Blas Fernández - Maasai Magazine

Blas Fernández lleva décadas ejerciendo el periodismo cultural y la crítica musical. A lo largo de su carrera profesional, ha firmado las páginas de un gran número de revistas especializadas y periódicos, y ha pasado por radio y televisión. Sus entrevistas, reportajes y críticas se publican en la actualidad en las cabeceras del Grupo Joly y en su blog, ‘La Ventana Pop’. Nos encontramos con él en el que sea posiblemente uno de los bares más emblemáticos para los melómanos sevillanos, el Café Sonoro. Hablamos largo y tendido de periodismo, de música, de la Sevilla de Zoido, de cómo ve el panorama musical andaluz, pero sobre todo, del amor por la música pop.

En la biografía de tu blog ‘La Ventana Pop’ se puede leer : “inmerso en el periodismo y la crítica musical desde los años 80”, ¿cuáles fueron tus comienzos?

Yo empecé a hacer un programa en Radio Aljarafe sobre literatura y rock en horario nocturno. Era de 12 de la noche a 2 de la madrugada. Imagínate cómo me fue a partir de ahí en los estudios. Tenía 20 o 21 años. Allí coincidí con Eva Tovar, que estaba haciendo uno los fines de semana que se llamaba ‘Ventana al Pop’, exclusivamente dedicado a pop nacional. Y estuvimos haciendo este programa juntos por lo menos tres o cuatro años. Entre los años con Eva y los años solo, fueron casi diez años haciendo un programa diario de música pop rock.

Fueron años gloriosos en Radio Aljarafe. Hoy es un poco difícil entender eso. El programa tenía una repercusión brutal. Era un programa exclusivo de pop y rock nacional. Hay gente que me ha comentado que en ese momento, esta emisora en Sevilla era seria competidora de Radio3. Sobre todo porque los oyentes se estaban enterando de las cosas que pasaban aquí.

Y bueno, a partir de Radio Aljarafe me ofrecieron la corresponsalía de Rockdelux en Andalucía donde estuve mucho tiempo. Mi salto a la prensa generalista local fue cuando ABC cayó en la cuenta de que se le venía encima la programación musical de la Expo92. Años después surgió irme en plantilla como redactor de cultura de Diario de Sevilla, en donde ya no sólo fue periodismo musical, sino también periodismo cultural más amplio.

Blas Fernández - Maasai Magazine

¿Cuándo empezó La Ventana Pop en papel?

Al mismo tiempo que empezó Diario de Sevilla. Desde el principio. La idea era que no sólo hiciera periodismo cultural al uso, sino aprovechar el bagaje y hacer una página de música semanal en papel. Por asociarlo con una larga etapa profesional de mi vida, en vez de Ventana al Pop, se llamó La Ventana Pop.

¿Durante esos años había muchos críticos de música en Andalucía?

En Sevilla había muy poca gente, gente que de una manera asidua y continuada escribiera sobre música. Mi modelo en aquella época era Luis Clemente. Había escrito en El Correo de Andalucía, Diario16. Cuando nos conocimos inmediatamente nos hicimos amigos, sacamos el fanzine ‘Las Veintisiete Puñaladas’, que funcionó muy bien y llegamos a sacar cuatro números.

En Granada estaba Juan Jesús García, que sí que escribía mucho sobre música. Nos conocíamos todos y a través del fanzine sí que establecimos contacto y tratábamos de tener gente en cada provincia. En Almería, por ejemplo, Carlos Enemigo. Era poca gente. No existía la figura del periodista musical en la prensa generalista. A lo mejor existía en Madrid o en Barcelona, pero en el resto de sitios no.

¿Ha habido algún momento en el que se pudiera vivir de la crítica musical exclusivamente?

Ni antes, ni ahora. Antes lo que sí tenías era mucha más facilidad para simultanear las colaboraciones como crítico en un medio con textos en otros. Ha habido épocas en las que estaba como colaborador en ABC, que evidentemente no estaba en nómina. A la vez hacía guiones para la tele, críticas para Rockdelux, programas de radio, etc.

Ahora pasa igual. Yo no vivo de la crítica musical, vivo de mi trabajo como editor de cultura del Grupo Joly, coordinando las nueve páginas webs de cultura de las ediciones digitales. En mi caso, lo bueno es que mi trabajo como crítico va dentro de esa nómina. Yo tengo mi tiempo para dedicar a las entradas del blog, para hacer las escaletas del podcast y grabarlo dentro del horario laboral. Hay muy poca gente que pueda hacer eso.

¿Y crees que hay futuro para la crítica musical en la prensa generalista?

Es un círculo muy pequeño, pero mientras haya demanda y yo creo que la hay, sí que habrá futuro en la prensa generalista para contenidos musicales más especializados. Yo sí echo en falta que la gente más joven con un punto de vista diferente, que tengan acceso a otros estilos, pueda tener acceso a escribir en los medios generalistas. Y mira que esto es tirar piedras contra mi propio tejado, pero hace mucho tiempo que siempre veo en prensa generalista las mismas firmas.

Las cosas han cambiado mucho en el sector periodístico con la irrupción de Internet, ¿cómo valoras la aparición de miles de blogs musicales con sus correspondientes críticas, reseñas, crónicas, etc?

Yo no creo que sea ni bueno ni malo. Creo que cada uno debe prestarle la atención que se merezca. Es cierto que puede haber mucha polución, pero no se circunscribe sólo al ámbito musical, abarca todos los ámbitos. Simplemente tienes que darle credibilidad o no, o un voto de confianza a lo que estas leyendo.

A mí lo que me molesta es la cantidad de gente empeñada en sentar cátedra. Gente que no sabe escribir, que tienen carencias brutales sobre conocimientos musicales y, sin embargo, se sienten legitimadas para pontificar sobre las cosas.

Y no creo que ser joven y amateur te da la patente de corso de la vehemencia y de más. No es así. Conozco gente joven mucho más consciente de sus limitaciones y de sus virtudes.

Ante tal maraña de información, ¿cuál es la función de la crítica musical de hoy?

En el fondo sigue siendo la misma función que podía ser hace 30 años cuando yo empecé. Consiste en crear un perfil de crítico con el que el lector se sienta identificado y que se fíen de lo que les dices. Ahora lo tienen mucho más fácil porque cuando un crítico musical te recomienda algo, inmediatamente lo escuchas. Funcionas como prescriptor y como una llamada de atención. Una crítica de un concierto te puede hacer ver cosas que tú como espectador no habías visto. Es reflexión y, a fin de cuentas, opinión. Si te gusta leer opinión, te gustará leer críticas.

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¿Qué requisitos debe tener un crítico musical en tu opinión?

Que haya leído mucho y lea. La inmensa mayoría de la gente que hoy hace periodismo no lee. No saben escribir porque no leen. No es que no lean periódicos, es que no leen libros. No leen nada. Si tú quieres escribir, lo primero que tienes que hacer es leer. Luego, si quieres escribir sobre música, escuchar sobre música y leer sobre ella, sobre su historia. E intentar no cerrarse en un género o estilo. Cuánta gente hay ahora escribiendo sobre el indie, que hubo un boom en los 90. La gente que queda, que mantiene un cierto interés, se ha abierto a otras cosas. No puedes cerrarte a un género musical y pretender dedicarte a eso profesionalmente siempre.

¿A qué crees que se debe que haya tan pocas chicas inmersas en la crítica musical?

De todo esto lo que me parece más llamativo es que haya menos mujeres escribiendo sobre música ahora que en el pasado. ¿Por qué? No lo sé.

Lo que sí me llama la atención es esa postura beligerante de un cierto sector feminista que acusa inmediatamente al machismo circundante de la ausencia de críticas musicales. No creo que sea consecuencia de un machismo concreto en el sector. En todo caso, sería algo porcentual al resto de machismo que pueda haber en el resto de ámbitos de creación artística, industrial o de lo que te de la gana.

¿En qué momento musical está ahora Sevilla?

En el mejor momento desde que yo me dedico a esto, sin duda. Sevilla tuvo una época muy interesante a finales de los 60 y principios de los 70 en donde salen propuestas con repercusión brutal: Smash, Triana, etc. Esos son muy pocos y muy contados. Luego hay un desierto absoluto durante los 80, que fue cuando empecé. Había gente haciendo cosas interesantes y no tienen ningún tipo de repercusión más allá de la ciudad.

En los 90 empieza a cambiar con propuestas locales de otro tono, algunas en la línea de eso tan denostado ya que llamamos el indie. Se mueve la cosa, pero no llega a cuajar. Hay gente que sigue funcionando como Sr. Chinarro y demás.

Sin embargo, el momento que se vive ahora en cuanto a creatividad, en cuanto al volumen, es inédito.

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¿Pero tú crees que existe realmente una escena?

En Andalucía históricamente hay dos escenas: la granadina y la sevillana. Luego hay cosas interesantes en el resto de provincias. En Córdoba siempre surgen cosas muy interesantes, que ha tenido bandas de muy buen nivel. Sale poco, pero cuando sale es deslumbrante, como pasó con Tarik y la Fábrica de Colores. En Málaga están saliendo cosas de música electrónica fantásticas: Abrigo de Pelos, Musenesis, Unsuspected que acaban de sacar un ep digital que es cojonudo.

Ya te digo como continuidad, como escena, como las ciudades que ofrecen recambio con los años de interés son esas dos. La granadina es más mimética y la sevillana que es anárquica, va la gente a su bola. Insisto, en Sevilla nunca ha habido una escena con cantidad y calidad de propuestas como las que hay ahora.

¿Y qué bandas destacarías?

Hay tantas cosas interesantes y muchas no conectan demasiado con mis gustos. Pony Bravo ya son unos clásicos por muchísimos motivos. No sólo ya por la música, sino por la manera en la que la crean y la comunican, cómo la distribuyen, el cauce que han creado al margen de la industria convencional para hacer llegar sus propuestas a un público cada vez más amplio. Pony Bravo marca un antes y un después en ese sentido. No sólo son pioneros en Andalucía, lo son en toda España. Y los tres discos son de una progresión artística brillante y ya incluso desbordándose, porque podemos comprobar en el disco de El Niño de Elche que se contamina mucho de la manera de hacer de los Pony.

No dejo de sorprenderme con que surja un grupo como Hi Corea! Con un ep de cuatro canciones maravillosas con un directo fantástico. Es I am Dive, es Lost Twin. Es gente creando permanentemente en registros estílisticos diferentes. Otro ejemplo, el disco de Chencho Fernández es de los mejores discos de rock en español en décadas. Con un problema sangrante que siempre tenemos aquí, que es el estigma periférico.

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¿A qué crees que se debe eso?

No sólo pasa en el ámbito del rock. Hace poco vi un documental de TVE sobre el hip hop español de los últimos 30 años, ‘Dos platos y un disco’. Lo vi, y me quedé alucinado. Sale Tote King, SFDK, Mala Rodríguez y no se menciona ni una sola vez la palabra Sevilla. Se menciona Barcelona, Madrid y Zaragoza. Es que los discos de Tote King sólo pueden tener equiparación artística a lo que ha hecho Solo los Solo. En cuanto a originalidad, innovación, etc. ¿Qué pasa aquí?

Yo creo que hay un prejuicio estúpido y cateto en cuanto a una imagen carpetovetónica de Sevilla. Sevilla tiene en sentido amplio, abarcando todos los géneros, una de las escenas más creativas del país. Difícilmente vas a encontrar tal variedad de propuestas y con tal calidad, aunque sea un término subjetivo. Producciones como la del disco de Chencho de Jordi, no las vas a encontrar. Las producciones que está haciendo Raúl en La Mina… Es muy significativo que tres de los mejores productores de rock nacional están en el sur: Pacoloco, Raúl Pérez y Jordi Gil.

¿Y en qué momento nos encontramos en cuanto a apoyo de las instituciones?

Yo no he vivido nunca ninguna etapa culturalmente tan nefasta en la ciudad desde el punto de vista político. Sevilla vive en la segunda mitad de los 80 una explosión cultural, con Cita en Sevilla. Vimos a James Brown, Caetano Veloso. Luego llega la Expo92. Fue una explosión brutal y crea un caldo fundamental.

Llega un momento en el que tenemos a Juan Carlos Marset, que bajo mi punto de vista intenta crear un entramado cultural muy importante. Se potencia una red de festival, se hace un plan maestro de salas de teatro. Se crea el tejido cultural de la ciudad. Y el PP lo ha desmantelado completamente en este mandato, con una ferocidad sin parangón.

Trabajo en esto durante varias décadas y la única conclusión que saco es que cada responsable político es peor que el anterior. Por eso digo que no ha habido etapa más nefasta en cuanto al ámbito cultural en la ciudad como ahora políticamente hablando.

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