Warning: "continue" targeting switch is equivalent to "break". Did you mean to use "continue 2"? in /usr/home/migueljimenez.com/web/maasaimagazine/wp-includes/pomo/plural-forms.php on line 210 Miraflores, Sevilla tiene un rock especial - Maasåi Magazine

Miraflores, Sevilla tiene un rock especial

Texto: Fernando Cañas // Fotos: Miguel Jiménez

Miraflores grupo

Miraflores

Con un alma pantanosa, articulada a base de grandes dosis de electrificación, Miraflores son la respuesta inmediata al… ¿pero qué está ocurriendo en esta ciudad? Actitud, veteranía y un más que envidiable repertorio los han convertido en una de las bandas cabecera que ha despertado a Sevilla de un letargo que, durante mucho tiempo, parecía endémico. No hay festival que se les escape y cualquier escenario les queda pequeño. Si tienen el inmenso placer de oírlos, quizás pueda contratarlos.

Miraflores suena más a zona residencial que a lo que realmente es. Contadnos de qué manera surgió el nombre de la banda y si realmente pensáis que estáis locos de atar.

Emilio R. Cascajosa: Miraflores es un nombre con muchos significados. Por eso ha sido tomado igualmente para dar nombre a un centro psiquiátrico, a una conocida avenida de nuestra ciudad, a una residencia de ancianos, a un parque familiar o un pueblo de la sierra madrileña. Nos gusta cómo suena.

Javi Neria: También es nombre de palacio. Hay uno encantado, creo que en Madrid. La sede del Gobierno de Venezuela también se llama igual.

Emilio: No resulta útil a la hora de definir la música que hacemos y eso genera un desconcierto que nos atrae. Por ejemplo, mucha gente nos ha llegado comentando que por el nombre esperaba una cosa que para nada tiene que ver con lo que expresamos en directo. Quizás llamarnos Narcosatánicos habría sido más obvio. Miraflores suena bonito; a naturaleza, pero también a extrarradio y a zona mileurista. Sobre la neurosis que nos embarga a cada uno mejor no comentar nada. Ya es bastante loco colgarse una guitarra para hacer ruido ya pasados los cuarenta como para intentar generar una imagen distorsionada de nosotros mismos. En directo se nos va el sentido y a veces el equilibrio. Deberías quedarte con esa imagen. El resto sería simple postureo.

Javi: Bueno, los viejunos del grupo somos nosotros dos. El resto tiene treinta y tantos o no ha llegado a los treinta.

Emilio de Miraflores

Vuestros miembros han pasado por formaciones señeras de la escena sevillana como Sick Buzos, Sr.chinarro o Salieri. ¿En qué grado toda esa experiencia anterior queda reflejada en el sonido y saber estar de la banda?

Javi: Sick Buzos fue el grupo donde eché los dientes. Somos como una familia. Éramos casi teenagers y nos metimos de lleno en el mundo de la música. Todo era diferente en aquellos años, nos lo pasamos de puta madre haciendo música. Ahora hemos vuelto a reunirnos y mi hermano Jaime es el batería. Compatibiliza Miraflores con los Buzos. Salieri vino después, también con Jaime. Grabamos tres discos, el último sin editar. Fue mucho tiempo componiendo, grabando y tocando por toda España. Creo que es la banda más profesional de la que he formado parte hasta ahora. Con Sr. Chinarro aprendí mucho de música y del mundo que la rodea. Me divertí mucho durante el tiempo que estuve colaborando con Antonio. Todas esas experiencias más otras que he tenido más tarde son las que conforman mi identidad como músico. Con Miraflores es distinto. Quizás se trata del grupo al que más conexión le veo con Sick Buzos. Es como un volver al principio, a esa franja que iba de finales de los ochenta a primeros noventa durante la que te dedicabas a expresar toda la música que te impactó; encontrar a un cantante que tiene la misma sinergia y a una banda sólida que te siga. Esto hace posible que todo fluya.

The Scientist constituyó de una forma u otra el motor de arranque de Miraflores, con un sonido que rezuma  aussie rock por los cuatro costados. A pesar de vuestra propia personalidad, ¿qué más bandas hay que tener en cuenta a la hora de oíros?

Emilio: ¿Pretendes que te hagamos una playlist como manual para descifrar nuestra música? Lo que escuchas es lo que es y te sugerirá cosas. Ha habido gente que me ha dicho que les recordamos a The Birthday Party, Wall of Vodoo, Spacemen 3, Joy Division o Bauhaus. Y ninguna de estas bandas tiene una similitud concreta entre sí. Oímos muchísimas cosas y estamos influenciados por formaciones de todo tipo.

Javi: Me encantan The Scientists. Al igual que pasa con Emilio, me he educado con el Ruta 66. En sus páginas conocí a la mayoría de las bandas que actualmente me gustan. También aprendí mucho comprando música en Discos Burial y con los conciertos que programaba la gente de Producciones Informales.

Emilio: Todo comenzó cuando le propuse a Javi montar algo en la onda Scientists, Suicide y Stooges. Eso encajó con una proto banda que él acababa de montar. Los dos hemos coincidido en muchas experiencias vitales, era normal que encajásemos a la primera.

Javi: Nunca olvidaré cuando a los diecisiete años vi en directo a The New Christs. Una súper banda australiana que nos pegó un par de hostias, enseñándonos lo que es el rock and roll en una pequeña sala en Triana. Aquella formación era perfecta, con miembros de Radio Birdman, Beasts of Bourbon y Barracudas. Al día siguiente seguía sintiendo el pitido en los oídos en clase.

Emilio: Nombrar bandas puede ayudar a definirnos, pero hay mucho poso ahí debajo. ¿Si te digo que a Ernesto (Ojeda) y a mí nos encantan The Residents o Neu! ayudaría a comprender por qué Miraflores sonamos como sonamos? Igual no, pero probablemente sí sería un índice de determinadas abstracciones implícitas en el grupo.

Jaime y Jaime MIraflores

Os autodefinís como rock pantanoso. ¿De qué pantano estamos hablando?

Emilio: No nos autodefinimos para nada. Las etiquetas son cosas de la prensa y las redes sociales. Y lo digo básicamente porque he trabajado mucho tiempo en los dos sectores y he usado las etiquetas como recurso literario. Está claro que nos tira el pantano, el australiano, ese que supura crudeza y oscuridad. Hablo de una sensibilidad bronca, malsana y peleona. Beasts of Bourbon, The Drones o la saga Kim Salmon forman parte de nuestro background melómano. Pero también Dr. John y Captain Beefheart. En el fondo se trata de una suerte de blues retorcido con olor azufre que en nuestro caso reforzamos con grandes dosis de noise y minimalismo instrumental.

Javi: Hace poco, hablando de la Credence Clearwater Revival con Chencho Fernández (Sick Buzos, Las muñecas de la calle Feria), discutíamos sobre si ellos venían del pantano. Creo que el término tiene muchas connotaciones, como dice Emilio. Yo siempre lo he relacionado con el  blues del sur de EE.UU, zona de pantanos, con Louisiana y todo eso. Es la raíz de la música negra y del rock en general. Hay que ir a buscar en los pantanos, investigar en esas raíces.

Emilio: Pero, ojo, nuestro pantano está pringado de mucha lisergia y también de hard-rock, high-energy, gothic y punk de cuneta. Aunque ninguno de nosotros es un paria tirado a la bulla. Todos tenemos responsabilidades fuera de la banda: unos tienen hijos y gran parte ya peinamos canas (o no peinamos nada). La agresividad y el nihilismo lo dejamos para Miraflores. Y el pantano en el ADN, no en la conducta.

MIraflores

Sevilla parece que está viviendo de nuevo un renacimiento musical con La Casa del Blues de Sevilla, La asociación de músicos de Jazz, Pony Bravo, o eventos como Territorios, Nocturama, Festival de cine, etc. ¿Consideráis que se está gestando una nueva – y plural- escena hispalense o es fruto de la casualidad? ¿En que lugar encaja Miraflores?

Emilio: En Sevilla hay lo que tiene que haber en una gran ciudad. Lo contrario sería para cortarse las venas en vertical. Sí, hay más gente con ganas de hacer cosas. Por fin, después del barbecho producido tras la Expo 92, parece que encontramos un cierto movimiento. Aunque tampoco pienso que exista una escena efervescente, básicamente porque no hay un tejido industrial que lo sustente. Hay pocas salas acondicionadas, pocos locales de ensayo y escasos garitos donde escuchar música. Una escena no sólo se sostiene por un puñado de grupos. Hace falta algo más. Comparado con los ochenta, es un páramo con algunos atisbos de movimiento musical. Aunque ahora hay más gente dispuesta a hacer música, los canales tampoco son lo suficientemente potentes. Por suerte no estamos como en Córdoba, Huelva y Cádiz, donde la poca vida musical que hay apenas puede respirar dentro de su entorno. Podríamos fantasear con que hay algo importante y venderlo al exterior como lo que no es, pero no sería realista. Al final siguen siendo los mismos. Y los nuevos siguen replicando esquemas conocidos. La eterna sombra del indie por un lado, con Sr. Chinarro y Maga generando estilo. Por otro lado, la impronta clásica y reaccionaria de Silvio haciéndonos creer que cualquier tiempo pasado siempre será mejor. Y en medio, Pony Bravo, que aunque musicalmente no me calen, al menos han creado una personalidad propia que por suerte para ellos ha encajado más allá de Despeñaperros. Así han acabado siendo vistos como una revolucionaria vuelta de tuerca del rock andaluz. Me alegro por ellos, porque se lo merecen. Pero no podemos tragarnos que una escena se puede llegar a fundamentarse sobre la base de un único grupo, aunque este tenga potencial como para salir del intramuros sevillano. Desde luego que hay formaciones interesantes, bandas como Malheur, Blooming Latigo, Lobison, Orthodox o Tentudía. Pero son rayas en el agua. Los Sweethearts From America de Paco Campano están empezando a evidenciar que más allá del mimetismo crooner con el que empezaron, hay canciones cargadas de ironía, elegancia y humor. Fiera también tienen su enjundia.

Javi: Antes de hablar de escena sevillana me gustaría saber qué se entiende como tal. Hace seis años se volvió a hablar de un movimiento en la ciudad y algunos ya renegaron de aquello. Montamos una asociación de músicos: La Plataforma Sevilla Sound. Con ella editamos un CD recopilatorio donde se recogió una polaroid de las bandas que había en ese momento, aunque no todos salieron en la foto (algunos porque no quisieron). Es interesante escuchar el disco cinco años después y comprobar cómo está la cosa ahora. En Sevilla siempre ha habido muchos grupos, aunque todos van a lo suyo, reuniéndose en pequeños grupúsculos de tres o cuatro bandas afines, intercambiándose músicos. Son circuitos cerrados donde unos van a los conciertos de otros, compran los discos o demos y se auto proclaman la crème.

Emilio: No podría decirte dónde encajamos nosotros. Personalmente no suelo relacionarme mucho con los músicos de la ciudad y después de un concierto suelo escaparme a darme una ducha y recuperarme de la quema del directo. Sevilla es muy poco rockera. Suena rancio decir esto, pero es la verdad. Aquí el rock más joven es mezclar a The Hives con Oasis o Kasabian. Y los decanos siguen enfrascados en el síndrome de Peter Pan que pulula por la Alameda de Hércules desde hace dos décadas. Solo que ahora las chupas de cuero y las patillas se mezclan con carritos de bebés.

Javi: Llevo ya mucho tiempo en esto y conozco a la mayoría de los músicos.  Creo que soy de los que tienen ese síndrome peterpanero que, por otro lado, bendito sea. Creo también que hay que huir del sectarismo y tener la mente y las orejas abiertas a todo. Me sigue admirando que en una  ciudad como Sevilla, tan profundamente  rancia y provinciana, sin garitos donde escuchar buena música, surjan brotes verdes y buenos músicos; grupos a los que fichan discográficas y que encuentran reconocimiento afuera. Eso me alegra. El festival Territorios se está volviendo cada vez más penoso. Lo de la casa del blues me interesa. Nocturama ya lleva muchos años, este año pasado tocamos allí. Lo del Festival de Cine ha estado de puta madre. No sé si es por la crisis o por un cambio de mentalidad menos xenomaniaca, pero antes en los festivales que se hacían en Sevilla era más difícil meter la cabeza a no ser que fueras muy conocido. Es algo que denunciamos en su momento. Con el paso del tiempo es cada vez más frecuente encontrar a muchos grupos en los eventos que se organizan.

Miraflores

Contáis con un extenso repertorio propio del que solamente habéis registrado tres temas en los estudios La Mina con el gran Raúl Pérez. Visto el magnífico resultado, ¿habrá continuidad en breve? ¿Qué versiones encajarían en vuestro enérgico rompecabezas?

Emilio: Tenemos un disco completo grabado en la Mina con Raúl Pérez y masterizado por Kramer (Bongwater). Son once canciones. También registramos una versión de Telescopes que no acabamos de cerrar definitivamente. Lo que has escuchado es lo que hay colgado en Bandcamp, un simple aperitivo. El disco saldrá en breve con un sello sevillano, en vinilo y con la certeza de que es un primer paso; porque ya tenemos un buen puñado de nuevas canciones que piden ser grabadas. También estamos trabajando en una visión muy a nuestra manera de un tema de The Church. Es para un disco homenaje a la banda australiana que se editará en unos meses.

Vuestra presencia en  festivales y salas de conciertos no pasa desapercibida. Con tanta energía desparramada sobre un escenario, ¿Os preparáis una buena ensalada de decibelios antes de tocar? ¿Cuál es la reacción del público?

Emilio: Hace poco descubrí en una revisión médica rutinaria que tengo una lesión de oído provocada por el exceso de ruido. Demasiados años vinculado a la música y demasiados decibelios a mi alrededor. Suelo llevar tapones a los ensayos, aunque se me olvida colocármelos la mayoría de las veces. Una gran estupidez por mi parte. Miraflores actualmente es una banda ruidosa, y no es por epatar, las cosas salen así. Desconozco cómo evolucionará todo, pero de momento somos los típicos que se negarían a tocar en un local con limitador de decibelios. Supongo que eso le llega al público. Esa manera de dar cera sin contemplaciones. De momento la gente responde positivamente, aunque tampoco diseñamos un show concreto para generar una respuesta determinada. Sonamos así porque nos gusta apretar los dientes, zapatear el escenario y sudar la gota gorda. Hasta que nos cansemos, la cosa irá por esos derroteros.

Javi: Personalmente estoy gratamente sorprendido. La primera vez que tocamos pensaba que íbamos a ser un grupo que llegaría sólo a unos pocos, que íbamos a gustar mucho a una minoría, pero que la mayoría acabaría rayándose. Ha pasado todo lo contrario. Y aunque estoy muy contento con el disco, nos hemos hecho un nombre a base de buenos bolos. Creo que fue Lemmy de Motörhead quien dijo que encima de un escenario es donde hay que demostrar y darlo todo. Me siento cómodo, para nada encorsetado, libre y con mucha energía cuando actuamos en directo.

Miraflores

¿A quién habéis teloneado y os gustaría telonear?

Emilio: Hemos tocado con Schwarz, Za!, The Damned, The Cubical o Lisa & The Lips, aunque nada ha cambiado tras estas experiencia. El hecho de tocar con alguien más o menos conocido solo te ayuda a que haya más gente receptiva, pero personalmente no me aporta nada tocar con una banda determinada. Obviamente, me gusta actuar con grupos afines. Pero muchas veces es mejor compartir camerinos con buena gente aunque sus presupuestos sonoros estén alejados de los nuestros.

Javi: Me gustaría tocar fuera de España, en Berlin y en USA. Por ejemplo, en el Austin Psych Fest, compartiendo cartel con alguna de bandas psicodélicas cojonudas que hay actualmente, gente como Black Angels, Royal Baths, The Warlocks o Loop, que se han vuelto a reunir. Hay muchas formaciones que me interesan. Aunque antes tendríamos que tocar en Madrid, Barcelona y Bilbao, digo yo. Son el epicentro del rock en el Estado.

Desveladnos algo del proceso que seguís a la hora de componer. ¿En qué momento subís el volumen de los amplificadores y situáis la ira? ¿La garganta de Emilio, vuestro frontman, es tan inagotable como el baqueteo del conejito de Duracell?

Javi: Los ensayos son subiditos y a veces se crean momentos muy buenos cuando los temas empiezan a cuajar. Tenemos que cuidar el volumen porque ensayamos en un local pequeño y cerrado, expuestos a muchos decibelios. Recuerdo cuando actuamos en El Alternador, a pelo en un bar. O cuando nos estrenamos en un showcase del Mondongo, en el MonkeyWeek. Hubo un momento del concierto en el que descubrí que mi amplificador de válvulas estaba al 10. Había sido cosa de Emilio. Si hubiéramos estado en Spinal Tap lo hubiera puesto al 11. Para mí la voz es el 50% para que me guste un grupo, y Emilio hace que me molen las canciones que hacemos. A parte de su actitud en el escenario. En realidad tiene muchas más posibilidades vocales y melódicas que él desconoce todavía y que tendría que trabajar.

Emilio: Maestro, muéstrame en camino.

El Rock, ¿cómo actitud o aptitud?

Emilio: El rock como invitación a la catarsis.

Javi: El Rock es actitud y aptitud, si no se queda en pose vacía. También añadiría que es trabajo, mucho trabajo, como le decía Warhol a Lou Reed. Como suelen comentar por ahí: “que la musa te coja trabajando”.

¿Alguna cosa que se me escape y queráis reseñar?

Javi: que estamos a tope y que podéis escuchar nuestra música en miraflores.bandcamp.com

Gracias a Maasai y a Fernando Cañas, nos vemos en la próxima.

Por Fernando Cañas // Fotos: Miguel  Jimenez

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