Andrea Herrera

Andrea Herrera

Seguro que recordáis el año 1993. Ese año Checoslovaquia se separó dando lugar a dos países, La República Checa y Eslovaquia, Bill Clinton se convirtió en Presidente de los EEUU. También en ese año morían, entre otros, Audrey Hepburn o Federico Fellini. Aquí en España hubo elecciones generales ganadas por el PSOE y comenzamos una crisis económica (de algo nos suena) en la que el paro subió del 16% al 24%. Todo esto me lo ha dicho mi amiga Wikipedia porque yo no me acuerdo de eso, para mi 1993 fue el año en el que estaba en sexto de EGB, me regalaron a mi perra Nuca los Reyes Magos (bajo prescripción del psicólogo), iba de campamento con los Scouts y (creo) que me di mis primeros besos en la boca con un vecino, aprovechando que sacábamos juntos a los perros.

Mientras tanto, en 1993 nacía, en México D.F, Andrea Herrera. Si no me salen mal las cuentas, tiene veinte años y ya lo decía el tango «…que veinte años no es nada». Andrea es difícil de catalogar, ilustradora, diseñadora, fotógrafa… es un poco de todo. Estando en unas charlas tituladas Forever Young en la pasada Sevilla Design Walk, vi por primera vez el trabajo de Andrea. Lo primero que pensé fue «hostia, yo no se muy bien lo que hace esta chica, pero me encanta».

Andrea Herrera

Andrea tiene algo que muchos llevan años buscando. Andrea tiene su propio universo, ver sus ilustraciones, sus fotografías y los experimentos que hace con ellas… Todo es coherente, puedes notar que todo pertenece al mismo mundo, incluso su forma de hablar, sus gestos, que se mueven entre la timidez y la inocencia (aunque no la conozco lo suficiente como para definirla así), tienen sentido, no desentonan, mantienen un equilibrio, parece que hablan el mismo lenguaje.

Ella se crió en una familia donde al arte era algo cotidiano, «mi madre es bailarina y toda su familia se ha dedicado de una forma u otra al arte. Mi abuelo era guitarrista, mi abuela un poco de todo, es arquitecta pero también toca el piano, bailaba… Mi madre hacía danza clásica pero se enamoró del flamenco, es por eso que viajaba a España continuamente, y cuando yo tenía 7 años, nos vinimos de forma definitiva y comenzamos a hacer vida aquí».

Quizás vivir dentro de un entorno así hizo que siempre tuviese claro a lo que se quería dedicar, nunca dejó de pintar o dibujar, «Yo veía como muy normal que tu nacieras y supieras que te quieres dedicar a algo, después me di cuenta, con los amigos y la gente de alrededor, que eso no era así, ellos siempre estaban en una eterna duda de si ser abogados o arquitectos o médicos. Pero para mi siempre fue muy claro, me quería dedicar a la ilustración y a la pintura».

Tengo curiosidad por saber qué es lo que le motiva a la hora de hacer sus ilustraciones o sus fotografías y Andrea me da un baño de naturalidad en su respuesta, «nunca he buscado transmitir algo en concreto. Dibujo lo que me gusta y ya está. Veo un documental de jirafas y digo ¡Oh que bonitas! Y las dibujo, pero porque son bonitas, no por otra cosa». Así de sencillo, porque son bonitas. En sus ilustraciones suelen aparecer animales o referencias a la naturaleza con cierto aire naif, «siempre me ha gustado mucho el tema de la naturaleza, plantas, animales… Los retratos y las formas más humanas no me llaman tanto la atención». 

Andrea Herrera

Usa rotuladores y lápices como técnica, por el simple hecho de que le resulta más cómodo, «empecé dibujando con óleo, pero era una técnica muy poco portable si quería moverme. Probé con las acuarelas, y después rotuladores y lápices, aunque intento ilustrar con cualquier material. Depende del momento y el lugar, aunque no suelo dibujar de forma digital, sólo cuando me lo han pedido en la carrera. No me llama tanto la atención». Andrea sigue respondiéndome en su línea de no dar mayor transcendencia a lo que hace, realiza las cosas con naturalidad, sin pretensiones de ningún tipo, va haciendo lo que le apetece.

Pero Andrea no se limita al papel en blanco sino que si se le antoja, dibuja sobre una fotografía. Vuelve a ser un trabajo no buscado sino que surge de la casualidad, «en un viaje a México hice fotografías, para digitalizarlas usé un escáner que no era muy bueno, todas tomaron una tonalidad azul y estaban quemadas. No había forma de repararlas, pero yo quería hacer algo con esas fotos así que pensé que si estaban tan vacías, les podía meter algo. No hice las fotos pensando en dibujar sobre ellas después. Empecé probando y vi que era una forma de poner cosas que no estaban allí pero que podían estar. Comencé a dibujar ropa colgada en una azotea o personas sentadas en una silla en la que no había nadie. Primero fueron lineas blancas y luego me dediqué a meter más colores. Todo esto fue por casualidad pero últimamente, al ver que funcionan, sí hago las fotos pensando en lo que voy a dibujarles después». No las pinta a mano, ni usa a nuestro amigo Photoshop o cualquiera de los programas de retoque fotográfico que hay actualmente en el mercado y que te permiten hacer cualquier cosa, ella usa Paint, «ordenador propio no he tenido, había un ordenador de la familia así que no tenía demasiados programas, pero estaba Paint». Me cuenta que está ahondando un poco en este tipo de trabajo, que le ha cogido gusto a esto de intervenir las fotos «he comprado fotos antiguas y estoy probando con ellas con diferentes pinturas, pintar en un papel y después ponerlo encima. Estoy investigando».

Andrea Herrera

Sobre sus referentes me comenta que le atrae mucho Erns Haeckel, “dibuja sobre todo zoología y botánica, pero con un estilo muy personal. Lo descubrí ojeando un libro y después profundicé en su obra. No se parece en absoluto a lo que yo hago, pero si ilustra los mismos temas. Siempre me han interesado los libros de zoología y botánica y ver como funcionan los órganos de los animales”. También le gustan las ilustraciones de Ettore Sottsass, «es diseñador sobre todo de muebles pero también tiene muchas ilustraciones, me resultan muy misteriosas y algo místicas”.

Más arriba comentaba que Andrea Herrera tiene su propio universo, y es que parece que Andrea tiene el don de convertir en fácil lo difícil. Siempre con naturalidad, ha ido “trabajando” sin la presión de ir buscando una identidad propia, “nunca lo he visto como una prioridad o una cosa que buscara, pero si que valoro mucho la identidad de una persona y que te relacionen con lo que haces, que se parezca a ti, que lleve un poco tu nombre sin que lo ponga. Que vean un dibujo y piensen, lo ha hecho Andrea. Pero no lo he hecho a posta, ha sido una cosa que ha ido surgiendo”.

Andrea Herrera

Andrea confía en su intuición, una vez su padre le dijo que podría vivir con la ilustración pero no de la ilustración. Le hizo caso y se matriculó en CEADE para estudiar Diseño aquí en Sevilla. Buscaba “más” salidas profesionales con el diseño, pero Andrea se cansó, “llegó un punto en el que no podía ir más a clases, no sabía que estaba haciendo allí. Haciendo cosas que eran útiles pero no las que yo quería. No me estimulaba”. Andrea quiere volver a México y ver que se cuece por allí, “cuando este verano estuve allí, vi que se hacen cosas muy buenas, así que quiero ir a experimentar y ver como se trabaja allí. He estado buscando estudios de diseño e ilustración que lleven un estilo más alternativo, y he visto algunos que me llaman la atención”.

Me despido de Andrea con la sensación de que si tiene suerte y toma conciencia de su potencial, siempre manteniendo esa frescura y naturalidad con la que hace las cosas, podría tener un futuro muy interesante dentro de la ilustración o la fotografía. O a lo que decida finalmente dedicarse.

En este link podréis ver alguno de sus trabajos:

pinkmeltedmoon.tumblr.com/

Por María Hesse // Fotos: Miguel Jimenez, Andrea Herrera // Ilustraciones: Andrea Herrera

 

 

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