Maga, el ciclo del amor hecho banda

Entrevista: Laura Redondo // Fotos: Rafael Tovar

De entrada, parece un buen plan: quedar un soleado mediodía de viernes en uno de los bares más castizos de Sevilla con Miguel Rivera (voz, guitarra y teclados) y Javi Vega (bajo) y hablar de Maga. Pero resulta ser aún mejor de lo que parece. Decía Roland Barthes que “como el relato, el amor […] es un programa que debe ser recorrido”. Miguel y Javi lo saben bien: forman parte de un grupo que, tras quince años, ha atravesado sus más y sus menos y después de un parón que fue el germen de su recién estrenado disco, Salto horizontal, están tan ilusionados que no pueden evitar contagiarlo (un poco como la protagonista de ‘Una piel de astracán’). Hablan desde la madurez de la experiencia, desde la calma y, sobre todo, desde la alegría. Imposible no terminar la entrevista con un buen sabor de boca que va más allá del vermú y de la cerveza que ha acompañado estas horas.

Empecemos por los quince años, no todas las bandas llegan a cumplir esa edad. Cuando ahora os subís al escenario y miráis al público, ¿lo qué sentís es muy diferente de lo que sentíais en vuestros primeros conciertos? ¿Os estáis acordando mucho de esa época?

Miguel: Sí, nos acordamos pero nos acordamos después de haber tenido un parón. Yo por lo menos la sensación de reencuentro con el público y de excitación antes del concierto la he experimentado recientemente. Porque, efectivamente hubo una época en la que necesitábamos un descanso, entonces no lo experimentas igual. Porque se llegaba a convertir en un trámite a veces, en una rutina. Y es cierto que en este último año que hicimos los dos conciertos de la Joy Eslava, más los festivales que hicimos quince aniversario, más este último en Sevilla, la sensación previa al concierto era como del nerviosismo antiguo.

Javi: Nunca en nuestra vida hemos estado tan nerviosos antes de los conciertos.

M: De hecho hay una foto súper chula de Javi que hizo un amigo antes de que se levantara el telón que sale Javi ahí como acojonado [risas].

J: Es que puedes pensar que después de quince años salir otra vez al escenario ya te da igual, pero qué va, al revés: yo creo que ahora nos lo estamos tomando más en serio, nos intentamos poner a ello de una manera mucho más sincera y, claro, te pones más nervioso. Me acuerdo que la primera vez que flipé con Maga mirando al público fue en Valencia, la primera vez que me di cuenta de que la gente se sabía una canción nuestra. Porque al principio todo lo que teníamos era en inglés y estaba la gente más pendiente de la música, del rollo, de la pose o de no mirar a nadie, pero de repente estar tocando y ver a la gente y pensar “¡está cantando una letra mía!”. Eso fue al principio, después te acostumbras y ya te miras un poco el ombligo y los conciertos son un poquito ombliguistas. Y ahora nos ha pasado que hemos cambiado de chip, a la hora de tocar estamos muy pendientes de la gente y da subidón ver a la peña, tanto a la peña mayor como a la gente que viene con niños chicos, que te acuerdas de que los veías en Alicante cuando tenían 19 años [risas].

M: Y ahora ya van con la criatura.

Ya hay varias generaciones Maga.

M: Sí, de hecho muchas veces nos ha ocurrido que viene la típica pareja con el niño chico diciendo “nos conocimos en un concierto de Maga y este es el fruto de ese amor”. Parece como que nos quieren rendir tributo enseñándonos al cachorro [risas].

J: Pero sí hay diferencia al mirar al público, la verdad es que sí.

M: Hasta Martí Perarnau en el concierto del quince aniversario nos dijo: “¿Quién de nosotros no ha follado con ‘Diecinueve’?”.

Y en los directos, aparte de lo que vosotros sentís sobre el escenario, ¿hasta qué punto han cambiado las cosas desde los primeros hasta ahora?

J: Ahora los directos nos los preparamos más: los ensayos nos los preparamos mucho y cuando nos enfrentamos a un repertorio lo cuidamos bastante, hacemos ensayos generales, cosa que antes no hacíamos, antes cogíamos un folio…

M: Y lo hacías sobre la marcha.

J: Ahora el repertorio está muy estudiado, todo el directo, que tiene su dinámica… Ahora nos lo curramos mucho más. Yo creo que es que además cuando empiezas a tener un cancionero ya importante, tienes que jugar bien con los temas para que sea como un espectáculo, no puedes ponerte a tocar así sin más. Es decir, que le damos un discurso también.

M: Y volviendo al tema de los quince años: es que es algo que te permite tener un bagaje, con 6 discos a las espaldas puedes tener ya un repertorio donde al menos un porcentaje importante son hits, eso está de puta madre, te pegas la vacilada de lo que queremos hacer ahora, que es presentar las canciones nuevas y después el resto del concierto son hits, canciones que la gente va a corear seguro y eso te da una comodidad y una seguridad.

J: Y un subidón.

M: Y un subidón, por supuesto. Alimentar un poco de ego de vez en cuando viene bien.

Sobre la pausa que os habéis tomado, ¿cómo llegasteis a tomar esa decisión? Imagino que después de tanto tiempo juntos no tuvo que ser fácil lanzarse a dar ese paso.

J: Con lo que me quedo yo es con la decisión de volver, que creo que fue más difícil y más espontáneo.

M: Totalmente.

J: Lo raro es que, después de estar tantos años y haber decidido que el grupo necesitaba una distancia tanto física como mental (ya nos estábamos aburriendo y para aburrirse, nos aburrimos en nuestra casa), lo guay fue que de repente Miguel en los camerinos de Ojén dijo que le habían entrado ganas de retomarlo. Eso para mí es lo guay, porque de ahí sale algo. Antes es que veníamos ya de un cansancio importante.

M: Claro, es lo que suele ocurrir. Un grupo es como una relación de pareja y quince años de relación de pareja son muchos años. Entonces hubo un momento en que ya nos conocíamos los trucos de cada uno y simplemente nos aburrimos. Y antes de acabar dejando que el nombre del grupo se diluyera en la noche de los tiempos, decidimos hacerlo oficial.

J: Para nosotros no fue tan importante el hacerlo oficial, porque ya llevábamos como separados mucho más tiempo, sin hacer canciones juntos, sin hablar de música… Lo de hacerlo oficial fue un trámite. Lo guay fue plantearnos hacer un disco nuevo, ¡un disco nuevo!

¿Y cómo se fue gestando eso? ¿Qué hizo que la chispa prendiera de nuevo?

M: Pues pasó que después de estar un tiempo separados, yo me fui a vivir a Madrid y pasado un tiempo prudencial empezaron a surgirme bocetos. Con César tenía mucho contacto, con el teclista del grupo, porque teníamos un proyecto en común en ese impasse, entonces le empecé a decir: “mira, se me han ocurrido unos bocetillos, a mí me suena a Maga…”, total, que empezamos a alimentar un poco las ganas de hacer y yo me dije para mis adentros que hasta que no tuviera la certeza de que tenía cinco o seis bocetos que suenan a Maga, no iba a hablar con Pablo ni con Javi, porque sería tontería alimentar esperanzas falsas, para mí mismo, incluso. Pero ocurrió: se dio que había una serie de bocetos de canciones que eran claramente maguiles y un día en verano me los encontraré de casualidad a Pablo y a él en un festival en Málaga [Ojeando] y se lo comenté. Y a los dos le pareció muy buena idea probar a ver qué tal.

J: Probar, claro. Porque si vuelves, que no sea una recaída en falso.

M: Y un año después ya estábamos grabando.

J: Un mes después de encontrarnos me mandó las primeras maquetas, empezamos a intercambiar letras, bocetos y ya se veía que de ahí iba a salir algo. Lo que pasa es que también queríamos que fuera un disco especial para nosotros. Bueno, sabíamos que lo iba a ser, seguro, entonces nos lo queríamos tomar con calma y con mucho curro. Coincidió en medio lo del quince aniversario que nos sirvió para juntarnos, para vernos, para volver otra vez a tocar juntos, para ver la reacción de la gente y nos dimos cuenta de que la verdad era que nos echaban de menos: habíamos llenado la Joy Eslava dos veces, cuando antes nos costaba un trabajito del copón. Y también los músicos que han colaborado con nosotros nos reforzaban y vimos claro que era algo importante, decidimos creérnoslo de verdad nosotros y eso nos dio el subidón para ponernos a currar a saco y estuvimos un año currando a tope.

M: Fue alimentarnos un poco del reconocimiento, tanto del público como de los compañeros de profesión, para cobrar una seguridad en que esta vuelta tenía un sentido. Porque el sentido era evidentemente material nuevo, lo de los quince años vino como un vehículo para hacer ruido alrededor del grupo mientras preparábamos el disco. Pero salió tan bien ese ruido que nos dio subidón y, de hecho, yo creo que nos metimos a grabar el disco con más ilusión y más motivación porque nos dábamos cuenta de que el grupo era importante para mucha gente, que no nos habían olvidado. El proceso de gestación del disco ha sido largo, ha sido casi un año componiendo, después trabajando con Ángel Luján, con quien hemos visto la importancia de la figura del productor en este disco. Como dice Javi, era un disco del que necesariamente teníamos que sentirnos completamente orgullosos y satisfechos, sin ningún tipo de fisuras. Entonces, una de las cosas que queríamos hacer era contar con un productor, que jamás habíamos contado con uno, y creo que es una herramienta fundamental para hacer un disco así. Queríamos que este disco fuera trascendente, aparte de cara a la galería, para nosotros. Porque era una decisión importante lo de volver, los motivos eran legítimos, yo creo que teníamos muchas cosas interesantes que contar musical y líricamente y queríamos que hubiera alguien que le diera el envoltorio idóneo para que Maga hoy en día pudiera ser interpretable por gente que a lo mejor no nos conocía o ni siquiera tenían edad de escuchar música cuando empezamos. Entonces contamos con Ángel Luján, que produjo el último disco de Xoel López, que ha trabajado con Vetusta Morla, con Tulsa, con Anni B. Sweet, es decir, con un un montón de grupos. Y la verdad es que fue súper acertado contar con él, porque se involucró muchísimo desde el principio. En Madrid nos pusimos a trabajar durante meses en las maquetas de una manera súper exigente; yo le dije: “Dame toda la caña que quieras, saca de mí todo el jugo porque si no, no tiene sentido”. Trabajar con alguien complaciente no tiene sentido, pero lógicamente tiene que haber unos objetivos comunes y en este caso tanto el suyo como el nuestro era conseguir que la esencia de Maga perdurara, pero que tuviera una actualización de sonido, porque muchas veces cuando uno no trabaja con elementos externos acaba anquilosado.

J: Acabas repitiendo lo mismo, nos conformamos con lo que conocemos y nos quedamos en la zona de confort. Y de repente este tío nos sacaba de quicio con unas baterías, con unas cosas que tú decías “¡¿Cómo?! ¿En serio?”. Entonces tienes que llegar a un punto medio en el que tú te sientas bien, porque la canción es nuestra y la vamos a firmar nosotros. Él tiene que tener su palabra, su opinión y nosotros la nuestra, pero es algo tiene que llegar a un punto equilibrado.

Igual ese estímulo era necesario para que alcanzarais el punto al que queríais llegar.

J: Sí, sí,  de hecho, me acuerdo de que una vez hablando con Ángel, él decía que comprendía esa tensión: “Yo lo único que quiero saber es si, cuando termine el proceso, cuando saquéis el disco, os va a gustar, si va a ser mejor gracias a que yo haya metido mano”. Yo le dije que creía que iba a ser mejor. “Pues con eso yo me conformo”, me dijo. Al final él necesita que el grupo esté contento, él no iba a dejar nada que el grupo no quisiera, obviamente.

M: Claro. La verdad es que el trabajo con Ángel ha sido duro, pero el resultado ha sido óptimo. Yo creo que nunca hubiéramos hecho un disco así sin su aportación: le ha metido mano a las canciones desde el principio: a nivel estructural y compositivo también ha metido mano. No es una cuestión solamente de maquillaje final.

Acerca de esos proyectos paralelos que has comentado antes, tú tenías eso por un lado con César, Javi ha tocado con otra gente… ¿De qué manera han influido esas experiencias en lo que Maga es ahora?

M: Ha aportado la tranquilidad de mirar a otro sitio. De perdernos de vista un tiempo y dedicarnos a otras cosas. Javi montó su propio proyecto, yo hice un experimento con César… Durante un año hemos estado dedicados cada uno a una cosa, sin recurrir a los clichés o recurrir a lo que estábamos más habituados. Tienes que pasar un pequeño duelo, un pequeño mono, pero una vez que pasa eso, estás contento. Y entonces ves las cosas con otra perspectiva, yo me di cuenta de que esto era importante, no era una gilipollez lo que teníamos entre manos; incluso cuando piensas que Maga ya está muerto para todo el mundo y entonces te encuentras con gente que te dice que se acuerda de Maga. Es curioso porque, en Sevilla es más habitual porque tenemos más amigos, pero en Madrid yo recuerdo como un reconocimiento: “¡Ah, Miguel de Maga!”. Y yo pensaba “pero si Maga lleva ya parado como dos años y medio” y la gente seguía acordándose. Y eso me dio una pequeña pista. Ahí no tenía ganas de hacer canciones aún, pero sí me di cuenta de que éramos importantes para mucha gente y eso también nos ayudó. A mí me ayudó.

Y en ese nuevo disco, después del trabajo que ha supuesto en tantos frentes, ¿qué puntos en común y qué diferencias reseñables encontráis con respecto a vuestros primeros trabajos? Porque a lo largo de vuestra carrera habéis tocado muchos palos diferentes.

J: Cada disco nos lo hemos planteado de una manera diferente, desde la forma de producirlo, de sonidos, de arreglos… Cada disco yo creo que suena diferente y está hecho queriendo. Este disco lo que queríamos es que sonara diferente pero sin renegar para nada de lo que habíamos hecho antes, de lo que es nuestra seña de identidad. Porque muchas veces lo quieres hacer tan diferente de lo anterior que terminas distanciándote del origen, que a veces está bien, pero otras te distancias demasiado y no queríamos pasar de lo que está ahí, queríamos alcanzar ese punto medio. Y lo complicado era sonar más actuales, con una producción diferente y actual pero sin renegar de las cosas de Maga que siempre nos han funcionado y siempre nos ha gustado hacer. Y que nos salían naturales, muchas veces nos hemos cortapisado nosotros mismos lo que nos salía natural para que no se pareciera a lo de antes. Y está guay investigar y hacer cosas diferentes, pero vimos que no había que olvidar lo que había.

M: Al principio de hablar con Ángel él puso como unas, entre comillas, condiciones y una de ellas fue la de abandonar los prejuicios sobre nosotros mismos: “Tenéis muchas cosas muy valiosas que la gente admira y destaca y recuerda de vosotros a las cuales le habéis cogido tirria por lo que sea, por el desgaste”; qué sé yo, es como cuando la gente se oye la voz grabada, que no le gusta, pues a nosotros nos pasa un poco igual. Yo creo que nunca he escuchado discos míos, lo escucho para ver si se ha hecho bien la copia y ya está. Entonces Ángel dijo que había cosas muy valiosas de Maga que estaban en los primeros discos que teníamos que recuperar. Eso, más darle una visión más actual al sonido del grupo, “que de eso me encargo yo”, me dijo, “yo me encargo de darle la pátina necesaria y el planteamiento para que Maga, sin perder la esencia, suene fresco y actual”. Y es verdad. De hecho ha habido momentos de confrontación en el estudio porque él proponía cosas que para nosotros eran muy ajenas; evidentemente no estamos súper al loro de lo que se da hoy en día en cuanto a sonido, pero para eso están los productores. Y la verdad es que solo tengo elogios para el trabajo de Ángel, porque ha hecho que este disco sea un pedazo de disco. Y no sé si alguna vez hemos dicho esto de un disco nuestro.

J: No. Nunca [risas].

M: Así es que nos sentimos muy orgullosos, realmente. Son diez canciones que no le falta un perejil a ninguna, es un disco redondo, creo que las composiciones están chulas, porque además nos ha apretado las clavijas a saco, a todos los niveles, en las letras también, en todo.

J: Se mete hasta en las letras… Y me parece guay, que no somos intocables, porque en las letras todo el mundo tiene sus lugares comunes.

Es que son difíciles de evitar al cien por cien.

J: Está claro.

M: De hecho son mejores de lo que podían haber sido porque él se ha metido. Porque nos ha puesto también retos.

El proceso de crear las letras, ¿cómo funciona normalmente en Maga?

M: Depende un poco de la época. De hecho, otra de las cosas que ha salido sin querer en esta etapa ha sido una rutina que hacía tiempo que no teníamos, que era lo de las letras hechas más o menos a pachas. Ha habido letras que ha hecho Javi solo, ha habido letras que he hecho yo solo, pero ha habido otras letras que hemos hecho a medias, cosa que no ocurría desde el principio muy principio, desde la época del primer EP o del primer LP. A partir de ese momento casi siempre hacíamos las letras uno u otro.

J: Claro, lo normal es que si tú haces la música, sueles tender a hacer la letra. Pero también a veces ha funcionado que Miguel tiene una melodía y me la pasa en nanana y le saco yo la letra. Y a mí eso me encanta, porque me divierte más hacer la letra con una melodía de otra persona que con una melodía mía. Y es verdad que después del primer contacto en el camerino aquél sobre la idea de volver, yo estaba acojonado, pensaba: “ya verás, a la primera que patine se va al carajo todo”, vamos, esto que hemos hablado… Y entonces me mandó una canción que me flipó y yo le mandé, nada, una estrofa, y le encantó. Y ahí pensé que habíamos vuelto a tener conexión.

El feeling había vuelto.

M: Eso es. Fue conexión músico-lírica inmediata.

J: Y cuando ves que funciona la cosa, ya vas para adelante.

M: Además como nos acostumbramos al nivel de exigencia de Ángel, lo adaptamos también a nuestro modo de trabajar. En el pasado siempre, lógicamente, nos ayudábamos a perfilar cosas, pero no éramos tan tan, tan, tan exigentes, por lo general. Como Ángel nos había apretado las clavijas, nosotros también lo hacíamos.

J: Claro, decíamos “pues ahora te voy a decir yo también lo que no me gusta”.

M: Lo cual ha resultado en el mejor disco que podíamos sacar, sinceramente, las mejores letras.

J: Estábamos grabando el disco y yo estaba mientras escribiendo, terminábamos a las diez de la noche y nos quedábamos los dos corrigiendo, frase que no nos gustaba, frase que había que cambiar.

M: Total.

J: O de repente había algo que nos encantaba. Y nos pegamos un buen trabajo ahí. Porque cuando se meten en lo que tú has hecho tiendes a creer que está perfecto.

M: Pero tienes un poco ahí ese orgullo, porque todo es en pos de un disco óptimo.

Supongo que eso también es porque estabais motivados.

J: Exactamente. Si no…

M: Motivación total. Y es cierto también, yo creo que es justo mencionarlo, que uno de los motores importantes de esta vuelta ha sido nuestro manager, Antonio Romero y Global Music 360, que nos ha aportado toda la parte logística, material y necesaria para que el grupo pudiera concentrarse.

J: Para que pudiera estar pensando solo en grabar el disco, no en ganarse la vida.

M: Exactamente. No en cómo hay que pagar la grabación, no en cómo voy a hacer esto, o sea que es un papel fundamental para nosotros. Ha sido la gasolina del grupo a nivel material y logístico.

J: Es que estar seis meses o siete dedicado solo a grabar y a pensar y a escribir y a tocar la guitarra…

M: Claro. La mesa del 2016 ha tenido tres patas: Maga, Ángel y Antonio. Y la verdad es que yo creo que ha sido un equilibrio muy sólido que ha ayudado a que este disco sea como es.

La evolución no es sólo una cosa que tenga que ver con la letra y con el sonido, sino algo más global, incluyendo la imagen. ¿Qué podéis contar sobre esa faceta del grupo?

M: Una cosa que comenta Javi al respecto que es cierta, es que nosotros al principio de Maga teníamos tres pilares fundamentales: la música, la letra y la imagen, en el sentido de imagen gráfica, la parte visual de las presentaciones. Eso duró hasta el disco rojo, duro bastante.

J: La trilogía.

M: En la trilogía fue muy importante todo: la página web, todo el diseño, los EP que sacamos todos tenían un diseño súper cuidado y una línea, que en esa época era un rollo súper minimalista. Es cierto que después nos fuimos abandonando un poco, como todo, si es que en realidad vino todo de la mano… Y una de las cosas que hemos querido recuperar, o que yo creo que ha salido de manera espontánea, es la ilusión, es decir, si estábamos haciendo una cosa tan importante, si teníamos entre manos un proyecto con mucha chicha, queríamos que la representación visual de eso estuviera a la altura. Y entonces a través de un amigo descubrí a Francisco Lemos, un ilustrador y diseñador argentino y me gustó mucho su trabajo. Él trabaja mucho con serigrafía, con grabados, y su imaginario nos parecía que tenía mucho que ver con el nuestro. Por alguna razón él crea como híbridos humano-animal, un rollo así como un bestiario interesante.

J: Y paisajes así oníricos.

M: Sí, un poco realismo mágico. Quedé con este chico allí en Madrid y le comenté la idea, le atrajo, le pasé el disco y le gustó un montón. Entonces le dije: “Tío, haz lo que te dé la gana”. Lógicamente, hablé antes con Javi y con César y les encantó el trabajo de Fran. Así que empezó a trabajar y nos empezó a presentar cosas que eran muy interesantes.

J: Y lo mejor de todo es que al final lo que Fran ha hecho es una ilustración para cada canción. Cada tema tiene una imagen y eso le da muchísima unidad y muchísima fuerza visual tanto a las canciones, como al proyecto en general. Cada single tiene su portada y eso le da el sostén que teníamos antes en Maga. La cama del álbum blanco tenía tela de peso, mucho, mucho peso. La gente se identificaba con la imagen.

M: Era nuestro icono.

J: Y queríamos volver a eso

M: De he hecho, lo de una ilustración por canción es algo que yo llevo queriendo hacer desde chico: tener un disco donde hubiera una foto, una ilustración, algo relativo a una letra y que de alguna manera le evocara al artista lo necesario para hacer una obra concreta sobre esa canción. Y eso se lo hice saber a Fran y lo hizo así.

J: Diecisiete años después lo hemos conseguido.

M: Y ha quedado precioso.

Volvamos de nuevo a vuestras letras. Se habla mucho del punto críptico que suelen tener. Me preguntó, más allá del proceso o de cuestiones de posibles significados, sobre los referentes, de cualquier ámbito, que hay en vuestras composiciones.

M: Al principio nosotros teníamos casi los mismos referentes literarios. De hecho, nada más que el nombre de Maga ya te da una pista. En esa época, yo qué sé: Borges, Cortázar…

J: García Márquez…

M: Ese rollo nos gustaba mogollón.

J: Nos sentíamos cómodos en ese mundo y además hacíamos canciones que nos evocaban ese mundo. A mí me pasa que muchas veces me dicen que escriba letras y que después otra persona le mete la música y yo soy incapaz, porque necesito escuchar la canción, aunque sean los acordes. Yo necesito que Miguel me pase algo y a mí eso me evoca, ya sé de lo que quiero hablar. Ese es el primer paso. Que después se entienda o no… eso ya es otra cosa. En fin, yo necesito escuchar algo y cada rueda de acordes, cada giro vocal, armónico, melódico, me lleva a un sitio y me cuesta mucho trabajo escribir si me han dado ya la música. Me tiene que casar mucho y para mí es muy importante que la música y la letra vayan muy unidas; de hecho, hay muchas canciones que me encantan pero me parece que esa letra no le pega ni con cola, no que está mal la letra, pero es que no le pega. Yo siempre me fijo en las melodías, lo que me inspira es eso y después los referentes dependen de cada época. Hubo una época en que nos inspirábamos mucho en películas como Olvídate de mí, ¿te acuerdas?

M: Sí, totalmente. De Michel Gondry, ¿no?

J: Sí. Ese rollo, hablábamos mucho de eso. Lo que pienso es que cuando te pones a escribir, o cuando ya tienes en mente que tienes que escribir, ves la realidad de una manera un poquito más distinta, cualquier situación: que estés paseando, o que te encuentres con un amigo de hace muchos años, ya le ya le ves el otro lado.

M: Y sobre todo cuando ya tienes una edad y una madurez ya no es como cuando chico, que haces cosas por imitación, ahora tú ya tienes un lenguaje mucho más extenso y más rico musical y lírico; sin ser ninguno de los dos híper literatos, pero si es verdad que tienes más recursos como para no no tener que buscar referentes. No sé, este año estoy leyendo mucho a Vila Matas, como en la época de Satie. Pero simplemente buscas motivación para escribir, más qué estilos. Y es verdad que este disco tiene otra vez algunas cosas, porque yo creo que el leitmotiv en Salto horizontal es recuperar cosas que dejamos de hacer hace tiempo. Hemos recuperado, por ejemplo, en algunas canciones una escritura un poco más dadaísta, como ‘Por las tardes en el frío de las tiendas’. Pero tampoco le hemos hecho ascos hacer canciones que tienen un contenido social, cosa que no es habitual en Maga. Vamos, no sé si hay muchas, a lo mejor una o dos… Lógicamente con nuestra forma, con nuestra manera de hacer las cosas, pero sí claramente tiene un mensaje. Por supuesto, el tema del amor está, como siempre, sobre todo del desamor, pero desde el enfoque de un nota de 42 años: a lo mejor el corazón roto es el mismo, pero se rompe de otra manera, se acepta la rotura de otra manera, te pones la tirita de otro tipo. Yo creo que, más que referentes, es simplemente no tener prejuicios de todo el lenguaje que puedes tener, de todos tus registros.

J: Y las antenas más abiertas.

M: Claro. Exactamente.

 ¿Y referentes musicales?

J: Yo creo que nosotros somos ya de sota, caballo y rey.

M: Pero sí es verdad que cosas recientes que hayamos escuchado y que nos hayan gustado, hay unas cuantas.

J: Yo a la hora de hacer canciones ya no me fijo en cosas actuales, la verdad; creo que cada uno tiene ya su pequeña parcela.

M: Pero yo creo que hay cosas que siempre te dejan una pequeña semillita, seguro, aunque sea inconsciente. Tú decías, por ejemplo, que Bon Iver te flipaba.

J: Bon Iver me encanta.

M: Band of Horses.

J: My Morning Jacket. O Metronomy  también me gustan mucho. Pero me fijo más en esos grupos ahora por producción que por canciones.

M: Bueno, pero también es otra manera de que siembre en ti.

J: Cuando escucho música, lo hago de tres maneras: una, por descubrir cosas nuevas, que me obligo y luego me lo paso bien: de pronto de pronto hay un grupo que me gusta mucho; otra, para pasármelo pipa es en el coche, con música clásica; y ya cuando quiero disfrutar de verdad, me pongo mis discos de toda la vida: Franco Battiato, Pet Shop Boy y Los Beatles y eso ya es como mi parque de atracciones, vaya. Tampoco soy uno de estos que dicen que lo de su época era lo mejor, pienso que hay grupos muy buenos, pero la verdad es que cada vez me da más perecilla.

Y en nuevos grupos, en cosas que escucháis ahora, ¿encontráis a veces alguna cosilla que es un poco Maga?

M: Es curioso: nos lo han dicho más de lo que nosotros hayamos reconocido; más de una vez nos han dicho: “el primer disco de no sé quién me suena completamente a Maga”. A mí eso como mucho me resulta halagüeño, jamás me ha molestado. En algunos casos nos han dicho que se nota de dónde han mamado ciertos grupos, en otros nos han dicho que es casi un plagio.

J: Cuando nosotros empezamos a escribir en castellano, ¿qué grupos con peso había en España que escribían en castellano?

M: Los Planetas…

J: Los Planetas, Chucho y Chinarro. Y cuando empezamos nosotros, después hubo el aluvión de grupos que cantaban en castellano, por fin. Que si tuvimos algo que ver en eso, olé, porque ya estaba bien de ir de ir a festivales con grupos con nombre en castellano y cantando en inglés, eso no me gustaba nada. Pero es verdad que ahora hay mucha gente que puede tomar como referente grupos que empezaron a tocar en el 2002, 2003, 2004, normal. Yo cuando empecé a tocar también me fijaba en Lagartija Nick o, yo qué sé, en los grupos de la época que veía que cantaban en castellano, en Los Relicarios, de aquí de Sevilla… es normal. Que claramente se parezcan a nosotros, no sé, yo creo que no.

M: No, yo creo que tampoco. Grupos así actuales en castellano que me parezca que hacen cosas interesantes… no estoy súper al loro. Bueno, gente que son colegas nuestros, por ejemplo, el nuevo disco de Iván [Ferreiro] me gusta mucho.

J: The New Raemon.

M: El de The New Raemon con McEnroe está de puta madre. O Rufus T. Firefly, está guay.

Antes hablábamos de posibles referencias literarias. Lo de vuestro nombre creo que está claro y lo habéis explicado tantas veces, que quien no lo supiera antes, lo tiene que saber a esta alturas. Pero ¿cómo surgió la idea de llamar así al grupo?

J:  La idea fue suya. Teníamos un grupo anterior que se llamaba Supertube, cantábamos en inglés. Y, ¿te acuerdas, Miguel? Empezamos a plantearnos cantar en castellano. De hecho, las primeras letras que hicimos en castellano fueron ‘Des-Pi-De’ y ‘Medusa’. Y ahí todavía no nos llamábamos Maga, nos seguíamos llamando Supertube. Y hubo un verano en que yo me había partido la espalda, estuve un mes entero en la cama y me leí Rayuela y el mismo libro me lo terminé y se lo pase a él y al mes me dijo: “Vamos a cambiarle el nombre al grupo: Maga”.

M: Claro y, de hecho, una de las canciones de esa época que dice Javi en que yo tenía unos temas en castellano y algunos temas en inglés de otros proyectos, se llamaba ‘Maga’. Cuando pensamos en cambiar el nombre del grupo buscamos un nombre que tuviera sonoridad, que fuera fácil de recordar y que para nosotros tuviera un significado especial. Recientemente los tres, también el batería, David [García], nos habíamos leído Rayuela y nos gustó por lo que representaba el personaje: por un lado era alguien de quién te enamoras perdidamente, que era un desastre, pero tenía una fuerza especial, no sé, era como alguien súper cándido pero con una fuerza interior brutal y con una dualidad potente. Entonces decidimos quitarle el nombre a la canción y ponérselo al grupo y esa canción es ‘Una piel de astracán’, qué dice “Maga, Maga” en el estribillo, y así se llamaba la canción. Eso cuando se lo cuento a la gente dice: “hostia, claro, tiene sentido”.

J: “Ahora lo entiendo todo” [risas].

M: Yo es que creo que los nombres también pierden un poco de fuerza semántica con los años. Es como U2  que ya es como un sonido.

J: Xoel [López] siempre lo dice, que Maga es el nombre que más le gusta.

M: Sí, que es el nombre más bonito así de grupos españoles.

¿Y lo de ponerlo en minúscula en vuestros discos?

J: En esa época Miguel se encargó mucho de la parte visual del grupo, del diseño, el de la cama, el de la muñeca del primer EP… Y fueron unas letras que tú modificaste, incluso, ¿no?

M: Sí, me gustaba la tipografía esa y ahí se quedó. De hecho, llevamos ya quince años con ella.

También ayuda mucho a reconocer al grupo.

M: Sí, es como un signo distintivo. Totalmente.

J: Es como Iron Maiden, ¿tú te imaginas el nombre de Iron Maiden escrito con letra de un niño pequeño? [risas].

Entonces, ¿los diseños iniciales, la portada y demás, eran responsabilidad tuya, Miguel?

M: Bueno, no eran íntegramente míos, pero la cama sí la hice yo; el anterior, que era el de la muñequita esta, lo hizo una amiga de la época, pero hicimos el diseño entre los dos. Después, el tercer disco lo hizo también otra amiga. En fin, que tenemos mucho control sobre lo que queremos proyectar, no se lo encargábamos a un tercero y que hiciera lo que le diera la gana. Yo siempre he sido súper perfeccionista, hasta la saciedad y a todos los niveles, y ultra exigente conmigo y con los demás, entonces era una de las maneras de que al final el resultado fuera lo que considerábamos óptimo: controlar, algunas veces hasta la exasperación de la peña. Pero mira, no sé, es nuestro legado, tú ves los discos y son reconocibles: si más o menos conoces un poco el grupo dices “hostia, esto tiene que ser de Maga”. Eso te pasa, yo recuerdo discos de grupos que me gustan, de cuando tenía 20 años, Pale Saints o grupos así, ¿te acuerdas del sello ese que se llamaba 4AD? Pues tú reconocías los diseños de ese sello, veías los discos en una estantería y sabías que era de 4AD; yo tenía como un componente de atracción, lo veía y sabía que seguro que tenían algo que me molaba, porque los grupos de ese sello tenían un rollo que a mí, particularmente, me gustaba y todos tienen un hilo conductor estético que estaba guay. Y yo creo que a Maga le pasa eso, los dos EP, más los tres primeros LP, tú los ves y sabes que eso es del mismo grupo, por huevos, vamos: sin ver el nombre ya lo sabes.

La identidad está muy marcada, es cierto.

M: Eso es.

Y de la experiencia de tocar con amigos, ¿qué podéis decirme? ¿Subidón?

J: Subidón, bastante. De hecho fue gente que ya colaboró cuando hicimos el disco del quince aniversario, en una regrabación del disco blanco con el sonido actual del grupo tocado en directo, esto fue hace unos cuatro años o por ahí, ¿no?

M: Sí.

J: Se quedó un poco aparcado y tuvimos la idea de, en vez de cantar Miguel todas las canciones, que tuviéramos colaboradores. En esa época éramos muy amigos y colaborábamos mucho con Ramón Rodríguez [The New Raemon], en camerinos nos cruzábamos con Noni [Lori Meyers] un día sí y otro también, Iván Ferreiro llevaba cantando ‘Diecinueve’ más tiempo que nosotros, casi…

M: Total.

J: Entonces lo vimos: esto estaría guay, sería una cosa chula, para la gente a que le gusta la música tiene un aliciente más y a nosotros nos va a gustar. Y a partir de ahí surgió, por la grabación del disco. Ya después, contar con ellos en directo ya sí que fue un gustazo y, además, con mucha más gente que no colaboró en el disco. Nos juntamos en el camerino de la Joy Eslava, yo qué sé, veinte notas, y da subidón.

M: Fue brutal. Porque eso estaba convocado para un día, pero se agotaron las entradas en cuestión de horas y tuvimos que hacer un segundo concierto y nos vimos en la tesitura de que algunos de ellos no podían repetir.

Imagino que es difícil poner de acuerdo a tanta gente en tan poco tiempo y, además, con agendas a veces complicadas.

M: Claro. Entonces en el tiempo en que anunciamos el concierto y que se llevó a cabo, muchos amigos nos dijeron: “me podíais haber llamado para cantar, que a mí me encanta el grupo” y nosotros: “hostia, perdona”… Y al final, cuando pasó eso, recurrimos a esa gente.

J: Juntamos a todo el mundo.

M: “Oye, ¿te acuerdas de lo que me dijiste? Pues es la oportunidad” y fue flipante. Tenemos unos recuerdos súper gratos de esos dos días, el concierto más emocionante de mi vida, con el público volcadísimo, con todos los amigos…

J: Es que estabas tocando y los veías ahí en el palco de la Joy dándolo todo.

M: No sé, es como un reconocimiento que a nosotros nos alimentó mucho el ánimo y la fuerza.

Y ahora que sois una banda tan asentada y que probablemente hacer esto os requiere mucha energía y mucho tiempo, ¿es muy difícil conciliar con el resto de vuestra vida?

J: Básicamente es prioridad. Y para que sea prioridad, tienes que tener un sustento económico, no puedes estar trabajando haciendo otras cosas, porque la verdad es que requiere mucho. Pero bueno, la verdad es que es lo que hemos querido en nuestra vida y nos tomamos tanto los ensayos, como las pruebas de sonido, como los conciertos muchísimo más en serio que antes; no en el sentido de que antes nos importara un carajo, sino que es que ahora es nuestro trabajo. Y por fin es una cosa que sentimos que es lo que sabemos hacer mejor que nada ahora mismo.

M: De hecho, a estas alturas no nos da tiempo ya a aprender otra cosa.

J: Y cuando hacemos un calendario de ensayos, eso es así, y los conciertos… Eso va a misa.

M: Somos más profesionales ahora que antes.

J: Pero claro, para eso necesitamos tener un mínimo de infraestructura, para que el grupo se alimente. Porque no nos alimentamos del aire, ni de los aplausos.

M: Claro, ¿te imaginas?

J: Eso estaría guapo [risas].

M: Es cierto: hace falta tener cubierta la parte material de alguna manera, aunque sea lo básico. El bohemio muerto de hambre tirado en el suelo haciendo canciones… a lo mejor en el siglo XIX sí, pero a mí no me cuadra que sea posible.

Eso de que el hambre agudiza el ingenio, no lo veis.

M: Agudiza el ingenio para buscar comida, pero no para hacer canciones.

Y en ese sentido, ¿cómo veis el panorama cultural ahora mismo?

M: Yo puedo hablar de lo que veo en nuestro sector. Está todo mucho más profesionalizado que hace años, los grupos están mucho más preparados, hay mucha más infraestructura, hay mucha más oferta de curro.

J: Se hacen mejores conciertos y eso lleva más personal.

M: Exactamente, hay millones de festivales y están mejor preparados.

J: Se mueve un volumen importante de gente, de técnicos… En ese sentido, en lo que es la infraestructura de un grupo, está mucho mejor.

M: Y los grupos que salen nuevos son más profesionales de lo que éramos nosotros hace quince años, clarísimamente, vamos. Tocan mejor, tienen las cosas mucho más claras, lo hacen todo más serio… Eso lo tengo súper claro. Cuando nosotros empezamos éramos unos chavales con unos amplis.

J: En cualquier sitio. Te ibas a Benicàssim y hasta el grupo más gordo tocaba en unas condiciones súper precarias. En nuestro sector se está notando que está mejor. Es verdad que después está la dificultad de llegar a eso, de mantenerte, de que te pongan las cosas fáciles, de que te subvencionen… Todas esas movidas, es imposible. Pero como grupos que parten de cero, ahora mismo se nota a leguas la profesionalidad.

Una cuestión un poco freak: supongo que alguna vez habréis buscado en Google “Maga”, ¿no lo habéis hecho nunca?

M: Yo muchas veces para buscar fotos y usarlas en diseños o lo que sea. Así de cutre, sí [risas].

J: Yo sí. Y me salía sobre todo lucha libre de Castellón.

M: Sí, Maga krav. Es un tipo de arte marcial.

J: Eso es lo que más sale en Google. Después, sales tú.

M: Es verdad, lo siguiente es mi puta cara [risas].

J: De eso sí que me acuerdo: la vez que me metí en Wikipedia para buscar Maga nos llevamos un chasco, ¿te acuerdas?

M: Estaba todo mal, ¿no?

J: Estaba todo mal, ponía unas cosas… un desastre. Y ya me explicaron que era la gente quien lo ponía. O sea, que la primera vez fue un chasco. Y ya no he vuelto a meter Maga en internet.

M: Pero te habitúas. Yo muchas veces tengo que buscar información, por ejemplo, si necesito algo de biografía y tal, yo no tengo un archivo con fotos ni nada. De hecho, hace poco necesitaba unas fotos de un concierto en un festival, que me pidió nuestro manager, y puse “Maga festival 2016” y de ahí pillé.

J: Él porque está más acostumbrado a internet, porque además lleva la parte de redes y tal. Yo en internet, cero. Muchas veces viene alguien y me dice “Oye, que tocáis, ¿no?”. Mi tío, por ejemplo, y yo: “¿Cómo te lo sabes?”. O “Anda, va a salir el disco nuevo, ¿qué tal?” y yo: “Sí, pero cómo lo sabes?”.

M: Sí, le ha llegado una paloma mensajera [risas].

J: Miguel es el que está puesto en eso.

M: Sí. Vamos, porque me gusta. Y también porque hace falta. Hoy en día con el tema de las redes sociales se mueve muchísimo, es la promoción principal de cualquier cosa y creo que la gente agradece que sea la voz del grupo la que contesta y la que provee de información. Hombre, habrá grupos que tengan a un tío que les lleve las redes y que lo haga con la voz del grupo y que lo haga tan bien que no se note, pero no es nuestro caso. Prefiero hacerlo yo, obviamente con ayuda y tal. No sé, me gusta. Y me gusta contestar a la gente porque te pones en su pellejo y si le estás escribiendo algo a… yo qué sé… a los Cure y ¿te imaginas que el tío te dice algo? Que no va a ser el caso…

J: Igual sí, si es igual de friki que tú.

M: Le dices: “Illo, qué guay fue el concierto de ayer” y te dice el nota: “Tío, pues gracias” y tú dices: “Hostia, ¿será Robert Smith?” [risas]. Con su albornoz negro y el gato gordo en el regazo…

J: Con los rulos puestos.

 M: En su chimenea en la campiña…

He visto que últimamente si buscas “Maga” en Google sale mucho Trump.

M: Ah, claro, el pato Donald: “Make America great again”, eso son unas siglas asquerosas, ¿no sabías eso, Javi?

J: Ni idea.

Yo tampoco lo había reconocido, cuesta relacionar una cosa con la otra así de entrada.

M: Eso salió este verano, estuve a punto de poner algo pero pensé que nos iban a machacar; por supuesto no tenemos ningún tipo de vínculo y encima lo detestamos, pero al final iban a empezar a meter caña y molaría hacer la réplica, pero no tengo tiempo de ponerme en ese plan, paso. Porque estaba a huevo… De hecho, eso no lo sabes tú, Javi, nos llegaron mogollón de seguidores al Twitter que en su perfil ponía que eran de Minnesota, una bandera de Estados Unidos, patriotas excombatientes.

 J: Tenemos una gira por Estados Unidos de la hostia ahora, ¿no? [risas].

M: Digo: “esto me huele a chamusquina, esto ¿cómo es?” y me metía en el perfil del nota y veía eso: “Make América great again”.

J: ¿Y si un día decimos en un periódico que el nombre es por eso?

M: ¿Te imaginas?

J: Nos subvenciona Donald Trump.

M: Estuve a punto de hacer algo con eso. Pero nos iban a meter cizaña y no tenía tiempo. Pero podíamos haber salido hasta en El Hormiguero.

Por Laura Redondo. Fotos: Rafael Tovar

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