Marta Chicote, “No me fijo en los niños”

Entrevista: María Hesse // Fotos: Miguel Jiménez

Conocía a Marta desde hace años de forma virtual gracias a su blog y las redes sociales. Quienes de este modo hemos seguido su trabajo, sabemos ya de sobra que es una persona coherente con lo que hace y comprometida con lo que cree. Nos fuimos a Madrid para conocerla en persona y charlar con ella […]

Marta Chicote

Conocía a Marta desde hace años de forma virtual gracias a su blog y las redes sociales. Quienes de este modo hemos seguido su trabajo, sabemos ya de sobra que es una persona coherente con lo que hace y comprometida con lo que cree. Nos fuimos a Madrid para conocerla en persona y charlar con ella en el Café del Espejo en el Paseo de la Castellana, y en esta entrevista he confirmado mis sospechas, Marta es dulce en sus pinceladas y firme en sus principios. Es sin duda esa sinceridad, la que da fuerza a todo lo que hace y la que da valor al trabajo de esta ilustradora. 

¿Cuál es el primer tebeo, cómic, cuento, álbum ilustrado que recuerdes que cayera en tus manos?

Siempre he tenido cuentos pero que yo recuerde… había uno, siendo yo enana, que no sabia ni leer, de estos de cartón para peques que era “Los diez gatitos”, con unos dibujos de estos de los años 70 así muy cursilones. La portada estaba troquelada, se veían todos los gatos y conforme ibas pasando las paginas iban desapareciendo uno a uno, menos mal que al final se reencontraban todos. Ese libro me gustaba mucho pero me daba al mismo tiempo mucha angustia por los gatitos.

Luego he tenido de todo, me gustaba mucho el Botones Sacarino, leía a Mafalda, aunque la mayoría de los chistes no los entendía porque eran de política, pero los dibujos me encantaban y luego con el tiempo me han influenciado mucho yo creo.

Comenzaste como Diseñadora Gráfica pero fuiste especializándote en Ilustración. ¿Cómo se produjo ese cambio?

Estudié Bellas Artes en la especialidad de Diseño y enseguida empecé a trabajar de diseñadora gráfica, primero en un estudio pequeño y luego en una agencia más grande como creativa hasta que “aproveché” un despido. Llevaba un tiempo en el que dejó de gustarme ese trabajo que hacia, la creatividad y todo ese rollo. Llegó un punto en el que creo que odiaba todo ese mundo así que, como te decía antes,  aproveché ese despido y me dediqué a dibujar, a lo que verdaderamente me gustaba, y lo conseguí.

Marta Chicote

Una vez dijiste que hacías ilustración infantil pero para adultos.

Sí (risas). No me fijo en los niños, busco que me guste a mi o a los adultos, a los padres. Creo que muchas veces te obsesionas con que le guste a los niños y al final a los niños les gusta cualquier cosa, algo que crees que es horroroso les acaba gustando como Dora la Exploradora (risas) y no sé, al final cuando dibujo intento que le guste a la gente que aprecia el trabajo que hay detrás. Aunque va por rachas. Pero aunque piense en los adultos, mi temática o mi estilo es infantil, de hecho creo que soy un poco infantil (risas). Hasta cuando hago cosas eróticas les doy ese toque en cierta manera.

¿Es imprescindible tener gato para ser ilustradora?

Para mi es imprescindible tener gato para todo (risas). Lo mío es una enfermedad, tengo ocho gatos, soy casa de acogida, colaboro con asociaciones… soy la rara de la familia, hago dibujos y tengo la casa llena de animales. Soy capaz de meterme debajo de un coche para sacar a un gato, incluso una vez saqué uno de una tumba, cosas que pasan (risas). Mis dos aficiones siempre han sido los animales y dibujar, yo iba para veterinaria pero las ciencias se me daban mal.

¿Y esta pasión por los gatos o por los animales se ve reflejada en tu trabajo?

Tampoco te creas, gatos sí pero me gusta más dibujar personas. No es una cosa especial lo de los animales en mi trabajo.

Marta Chicote

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¿Se puede vivir del álbum ilustrado?

Pues no lo sé porque he publicado muy poco en ese aspecto. Yo vivo de los libros de texto y de la publicidad. En realidad, te lo iba a preguntar a ti si se puede vivir del álbum ilustrado. A lo mejor entrevistas a alguien que sí se dedica a esto y te dice otra cosa. Por las cifras que he oído, tendrías que publicar unos diez álbumes al año para poder vivir de eso y la verdad es que no conozco a nadie que publique diez álbumes ilustrados al año. La mayoría de ilustradores que conozco no pagan sus facturas con el álbum ilustrado, sino con otras actividades que te ocupan todo el año, como te decía antes, la publicidad o los libros de texto.

El álbum ilustrado se convierte en un extra a tu trabajo y una manera de dar rienda suelta a tu creatividad pero la verdad es que he renunciado a realizar unos cuantos porque, sinceramente, no me merece la pena. Si es un proyecto personal sí pero si es un encargo no compensa. Está claro que si no tienes otra cosa pues adelante pero si no, no interesa porque es una inversión de tiempo y trabajo muy importante.

¿Tienen tus proyectos personales un estilo distinto al de los libros de texto?

Totalmente, pero de todas formas siempre tengo una gran duda en cuanto a lo del estilo. Creo que no tengo, o me va cambiando. Aunque hay gente que me dice que se nota que es mío, no sé. A veces me pongo a dibujar cosas y tengo una crisis de identidad muy gorda con eso del estilo. Veo a ilustradores que, aunque van evolucionando, es reconocible su trazo, su uso del color, etc. y tengo la sensación de que eso a mi no me pasa; miro mi trabajo y veo que tengo la etapa dichosa de Rebecca Dautremer, la etapa de no se qué… de hecho no he ido a la exposición (Exposición Rebecca Dautremer en el museo ABC de Madrid) porque no quiero saber nada de esta mujer (risas). He estado tan influenciada y tan marcada por su trabajo que no quiero saber nada más, quiero cambiar radicalmente y no sé si tengo un estilo. Creo que no, me cuesta. Estoy en esa búsqueda, quiero creer que sigo en ese proceso.

También es cierto que se ponen de moda ciertas maneras de dibujar y ya no sabes de quién es el trabajo, está muy bien pero a veces pienso hasta qué punto es interesante que se busque que todos los ilustradores hagan lo mismo. Aunque quizá sea inevitable.

Marta Chicote

¿Hay alguna editorial con la que te gustaría trabajar?

Pues no, me da igual la verdad. Me gustan las editoriales que apuestan por proyectos por los que no suelen apostar las grandes (editoriales) pero otra cosa es que paguen por tu trabajo, esto puede quedar frío o se me puede tildar de pesetera pero hay que ser pragmático, es que al final tienes que comer, es verdad que publicar es una maravilla pero si no lo vendes… Para eso prefiero los proyectos personales y luego buscar una editorial que te quiera publicar. Ahora mismo me está costando, tengo dos proyectos personales y estoy ahí luchando a ver si hay suerte y lo quieren publicar.

¿Crees que hay una vuelta a lo analógico o la técnica tradicional?

Puede ser que sí, parece que está de moda dibujar en acuarela, a mano, dejando a un lado un poco lo digital. Parece que se está valorando lo orgánico, que esté hecho a mano, la experiencia de tocar.

¿Nos puedes contar un poco sobre tu proyecto “Solo palabras”?

Uf, ese proyecto sí que tiene chicha, es un proyecto personal. Es un proyecto que comenzó Claudia Moya, una amiga que conocí en un foro de ilustradores y que falleció cuando tenía este trabajo a medias. Era un proyecto que le estaba costando mucho porque era difícil, donde los personajes son palabras, algo bastante complejo y estaba muy ilusionada, pero falleció. Entonces me llamó la escritora para que lo continuara yo, al principio dije que no porque pensé que invadía el espacio de Claudia pero, poco a poco, mi chico, amigos comunes, la propia escritora, me fueron convenciendo de que sería como terminar su obra que nunca la pudo acabar y entonces me lo tomé como un reto, por ella. El problema es que me costó mucho porque me sentía muy influenciada por su trabajo, me costó casi tres años pero al fin lo acabamos. Ahora estamos buscando editorial. Fue un trabajo muy intenso por lo personal, por lo emocional y porque me exigía a mi misma muchísimo, hubiese querido que fuese el trabajo de mi vida.

Marta Chicote

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¿Háblanos de tus referentes, quién te inspira?

Ahora mismo no lo se, estoy en una etapa en la que no quiero tener referencias. Durante una época me marcó Rebecca Dautremer cuando sacó el libro Babayaga,  además no era famosa todavía, vi el libro, me lo compré y fue como Dios mío! me encantó. Me encanta Ofra Amit, ella sigue siendo mi inspiración desde hace años. Otra es Elena Odriozola, Mandana Sadat, … y muchos referentes de la infancia, ilustradores que no conocía pero que me han ido influenciando, desde Richard Scarry con sus grandes libros, Quino, Brian Fround, Ulises Wensell, hasta el dibujante de los pitufos, Peyo.

Me he ido dando cuenta que, verdaderamente, las referencias que tengo actuales son más cambiantes. Cambio más de referentes que de vestido. Me gustan una temporada y luego cambio. Pero, en cambio, me doy cuenta de influencias de la infancia que ahí siguen. Eso sí, ojalá llegue el día en que me salgan las cosas sin mirar cómo lo hace otro ilustrador (eso lo hacemos mucho) ver cómo lo ha hecho, su técnica, cómo sombrea, cómo resuelve determinados aspectos…

¿Dónde está el límite entre el plagio y la inspiración?

Creo que cuando el resultado ves que es obvio. No sé, con Rebecca Dautremer he visto cosas exageradas. A veces pienso que estas cosas ni siquiera te deben dar satisfacción como ilustrador, a lo mejor es lo que le han pedido en la editorial, vete tú a saber, pero es que… Una vez me pidieron que hiciera unas ilustraciones como Jordi Labanda y pensé pues llama a Jordi y le pagas.

Con estas cosas también pasa que hay que ver hasta dónde estás dispuesto a ceder, o hasta dónde estás dispuesto a venderte y hacer algo que se parece mucho al trabajo de otro ilustrador. Por ejemplo, hace unos años rechacé un trabajo que consistía en una página web para fomentar la Casa Real entre los niños, lo rechacé porque va contra mis principios, no iba a dibujar nada bonito (risas).

Marta Chicote

¿Cómo surgió aquel proyecto de ilustrar un cuento de Mario Vargas Llosa?

Pues fue muy bonito porque me llamaron de Alfaguara. Se trata de un proyecto dirigido por Pérez-Reverte que consiste en acercar a los niños pequeños grandes autores hispanohablantes. Se llama “Mi primer…”, Mi primer Pérez- Reverte, Mi primer Vargas Llosa, etc. Y fue muy bonito, ilustré un cuento escrito por Vargas Llosa que se llamaba “Fonchito y la luna”. Además coincidió con que le dieron el Nobel al año siguiente y me vino muy bien porque se ha vendido mucho y se ha movido muy bien por Latinoamérica.

¿Se valora en España la ilustración? ¿Cuál es el espejo (país) donde hay que mirarse?

Francia e Inglaterra me parecen dos países donde está muy valorado. Se trabaja con representantes, se paga muy bien y se cuida mucho a los ilustradores.

Y en cuanto a la valoración en este país, yo creo que sí, además ahora está muy de moda en España, está muy en auge. Hay asociaciones, hay muchos cursos, talleres, al menos en Madrid hay mucho movimiento respecto a la ilustración.

Marta Chicote

¿Proyectos de futuro? ¿Qué son “Los Dos Rombitos”?

Pues como me gusta mucho dibujar desnudos y cuerpos femeninos, tengo una serie de ilustraciones eróticas de chicas. Hice una exposición en una tienda erótica femenina, de aquí de Madrid, que se llama Los placeres de Lola. Buscaban mujeres que hicieran algún tema erótico y me llamaron, hice merchandising y gustó mucho. Me gustaría hacer más y publicar un librito, además van cambiando de estilo, antes eran más naïf, delgaditas y ahora las estoy haciendo más gorditas. Me hizo gracia la reacción de algunos porque había mucha gente joven que se escandalizaba cuando se trata de unas ilustraciones muy lights.

Como proyecto de futuro me encantaría seguir trabajando y viviendo de esto que me parece una suerte total.

Podéis encontrar el trabajo de Marta en los siguientes enlaces:

www.thepinkinuit.com

Blog Marta Chicote

 

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One Response to “Marta Chicote, “No me fijo en los niños”” Subscribe

  1. Johnappleman 29/09/2014 at 09:41 #

    Una entrevista entrañable. He disfrutado mucho leyéndola y el trabajo de ilustración que realiza Marta es precioso.

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