Chencho Fernández, “Me interesa revertir y pervertir la épica de esta ciudad”

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Muchos fueron los que escribieron noticias previas a la actuación de Chencho Fernández en el ciclo de conciertos Nocturama anunciando la vuelta del trovador de la Sevilla más canalla, pero Chencho nunca llegó a irse. Su presencia siempre ha estado unida a las calles de Sevilla y a la escena artística más inquieta. Integrante de […]

Chencho Fernandez

Muchos fueron los que escribieron noticias previas a la actuación de Chencho Fernández en el ciclo de conciertos Nocturama anunciando la vuelta del trovador de la Sevilla más canalla, pero Chencho nunca llegó a irse. Su presencia siempre ha estado unida a las calles de Sevilla y a la escena artística más inquieta. Integrante de los míticos Sick Buzos y de Las Muñecas de la calle Feria, frontman de los recitales rock de su superbanda, Smoking Kills, es difícil pasear por el centro y no verle, observarle entre el público en los conciertos; pensativo, silencioso, discreto…

Es un maestro del andar, ver, oír y contar. Chencho, mejor dicho, lo canta, como en aquella letra de Dylan en la que se dice “aprenderé mi canción antes de empezar a cantar”, desplegando tras él un particular universo plagado de referencias, un bello tratado de rock sobre la cotidianidad, el paso del tiempo, la propia ciudad y las relaciones, envolviendo estos temas con el lirismo propio de un compositor que bebe de la mejor tradición rock en los que retumban Dylan, o Lou Reed, entre otros. Huyendo de las etiquetas de los críticos musicales y recordando siempre que su música es fruto de la fe en sí mismo y la fe depositada por sus amigos en él, de la perseverancia y la pura resistencia. 

Nos encontramos con él en la librería y cafetería Hojalata cercana a la Alameda, lugar emblemático de la ciudad del que luego hablaremos largo y tendido.

Si todavía quedase un melómano en Sevilla que no supiera quién es Chencho Fernández, ¿cómo te presentarías?

Me presentaría como alguien que hace música. Quiero hacerla o quisiera hacerla en el sentido más amplio de la palabra. Hago música desde hace mucho tiempo. Aquí en Sevilla es donde más se me conoce porque es donde casi siempre me he movido más. En las mismas canciones se puede ver que hay un enfoque muy local, por autobiográfico. Hago música con verdadera perseverancia desde hace mucho tiempo sin saber muy bien lo que me esperaba a lo largo del camino, pero bueno lo he ido descubriendo poco a poco.

¿Cuándo comienza a interesarte la música?, ¿había afición en tu casa?

Provengo de una familia bastante melómana. Escuchábamos muchos discos mi hermano y yo, sobre todo, y luego descubrí por mi casa una guitarra y empecé a probar cosas que encajaban perfectamente con lo que quería hacer. Rápidamente me puse a tocarla, a descubrir cómo se tocaba mejor dicho, y desde entonces no me he separado de ella.

En ese momento era como una esponja. Lo que nos pasa a todos, que recibía todo tipo de información, pero sí tenía un impulso de adentrarme en un bosque de influencias no sólo musical y de una forma casi intuitiva iba abrazando aquello que me estimulaba más. Lo fui interiorizando.

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¿Y recuerdas tus primeras influencias?

Realmente me cuesta mucho hablar de música. No quiere decir que no me guste porque tengo lógicamente muchos amigos músicos con los que hablar infinitamente de música, pero nunca me he movido en el ámbito de las etiquetas porque me parece algo más del periodismo que de los que pretendemos hacer música. Lo vivo sencillamente como el que saborea la música sensorialmente y a partir de ir recibiendo y haciendo mi propia música pues fui desarrollando un estilo, un compendio de algunas de las cosas que me han influido y también aportando cosas nuevas.

Desde «Nuevo Debut» (2006), que supuso tu primera incursión en solitario y el cambio al castellano, hasta este álbum, «Dadá estuvo aquí» (Fun Club Records, 2014) han pasado muchos años, ¿hubo parón o simplemente no sentiste la necesidad de publicar las canciones?

Nadie quiso editar ‘Nuevo Debut’. Lo autoeditamos nosotros y se hizo lo que se pudo hacer, lo que estaba en nuestras manos. No llegó mucho más allá. Ojalá ese parón hubiera sido voluntario, pero sencillamente he tenido que sobrevivir. Tuve que buscar trabajo y salir para ello con todo lo que conlleva, con el desvío que eso conlleva a la hora de hacer música.

Por fortuna, he encontrado la forma de componer, tocar y recrearme en directo y nunca he dejado de hacerlo, pero ha habido un período largo en lo que casi no he tocado en directo o no he tenido banda porque iba de un sitio para otro o, no sé, o he tenido bandas más de desarrollar músculo que otra cosa. Por ejemplo, estuve en Lanzarote viviendo y ahí tocábamos para sacarnos un dinero semanal y tocábamos versiones para turistas. Muy bien porque es un aprendizaje, pero la verdad es que he estado unos años en esta tesitura, de no poder dedicar tanto tiempo como ahora a la música.

¿Y cuáles son los factores que se dan para llegar al momento actual con la edición de «Dadá estuvo aquí»?

Estaba pensando que el título ‘Nuevo Debut’ se me antojaba también para este trabajo o incluso el del siguiente, pero tendría menos sentido. Yo quería que este fuera un disco de debut, viene a decir un poco eso, que siempre he estado debutando de nuevo, volviendo a empezar de cero. Ahora se da una cristalización de cosas, en primer lugar de fe; tanto propia como de las personas que me han rodeado y que han estado ahí más o menos secretamente. Es la constatación, la cristalización de la perseverancia, del empeño y de una resistencia también. Si me hubiera rendido antes, esto no pasaría, pero es que no sólo no me he rendido yo, sino todas las personas que me han ayudado o están interviniendo, potenciando este trabajo. Para mí es alentador y me alegra que esto no me haya pasado hace 20 años.

Hay un verso de Bod Dylan, que me gusta mucho. Es uno de los músicos de los cuáles más he aprendido, que me encanta. Dice “aprenderé mi canción antes de empezar a cantar”. Entonces va por ahí. Le saco partido al momento actual porque sé algo más de mi canción, empiezo a saber escuchar lo que canto, me coge habiendo aprendido más de mi propia canción.

Chencho7

Centrándonos en el disco, ¿cómo afrontas el proceso de escritura de las letras?, ¿hasta qué punto el yo es el punto de partida?

Escribo sobre lo que me pasa siempre, pero sí que es verdad que me gusta hacerlo en un contexto concreto, que en este caso es la ciudad y los rincones de la ciudad donde me ocurren. Son episodios mezclados de los que me apetece hablar, que me sirven para hablar de cosas más atemporales pero que los sitúo en un espacio y un momento concreto.

Aunque antes comentabas que nunca te ha gustado moverte en el mundo de las etiquetas musicales y la nomenclatura de las influencias, este álbum está plagado de referencias musicales, literarias y artísticas.

Bueno, es que es parte de las cosas que me ocurren también. ¿Por qué no? Soy muy consciente del peligro de pedantería que conlleva, pero trato de no hacerlo porque sí. Lo hago porque realmente forma parte también de mi vida, de las cosas de las que quiero hablar. Las referencias son como puertas abiertas. Son referencias simbólicas de algo, que vienen a colación de la canción, me ahorra muchísima explicación, porque pones algo que quien lo conozca lo identifica rápidamente con algo. Eso abre muchísimo el discurso de la canción. Meto a Jean Genet en el Raval; en el barrio chino, quien sepa de ‘Diario del ladrón’, vagabundeando por Europa…La escena en un soportal de este barrio, me ahorra muchas explicaciones.

Las calles de Sevilla están muy presentes en las canciones. ¿Te sientes cómodo en la piel de cronista de la ciudad?

No me considero un cronista de la ciudad en absoluto. Supongo que esa idea tiene más que ver con cantar en castellano. Yo empecé haciendo cosas en castellano y siempre en paralelo a los Sick Buzos componía en castellano. Realmente contar cosas y que se entiendan y además en el lugar donde te ocurre. Para los demás se convierte en crónica muy fácilmente. Eso sí es cierto.

Lo del inglés aquí en España ocurre un fenómeno curioso que es que se presta más atención a la melodía, a la música y al todo global porque realmente la mayoría de la gente no domina el inglés, que también se dan los casos, pero no es lo común. Para mí, me gusta hacer canciones en el idioma en el que voy a comprar el pan, en la que me comunico porque de ahí sale lo lírico o lo cotidiano que quieras ser. Al hacerlo así los demás se sienten identificados, familiarizados con lo que cuentas también.

En un sitio como la Alameda, que es como un microcosmos, un lugar mitológico, arquetípico. Siempre me ha parecido un espacio abierto, un pulmón, un lugar que a Sevilla le hace falta y le ha venido muy bien. Y por extensión las personas que lo habitan. Tiene muchas connotaciones. Me interesa revertir y pervertir la épica de esta ciudad, que siempre va por la misma dirección y va dejando de lado otros aspectos de su idiosincrasia.

Hoy concretamente he leído un reportaje sobre Mateo Alemán y me ha hecho mucha gracia como llama a la ciudad. Por supuesto la ciudad lo maltrató muchísimo. Me ha hecho gracia porque llamaba a Sevilla su madrastra. Pero volviendo a la ciudad, a lo que me influye Sevilla, la Alameda… que es donde vivo, pues no ha sabido dejar atrás cosas que vienen de antiguo. Todavía es frágil y su mitología siempre sigue una dirección, pero no es la única. Eso es lo que me interesa.

Chencho Fernandez

¿ Y en qué medida la banda que te acompaña tiene que ver con la existencia de este trabajo?, ¿qué papel han jugado?

Un papel completamente crucial. Tanto Pablo Florencio como Israel Diezma y yo llevamos mucho tiempo tocando. Han sabido mantener la brasa ardiendo cuando estaba fuera. Hay una constancia y un afecto que ahora ha cristalizado. Se ha fraguado en los últimos dos años y es una banda sólida que en este disco se ha hecho notar.

Hablemos de la grabación, al escuchar el disco es fácil apreciar una producción exquisita, ¿cómo fue el proceso?, ¿cómo fue trabajar con Jordi Gil de los estudios Sputnik?

Jordi forma parte de esas personas que han tenido fe siempre en el potencial de lo que yo venía haciendo. Y ya te digo, Jordi ha sido determinante en el sonido del disco claro.

El acabado final ha sido cosa del productor, pero sí es verdad que hay una fase muy importante de ensayos en los que hemos ido configurando los arreglos esenciales de las canciones. Luego cuanto mayor sea el desarrollo de la canción antes de llegar al estudio, mejor. A muchas no se les ha añadido nada porque iban muy preparadas, y otras sí, por supuesto.

¿Qué fue antes la canción de «Radio Fun Club» o el fichaje como primera referencia de Fun Club Records?

A mi me gusta llamarlo Fun (lo pronuncia con u) porque es más familiar. Y es una buena pregunta. La canción fue antes, fue antes. No fue un guiño por ficharme ni nada parecido. Hace tanto tiempo…Precisamente esa canción habla de cuando empiezo a descubrir la ciudad, a los grupos de aquí, a ir a locales de ensayo. Yo no sabía lo que era eso. Tenía mis primeros amigos, algunos tenían grupos y me llevaban a los locales. Aquello era todo nuevo: beber cerveza, tocar la guitarra, hacer canciones. Luego los primeros conciertos, los primeros sitios a los que ibas. Era una etapa iniciática está conectada con esa canción.

Y de ahí viene también lo de Dadá estuvo aquí. Es una mirada al pasado. Estuve aquí, en el Fun Club, que se convirtió en nuestra casa. No en otro lado. Dadá me gusta por el dadaísmo como refundación de todo, tiene que ver como empezar de cero, el fin de algo y el comienzo de algo.

Chencho Fernandez

Ya que aludes a esta etapa iniciática, ¿qué supuso para Sevilla el Colectivo Karma?

En aquel momento erámos tan jóvenes (risas). Son aquellos años de los que te hablaba. Por eso tiene todo esto un sentido sorprendente y bastante regocijante. Aunque a veces, hacer música se asocia erróneamente a un concepto de juventud: se hace música cuando se es joven y para gente joven, como si fuera una cosa prematuramente efímera. Y luego ya te dedicas a las cosas serias. Esa idea me produce rechazo.

Para nosotros esa época que ahora, curiosamente está cuajando como una vuelta, como algo que nunca se ha ido, era un momento en el que un sello, ese colectivo, nos libró un poco de ese sentimiento quizás de inferioridad de varias capas: sevillano, andaluz, español.  Andy Jarman en cuestión de dos o tres años puso esto patas arriba. Montó una tienda de segunda mano en la Plaza de San Marcos, creó el colectivo Karma, aglutinó a grupos que estaban poco inquietos y fue el germen local de lo que luego se llamó indie. Grupos que hacían otras cosas realmente a principios de los 90 y esa gente, la sala Fun Club, todo eso fue crucial.

También el Fun otro de los méritos que tienen es la resistencia y la perseverancia. Me siento identificado en esas características con la sala, sí. No sólo hemos resistido, sino que hemos salido victoriosos. Hemos crecido en el tránsito y ese discurso predominante de esta ciudad al que he hecho alusión no nos ha doblegado. Incluso sin querer nos han hecho un favor.

¿Y qué hay de cierto de la vuelta de Sick Buzos?, ¿cómo fue el reencuentro de vuestro último concierto?

Fue un poco como si lo hubiéramos dejado el mes pasado. A los Buzos siempre nos ha gustado mucho tocar juntos, nos hemos criado tocando juntos. Hay mucha unión subyacente, nos recreamos tocando.

A los Buzos nos hace falta un poco de orden porque tendemos al caos y del caos sacamos música, pero a la hora de funcionar, de ser pragmáticos necesitamos orden. No queremos caer en el error de juntarnos con esta autocomplacencia de volver a lo mismo. Ya que nos reunimos hay que intentar suplir las carencias que teníamos antes y que no éramos conscientes ya ahora sí lo somos. Más que nada porque va a ser más fluido. Algo de orden nos vendría bien, sí. Igual alguien más que sea cercano, que conozca la forma de trabajar y ponga orden. Si es por nosotros nos recreamos y ya está. Si queremos prosperar tendría que ocurrir algo así, espero que ocurra.

Chencho Fernandez

¿Hay realmente una escena musical sevillana o es otra construcción de los que escribimos de música?

Respecto a la escena musical, es consabido que bajo mi punto de vista siempre ha sido bastante rica. Siempre ha tenido momentos más brillantes y activos que otros. A mí me gustó mucho de la época que hemos hablado, de la que intento hablar en «Dadá estuvo aquí». Había una generación de grupos como los Tiernos Mancebos. Yo ahí tenía 15 o 16 años. Esos son grupos de aquí y me hizo apreciar que todo lo de fuera no tiene que ser mejor, a superar el sentimiento de inferioridad inculcado y que está por el aire de que lo de fuera sea mejor. No es que sea especialmente localista. Ni lo uno ni lo otro.

Y luego Smash, Silvio…todo aquello. La verdad es que fueron pioneros a la hora de hacer música que se salía de los parámetros y tienen mi admiración, pero sin exagerar. Ricardo Pachón, aunque no he tenido mucha afinidad por el flamenco, no lo he cultivado, pero lo respeto y aprecio. Lo siguen haciendo, Pachón, los Pelayo y las películas que hacían. Lole y Manuel, que eran mis vecinos. A mí no creo que me hayan influido mucho. Ahora está Pájaro como heredero y con su vuelo propio, digamos.

Las escenas diversas sevillanas creo que son proporcionales a lo que es Sevilla. Creo que se ha arrojado más luz sobre lo tradicional, sobre el flamenco o, en todo caso, en las fusiones sin perder un punto de contacto con la esencia sagrada de la ciudad. Con lo cual eso siempre ha sido un lastre. Ya parece que va cambiando, me gusta pensar que va cambiando.

¿Eres de los que piensas que desde las provincias es más difícil darse a conocer al público?

Las grandes ciudades tienen estructuras más desarrolladas, son mejores propagandistas. Tienen más sellos, aunque creo que eso está cambiando. La prensa está allí, los medios están enraizados allí. Yo siempre he pensado que lo que ocurre en grandes ciudades es que puedes quedar a tomarte una cerveza con el del sello que también está allí. Son sellos con más entidad, con alcance nacional y esa maqueta nos la mete a todos los demás, pero realmente es porque se ha tomado una cerveza con él en un bar. Así de sencillo. Con lo cual se retroalimenta todo eso.

Chencho Fernandez

Te sitúan como un clásico de la escena rock independiente de Sevilla, ¿te sientes un pionero?

Pioneros del indie no. Chinarro por ejemplo sí, otro ejemplo claro de cómo seguir su propio camino. Llevo muchos años haciéndolo y desde muy temprano. Llevo tiempo desarrollando lo que hago, siempre he tenido una intuición, pero no siempre lo he podido llevar a cabo como me gustaría. He hecho cosas que no me gustan. He tocado en muchos sitios, con gente diferente. Ahora he encontrado mi camino propio. No estoy en el final, pero tampoco al principio de lo que puedo hacer. Estoy a medio camino del inicio.

Bandcamp: Chencho Fernández – «Dadá estuvo aquí»

Por Ana Carretero // Fotos: Carolina Cebrino

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