Montgomery - Maasai Magazine

Este otoño. Un amigo me invitó a ver el espectáculo de inauguración del Mes de Danza de Sevilla y, sin querer, tuve un flechazo. Con la imaginación puesta en algo institucional o protocolario acompañado de un espectáculo de danza correspondiente, me vi, una hora después de comenzar “The Montgomery Experience”, bailando desbocado en el escenario del Teatro Alameda junto al resto de espectadores y los bailarines del espectáculo. Fue sin duda un haz de luz para mis oídos. Desde entonces me acompañan como banda sonora al despertar, de camino al trabajo o en las horas muertas en casa. Montgomery es como la sensación de cruzar la mirada por la calle con un desconocido, y la sonrisa que te deja esbozada en el rostro durante un rato. Han estrenado disco y videoclip. Me senté a charlar con ellos sobre todo esto que ha generado “Its happening” y pude entrevistar por primera vez en mi vida a un grupo de música. Novato e inexperto, pero con una admiración incondicional por el sonido que ha ocupado mi mente estos últimos meses. Y ellos tienen la culpa.

Contadme un poco, ¿de dónde venís, qué hacéis?

Miriam: Pues yo soy Miriam Blanch y empecé con la música tocando el bajo hace muchísimo tiempo. Primero con La Morgue, una formación sevillana, después con Explosivos ACME que compartía con Miguel Marín (él y yo lo fundamos). Más tarde dejé un poco la música analógica y el bajo, y empecé con la música electrónica experimental.

Amanda: La verdad es que soy la que menos experiencia tiene de todos. Soy la más jovencita del grupo. Siempre he estado metida mucho en el entorno de la música pero hasta hace 3 años o así no me he puesto a tocar de manera más profesional. Y la verdad es que con la batería llevo poquito tiempo. Digamos que es mi primer proyecto profesional que funciona. He tenido otros, pero nada. Anteriormente sí he estado colaborando con proyectos como cuando estuve un año viviendo en Inglaterra y con un polaco que hacíamos música electrónica, todo un poco loco. Allí también colaboré con otro jamaicano al que le hacía coros y tal.

Jesús: Llevo muchos años tocando en diferentes proyectos. También he tocado mucho solo, algunas cosas para teatro y tal. Yo estaba pensando hacer cosas enfocándolas más en la electrónica dejando aparte el rock, y casualmente, empezamos a trabajar en este proyecto, Montgomery.

Miguel: Estuve ocho años en Londres, otros ocho años en Barcelona, un año en Menorca y finalmente aquí, de nuevo en Sevilla. Yo siempre digo lo mismo, sobre todo ha sido por el tema de la logística, ahora tengo una hija y hay que tirar de la familia, aunque no quita que siga viajando.

La verdad es que me apetecía un montón volver a Sevilla. A mi ya no me apetecía vivir en Barcelona, me encanta pero cada vez menos. Me hubiera planteado ir a vivir a Inglaterra, no a Londres, pero sí a Inglaterra. Sobre todo por el tema del trabajo porque allí hay más que aquí, pero bueno, me apetecía, como digo, estar aquí, llevar una vida más tranquila, aunque de tranquila no tiene nada, me paso el día corriendo.

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¿Cómo os cruzáis? ¿Cómo surge la banda?

Miguel: Cuando aún estaba en Menorca, envié un mail a un amigo de Barcelona comentándole la historia. Siempre me ayuda con los proyectos, de hecho, el primer bolo de Montgomery en Barcelona fue gracias a él en el Emergencias del CCCB. Le comenté que quería volver a Sevilla y quería montar un grupo. Buscaba batería y bajo, pero tenían que ser chicas. El primer contacto que conseguí fue el de Amanda, vi un vídeo de ella tocando la batería en una azotea y pensé en probar a ver cómo tocábamos juntos y tal. La llamé nada más llegar, y ella en su onda al principio no me cogía el teléfono (risas).

Amanda: ¡Eso no es verdad!

Miguel: Quedábamos los dos solos, le enviaba antes las canciones y ensayábamos. Salió bastante bien. Y pensé que necesitábamos traer a alguien que tocara el bajo. Ahí surgió la posibilidad de contar con Miriam. Y por fin, hicimos el bolo de Barcelona. Este bolo ya estaba cerrado (casi por encargo) y teníamos uno posible en Sevilla, todo pasaba muy rápido. Nos faltaba alguien que tocara la guitarra y me ayudara con las teclas… y hablé por Facebook con Chumi (Jesús). En un principio se comprometió solo para el primer bolo y comenzamos a ensayar. El primer bolo funcionó y empezaron a salir más.

Miriam, he oído que montaste una asociación de música electrónica…

Miriam: Sí, se llamaba Intramuros (la creé junto a otro socio) y también organicé un festival de arte sonoro en el Monasterio Cartujo de Cazalla de la Sierra. Fue una propuesta muy bonita pero con una repercusión de publico muy baja, ya que es para un publico muy minoritario.

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¿En qué año fue?

Miriam: La primera edición la organizamos en el año 2009, en 2010 la segunda y en 2011 fue la ultima edición. Esta última edición la trasladamos al local de la asociación que teníamos en Sevilla, fue como un reducto de lo que fue el festival en sus comienzos.

Casi todos los que asistían al festival eran de fuera. Gente internacional de primer nivel. Artistas que no habían venido nunca a España. Dentro de la música experimental, el que era mi socio es de las personas que más saben de la materia en este país. Y gracias a sus conocimientos y sus vínculos en el panorama electrónico, conseguimos localizar a los artistas y aceptaron venir. Contactábamos con ellos y cuando conocían el lugar les gustaba mucho la idea. Nosotros nos arriesgábamos mucho, muchísimo. En Sevilla y España.

En 2011 disolvimos la asociación debido a que faltó asistencia de público al ser una propuesta tan minoritaria. Tampoco contamos con ninguna ayuda de instituciones públicas. Los festivales los organizamos por nuestra cuenta y riesgo y fue un auténtico desastre, económicamente hablando, pero artísticamente fue brutal porque estas propuestas no las había traído nadie.

Miguel: Una pena la verdad porque además el sitio era increíble… (resopla). De todas formas, yo creo que ese festival ahora podría tener mas posibilidades. Enfocándolo también de una manera más amplia. Yo tuve la suerte de tocar los dos años y fue increíble, una pasada. La idea era como si tú organizases un festival para tus amigos y todo súper privado, gente de primerísimo nivel… Gente súper bestia. En una capilla. Pero, por desgracia, con poca repercusión de público

¿Cuál es vuestra vinculación con el mundo de la danza?

Miriam: Miguel hace mucha música para espectáculos de danza desde hace mucho tiempo y colabora con compañías. Concretamente, le propuso a María Muñoz, directora del Mes de Danza de Sevilla, el proyecto de realizar en la inauguración de este festival, un concierto de Montgomery, contactando con bailarinas como Teresa Navarrete o María Cabeza de Vaca.

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¿Montgomery es un personaje?

Miriam: Miguel participaba en un proyecto con Teresa Navarrete en el que él hacía la música. Crearon un personaje para la obra llamada “Salón Otto”. Este personaje se llama Montgomery (encarnado en el escenario por el propio Miguel). Miguel le comentó a Teresa que quería montar una banda, él ya tenía unos temas que había compuesto para la obra y otros en mente. Fue ella quien sugirió que pusiera este nombre al futuro grupo. De ahí salió Montgomery.

Y entonces las Hermanas Gestring… ¿son vuestras primas pequeñas?

Miguel: El punto danza y locura que ellas aportan, tiene algo que no sé describirlo, es la parte más desinhibida que acompaña a lo que está sonando. Ellas tienen muchas ganas de hacer cosas y les dio un gran subidón el regalo de hacer con nosotros la inauguración del Mes de Danza (los sevillanos siempre nos tiramos piedras encima pero a nivel nacional hay poco o nada que se parezca a este festival, mucha gente de otras ciudades quiere venir a presentar su espectáculo aquí) y para ellas esto fue muy emocionante porque nunca habían actuado juntas. Tengo un mensaje de una de ellas que decía “¿Y ahora qué? Me siento súper vacía después de esto”.

Elegisteis “You know that kind of girl” para vuestro primer vídeo dirigido por María Artiaga y protagonizado por las Hermanas Gestring.

Miriam: Desde el principio vimos que tenía mucho gancho. Estábamos tocándolo y bailándolo todo el rato, a todo el mundo se nos quedaba en la cabeza. Ha salido de forma natural tanto el tema como llevarlo a otro formato.

Miguel: Después de que ese tema haya entrado en los ensayos, ha habido un antes y un después. Hemos dicho: “¡sí!, vamos por aquí”.

Al principio no queríais salir en vuestro propio vídeo, sé que os han tenido que convencer un poco…

Jesús: Lo interesante es que salgan ellas (las Hermanas Gestring) porque se cuenta una historia. Nosotros ya salimos en las fotos. Intentamos no redundar en nuestra imagen. No nos parece interesante la idea de salir en nuestro propio vídeo tocando en directo. Si hay gente que tiene cosas interesantes que decir en ese formato, son ellos los que tienen que hacerlo.

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¿Compones tú las canciones Miguel?

Miguel: Traigo la idea y cada uno aporta una parte a las canciones. En Arbol mi anterior proyecto, las canciones las escribe quien las canta. En este proyecto todo es más abierto entre nosotros, para más público y mucho más bailable. Las canciones las veo así, como una relación con una chica, algo picante. Más que hablar de algo muy profundo, se trata de un bolero, como dos amigos contándose algo. No son historias completas, es la interpretación que pueda hacer de ellas cada uno. Es atmósfera.

Sacando a la luz el tema de Arbol, ¿qué tal con tus homónimos mexicanos? (Risas)

Miguel: Estos tíos me amenazaron por mensaje una vez. Yo me quedé noqueado. El tema es que ellos son Árbol con tilde y yo Arbol sin tilde. Y ellos se pillaron un mosqueo…

Chicos, ¿tenéis planes de verano?

Miguel: Sí, estamos muy centrados en que salga mucha promoción del disco y a partir de ahí, vamos a intentar ir a tocar a festivales. Además, como sabes, hace poco estrenamos nuestro primer videoclip en el CAS dirigido por María Artiaga de La Buena Estrella y se está moviendo.

¿Tenéis manager?

Miguel: Yo soy contrario a los managers y esas cosas. Soy más partidario de que nos lo hagamos nosotros y ya está. Si alguien del grupo necesita ingresos o un trabajo, ese alguien se va a ocupar de esto. El trabajo suele llegar casi solo, alguien se lo comenta a alguien, otro que se entera… y vas tocando en sitios. Esto bien gestionado por una persona del entorno puede salir bien. Un manager puede moverte por otros sitios, giras en Norteamérica, etc. Los managers son para quinceañeros que no saben nada y que creen que lo necesitan. Un manager no te va a solucionar la vida. Yo no lo he tenido nunca.

Jesús: Sobre todo al principio no nos apetece estar conversando todo el rato con alguien. Ya habrá tiempo porque la historia yo creo que lo merece, y a la vista está que a la gente le está gustando. Tiene que surgir de manera natural, en un futuro, interesarle a alguien y que nos cuadre. Pienso que lo que ha conseguido el grupo se ha generado dentro del grupo, nuestros contactos, etc. Hasta ahora todo ha sido por nuestra propia energía y posibilidades. Otra cosa es que de repente venga alguien y quiera mostrar nuestro trabajo fuera de España, esa es otra historia.

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Una de las cosas que me llamaron la atención  la primera vez que os vi, es que me gusta mucho como vestís, ¿es importante para vosotros?

Miriam: Siempre lo hablamos. Miguel tiene obsesión con este tema. Nos pregunta mil veces qué nos vamos a poner.

Miguel: Cuando te subes a un escenario tienes que sentirte realmente artista y un artista no debe actuar en vaqueros. Yo no puedo subir al escenario con pantalón vaquero. Cuando te cambias de ropa, cambias la actitud instantáneamente. Es para mí un ritual, llevo mi neceser con laca y todo. Es el momento de prepararte para subir a escena, nada de bambas y vaqueros. El escenario te da subidón.

El espectáculo de Montgomery me recordó a los estados anímicos de una fiesta. ¿Cómo sería una fiesta para vosotros? ¿Cómo es la fiesta a la que querríais ir?

Miguel: Exactamente es eso. El concepto del espectáculo era justo ese. Una fiesta de inauguración privada para los que realmente aman la danza. A nosotros nos recordaba a algunas escenas de La Gran Belleza o El Guateque. Que no fuera la típica fiesta, que fuera en ese tipo de casas en las que entras y nunca sabes cuando vas a salir.

A mí me pasaba esto cuando vivía en Barcelona, me gustaba mucho más el after que la discoteca. El after era el sitio, estaba deseando llegar allí, porque era un lugar perfecto.

Yo no soy sevillano, vosotros sí. Supongo que en esta ciudad es más complicado encontrar estos sitios, ¿no?

Jesús: Somos sevillanos pero no pensamos como tal.

Miriam: Sí que los hay, lo que pasa es que no hay muchos y tienes que estar metido en el ambiente. Cuando termina la fiesta gorda, empiezas a preguntar y te vas moviendo.

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¿La escena musical y la vida nocturna van de la mano o no tiene nada que ver?

Amanda: Creo que van por separado. No hay un movimiento fuerte.

Miguel: Vida musical creo que hay mucha, flipo con las cosas que hay aquí, cuando vivía antes en Sevilla no había ni la mitad de la mitad de las cosas que hay ahora. Es contínuo. Lo que sí veo es que el mundo de la electrónica está en un nivel un poco más underground que el mundo del rock.

Miriam: Hay un club que se llama Cosmos que cada vez está generando más adeptos y que tiene un público fiel. Organiza fiestas techno una vez al mes. Estas mismas personas se reúnen en diferentes locales donde van a escuchar este tipo de música. Hay mucho niñateo y mucha gente que va a drogarse, pero también hay grupos de gente que les mueve la música electrónica per se.

Miguel: No podemos olvidar que Sevilla es rockera, y que siempre lo será. A nosotros el otro día vinieron a vernos rockeros de toda la vida de aquí, y sorprendentemente les gustó, ellos también están en un momento de cambio.

Jesús: Volviendo al tema del panorama. Hablando hace poco con Javi Neria (Miraflores, Sick Buzos) opinábamos que es verdad que en estos últimos 10 años los que hemos hecho música desde que éramos adolescentes y ahora tenemos 35-40 años, que de manera natural hemos seguido, y hemos tenido un mínimo talento, hemos contribuido a que salgan muchos discos buenos. Porque toda esa generación, que ha ido creciendo para bien, no se ha quedado en tener un grupo con los colegas, sino que han tenido aspiraciones serias (combinando incluso la música con otros trabajos), profesionales y haciendo las cosas bien. En este sentido hay muchas bandas buenas, nos guste más o menos su estilo. Otro tema es cómo responde la gente a eso. La gente va a muchos más conciertos ahora que antes, aunque siguen existiendo los mismos problemas “-¡Oye! 10 euros es mucho”.

Respecto a la música electrónica, hubo un momento en 2003/2004 que venían muchos artistas de Alemania y hubo un salto. Era música muy buena, pero incluso el que iba de fiesta hasta se aburría porque era muy pop y no lo veían nada punk, y esto cayó un poco. Aún así, hoy día creo que hay muchísima gente que consume mucha música electrónica, siempre un mundo más pequeño comparado con el rock.

¿Tenéis, pues, la sensación de que se está abriendo el público?

Miguel: El tema de la escena musical de un sitio siempre me ha sonado un poco raro porque nunca se llega a saber lo que es una escena musical. A lo mejor te mueves solamente por un barrio y sin embargo te vas a otro y allí encuentras grupos que no los conoce ni Dios. Lo que sí he notado es que los mayores están abiertos a cosas nuevas, están más relajados. Claro, son mayores ya, y no les importa que algo suene un poco a electrónica, incluso les gusta. Y por otro lado, hay gente que está haciendo cosas súper nuevas y lo que noto es que no paran de pasar cosas en una ciudad en la que la gente o tiene poco dinero o está en paro.

Amanda: Percibo, en general, que hay una mentalidad más abierta, todos esperamos a ver qué es lo nuevo que sale. Así que cuando nace un proyecto o grupo que está haciendo algo distinto suele tener buena acogida, de cualquier estilo, no es un cambio radical, pero se nota que algo está cambiando.

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Si Montgomery fuese un lugar, ¿cuál sería?

Miguel: Para mí sin duda sería Nueva York. Montgomery sería una ciudad.

Miriam: A mí me parece una secuencia de cosas. Un día completo. Te levantas, vas teniendo un día estupendo, un bolero, que va avanzando… suave hasta que terminase en el after (risas).

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