texturas, y los tienen en común el interiorismo y el arte; cada uno en su parcela y con su valor.

¿Llevas tu gama cromática a la moda?

Si, eso es con lo que juego; con toda la gama de colores empolvados, de grises, de negros… Mis cortes son sencillos, lo que aporto es mi paleta de colores, que es lo que domino, al igual que en decoración, interiorismo.

¿Y el diseño? Esa debe de ser también una parte importante para que las prendas encajen a la perfección…

Eso es algo que he descubierto trabajando directamente sobre el cuerpo. En este último año es algo en lo que he estado trabajando y de esa forma modelo; es como trabajar el barro.

La Importadora

¿Tienes una línea creada y sobre ella “trabajas” en cada clienta o recibes encargos concretos?

Corto geometría plana: óvalo, elipse, rectángulo, cuadrado, círculo… y con eso creo el vestido sobre el cuerpo. Intentando que no se vean las costuras; es algo que no soporto.

Tengo una colección básica, como las combinaciones de seda, que es algo que siempre va a estar, considero que una mujer debe ponerse una combinación y me parece sexy. Diseño pensando en los hombres, en su reacción cuando vean a una mujer… por eso utilizo esos tejidos que marcan. Esta línea básica incluye los lenceros y algunas prendas más que dejan ver la espalda, el cuello… Fondos de armario que cualquier mujer debería tener.

Hablas de básicos y de una gama de colores muy sencilla, ¿tu idea es que no caduque?

Exacto, que no caduque nunca. No soy muy fan de las modas. No creo en las tendencias arrolladoras y huyo de ellas. Y eso es algo que también busco en el resto de marcas que hay en la tienda. Por ejemplo, huí del flúor el año pasado aunque estuviera tan de moda porque realmente no creo que favorezca a la mujer ni al hombre.

¿Para tener una pieza diseñada por ti, una pieza única, hay que venir directamente a ti o podemos ver algo en La Importadora?

En La Importadora se puede ver un estilo, pero para hacerle un vestido de esas características a alguien, tiene que venir directamente aquí. Hay que ver qué tejido le encaja, que corte le viene bien…

La Importadora ha abierto recientemente otra tienda en Sevilla y una en Granada, ¿qué ciudad será la próxima?

Tengo una gran ilusión en Madrid y en Barcelona. Hay unos clientes muy interesados y se están dando todos los pasos para que sea lo antes posible. Pero no hay aún un local cerrado.

¿El alma mater de las nuevas tiendas, aunque estén franquiciadas, sigues siendo tú y seguirás aglutinando moda y arte ¿verdad? 

Eso es justamente lo que yo franquicio: elección de las marcas de ropa, selección u orientación sobre los artistas que han de exponer, ayuda en los montajes, los cambios de decoración cada cierto tiempo, que algo que se hecho en Sevilla se haga en otras ciudades…

La tienda es como un lienzo que se va pintando, pero a la que cada cierto tiempo hay que dar un brochazo y hay que cambiar. Una obra que tiene inicio y un final. Cada tienda su carácter propio aunque manteniendo la esencia de la matriz; el mobiliario lo diseño yo también para que todo tenga mucha armonía…

Rafa, ¿y tú, dónde te ves en los próximos años? ¿qué meta quieres alcanzar?

Me gustaría estar como he dicho antes, entre dos ciudades. Entre Sevilla, como base, y otra ciudad.

Y como meta sólo busco el orgullo de mi madre, ya que el nombre de La Importadora venía de mi abuelo y es algo que siempre me han contado desde pequeño. Que funcione bien y se hable bien de la marca. No tengo una meta grande, quiero vivir.

¿Y como pintor?

Ahí no tengo meta. Ya las he alcanzado. Soy pintor y me apasiona escribir a través de mi pintura para mí y para la gente que me quiere y que cree en lo que soy. No tengo ninguna intención más. No soy un pintor reivindicativo ni social… sólo me dedico a utilizar el lienzo y la pintura para crear algo bello o que quiera inmortalizar en un momento determinado.

Y terminada la entrevista, seguimos hablando de muchas cosas más… Conocimos la bella morada, su estudio y su taller y disfrutamos de la tranquilidad de la tarde con un refrigerio de lo más apetecible… Para volver todos los días. 

En esta entrevista os dejamos algunos de los trazos de un hombre de gran carisma y con una personalidad arrolladora. Me encanta el gris, pero desde luego para mi Rafa no es una persona gris sino llena de luz y de energía, que desprende y contagia a cuantos nos acercamos a él.

Muchas gracias Rafa.

Por Trini Salamanca // Fotos: Miguel Jiménez

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