Laura Pérez, “Dibujar, dibujar y dibujar”

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Dibujar, dibujar, dibujar y dibujar. Quien conoce bien a Laura sabe de sobra lo que significa ese verbo. Esta ilustradora valenciana, amante de los animales (le habla hasta a los peces) y de los tatuajes (aunque solo lleve uno muy pequeño), está tocada por la varita mágica del talento. Pero ese talento no se mantiene […]

Laura Pérez

Dibujar, dibujar, dibujar y dibujar. Quien conoce bien a Laura sabe de sobra lo que significa ese verbo. Esta ilustradora valenciana, amante de los animales (le habla hasta a los peces) y de los tatuajes (aunque solo lleve uno muy pequeño), está tocada por la varita mágica del talento. Pero ese talento no se mantiene por sí mismo, Laura Pérez le suma constancia, trabajo, esfuerzo, mucho esfuerzo, sacrificio, amor y mucho respeto por la profesión. Si no fuera así, National Geographic, The Wall Street Journal, Vanity Fair, El País, Santillana, Edebé, American Airlines, Wacom e innumerables publicaciones, tanto españolas como extranjeras, no contarían con esta magnífica y joven ilustradora. 

¿Cuando eras una niña, qué veías, qué leías?

Bola de Dragón. No me interesaban mucho las princesas. Me gustaban más los dibujos de chicos, Oliver y Benji con aquellos partidos interminables. Veía sobre todo manga, era lo que más había en la tele.

De pequeña tenía cosas de mi madre como Mafalda, libritos ilustrados tipo el Libro de la Selva, con animales. Recuerdo que teníamos comics y tebeos en el baño y cuando tocaba ir, pues echábamos el rato leyéndolos (risas).

¿Cuándo empiezas a sentir que el dibujo era lo que querías hacer en la vida?

De siempre, no ha habido un momento en el que dejara de dibujar, siempre era dibujar, dibujar y cada vez más. Copiaba lo que veía en la tele, sobre todo las series que me gustaban o dibujaba los animales que tenía en casa. Me apasionan los animales. Una vez tuvimos una oveja, y no creas que teníamos una casa con jardín, vivíamos en un sexto piso. También tuvimos una mona, suena divertido pero no lo era, se subía por todos lados y nos lanzaba cosas.

Cuando entras en Bellas Artes, ¿tenías idea de lo que querías hacer?

Empecé estudiando Historia del Arte porque no me daba la nota media para entrar en Bellas Artes. Pero en cuanto pude, salí corriendo de allí y me matriculé en Bellas Artes porque aquello era un tostón insoportable. Estudié en Valencia hasta tercero, en cuarto me fui a Francia a L’ École Régionale des Beaux Arts de Rennes, quinto lo hice en Canadá en la Alberta College of Art and Design y un sexto año en Barcelona que es donde lo acabé.

Respecto a lo de saber qué quería hacer exactamente, ni idea, de hecho no sabía que la ilustración fuera una profesión. Entré en Bellas Artes porque me gustaba dibujar pero, para que veas, no me gustaba nada pintar. Allí aprendí un poco, eso sí. Pero también es cierto que no enseñaban casi nada en cuanto a ilustración. Es al irme al extranjero cuando descubrí que había gente que cursaba oficialmente clases de ilustración y que se dedicaba a ello profesionalmente.

Laura Pérez

¿Cómo fue esa experiencia como estudiante en el extranjero?

Me fui por aburrimiento. En Rennes mucho de dibujo no aprendí porque era la primera vez que salía al extranjero y tampoco tenía la cabeza muy puesta en los estudios (risas). Aprendí muchas otras cosas como el idioma, Indesing y algo de editorial. Es curioso porque estuve en un país muy potente en lo que a ilustración se refiere pero no en la escuela apropiada. Pero esa experiencia me hizo pedir otra beca para el año siguiente. Me fui a Canadá y allí sí que rendí bastante, fue mi mejor año, donde más aprendí y donde más trabajé. Allí decidí que quería dedicarme a la ilustración.

En Barcelona estaba preocupada por buscar y conseguir trabajo. La formación no estaba centrada en ilustración ni mucho menos sino más enfocada en lo visual, proyectos de video, etc.

Tu estilo es muy característico, muy definido, es muy reconocible.

La etapa de Canadá fue crucial para conseguir ese estilo, el año anterior fue muy malo porque me encontraba muy frustrada ya que apenas pude dibujar. Sí que lo hacía pero en la libreta, cuando me sentaba en un banco en un jardín, en la escuela no. Luego en Canadá tuve la suerte de tener gente que me asesoró y de la que aprendí mucho. La política de la escuela era enseñarnos con encargos de verdad y fueron seis meses de práctica con ejemplos reales, a diferencia de lo que siempre me habían enseñado que era todo muy teórico. Eran profesionales de la ilustración con mucha experiencia y, sobre todo y creo que fundamental, que seguían trabajando y mantenían contacto con el “mundo real”.

Ellos me descubrieron un mundo nuevo, pensé ¿Me veo capaz? – Sí. Pues a por ello. Es entonces cuando me voy a Barcelona con todo eso en la mochila y lo comencé a desarrollar.

Además ese estilo  se adapta fácilmente a muchas variantes, desde infantil hasta editorial incluso alguna cosita erótica. ¿Fue algo que buscabas?

No ha sido una cosa muy intencionada. Con algunos dibujos de hace años alguna editorial me hacía ajustarlos y poco a poco me fui sintiendo más cómoda con ese estilo.

Y está muy influenciado por la animación.

Muchísimo. Yo quería dedicarme profesionalmente al diseño de personajes aunque, por cosas de la vida, haya acabado en el mundo editorial, pero sí quería dedicarme a eso. La animación es una asignatura que se ha quedado pendiente, aunque ahora tengo un proyecto de diseño de personajes por ahí. Mis dibujos se preparan siempre para poder ser animados.

Laura PérezTerminas la carrera y rápidamente comienzas a trabajar.

Dos meses antes de acabar la carrera me cogieron en la Agencia de Anna Goodson y ya empecé a desarrollar todo aquello que me habían enseñado en la escuela. Los encargos que me hacían eran similares, los procesos eran los mismos, desde la lectura del artículo hasta el proceso de desarrollo de conceptos.

El primer encargo fue un horror (risas) pero es lo normal, fue con Penguin Books. No me volvieron a llamar pero bueno, para el segundo fue mejor, es una cuestión de aprendizaje.

Trabajas con empresas grandes y muchas son extranjeras. ¿Notas muchas diferencias?

Las grandes empresas facilitan mucho el trabajo. Están acostumbrados a trabajar con muchos ilustradores y te dan las pautas muy marcadas. Es muy fácil trabajar con ellos.

En cuanto a las diferencias, depende de la empresa claro está, pero sí que hay muchas. Los presupuestos, por ejemplo, aquí son más bajos. Pero sobre todo la mayor diferencia está en los tiempos y todo lo que eso implica. Normalmente en el extranjero te dan un tiempo que puede ser incluso de meses antes de la publicación. National Geographic te hace el encargo unos cinco meses antes, por ejemplo. En España a lo mejor el encargo puede ser de 30 fichas para pasado mañana, es muy atropellado.

En el extranjero se valora muchísimo al artista o al profesional. En muchas empresas americanas si te piden correcciones, te avisan antes diciendo que te van a pasar un nuevo presupuesto porque te van a solicitar una serie de nuevos bocetos para una imagen, y te dan un presupuesto, y te lo pagan de antemano. Aquí me han pedido millones de correcciones y no lo pagan, sobre todo el tema de los bocetos y eso es desvirtuar lo más importante, que es la idea.

laura perez

 

Laura PérezTrabajas a través de agencia.

Al principio empecé a trabajar con Ana Goodson que es una agencia canadiense y la verdad es que no me lo había planteado, lo de tener agente. Pero fue ella la que contactó conmigo, había visto un dibujo mío que le gustó mucho y me propuso hacer 20 imágenes, les convencí y a partir de ahí ella es la que me procura clientes. Normalmente muy grandes porque cuando entra un nuevo ilustrador siempre hay algún cliente al que le apetece probar. Luego yo intento tener contento al cliente y adelantar mis entregas a los plazos y cosas así, porque luego entre ellos hablan y te recomiendan si están contentos. Por ejemplo, la gente de The Wall Street Journal me recomendó a los almacenes Wallmart.

Volviendo a lo de las diferencias entre las empresas extranjeras y las españolas, aquí se da mucho el caso de que si aún no has trabajado, no te llaman. Allí no miran eso, no importa que no tengas curriculum, miran tu trabajo y si les gusta te llaman independientemente de la experiencia que puedas tener, incluso si no has estudiado nada. Si les gusta lo que haces te dan la oportunidad. Allí les encanta probar cosas nuevas, eso lo he vivido cuando estaba en Canadá. Para ellos es vital refrescar, refrescar y refrescar. Yo no era nadie y me dieron una oportunidad y a partir de ahí a escalar. De hecho, cuando ya había trabajado para algunas empresas de fuera, comenzaron a llamarme de España. Se ve que nadie es profeta en su tierra, qué rabia.

¿Algún trabajo que recuerdes con especial cariño?

Creo que el primer libro. Se llama “Ganhei uma menina” de la Editorial Scipione. Era el primero que hacía, era para niños, siempre quise hacer alguno y cuando me llegó ese encargo que era para Brasil, disfruté muchísimo, desarrollar el personaje, el escenario, todo. Le cogí mucho gusto y le dediqué muchísimas horas. El segundo que hice fue para Edebé, se llama “La nueva vida del señor Rutín” y fue Premio Edebé de Literatura Infantil. También lo disfruté mucho, conocer al personaje, ubicarlo, dotarle de personalidad, es decir, invertir más tiempo porque para el mundo editorial es más una imagen y ya te olvidas, pero esto es mantener una relación más larga entre creador y personaje.

Laura Pérez

A la hora de ilustrar un artículo, ¿cuentas con total libertad o depende del cliente?

Depende del cliente, hay clientes que te mandan el texto con el hueco donde va el dibujo y en el mismo PDF los colores que deben ir incluso. Otras veces, te mandan el artículo con las directrices muy claras en plan: una chica rubia con un perro y una sombrilla en un jardín. Y hay otras veces que te pasan el artículo pero te dan libertad absoluta. Tienes que aprender a desarrollar las dos maneras de trabajar, una más mecánica y la otra un poco más libre.

Disfruto mucho más cuando me dan total libertad a no ser que esté en un momento de mucho trabajo o mucho estrés, en ese caso es mucho mejor cuando te dan las pautas porque es más fácil, simplemente es aplicar lo que te han dicho a tu estilo.

¿Qué te pasa con los tatuajes?

Los tatuajes me encantan desde el instituto. Siempre he dibujado a chicas y chicos con tatuajes pero nunca me he tatuado yo. Me gusta diseñar tatuajes pero siempre he tenido miedo a aburrirme de ellos así que lo que hago es incorporarlos a los dibujos. Todos esos tatuajes que llevan los personajes que dibujo, son tatuajes que en algún momento me hubiese hecho. En vez de hacérmelos se los hago a los dibujos, no me lleno la piel pero los tengo ahí.

¿Hay algo que no falte en tus ilustraciones? ¿Tienes algún sello que siempre se repita en tus trabajos?

Supongo que la paleta de colores que utilizo. Siempre está el amarillo, lo utilizo en todas, está a modo de filtro. Digamos que todas tienen un tono amarillento porque me inspiro en la fotografía de los 70, me fascina y hace unos años decidí que la tonalidad de mis ilustraciones tenían que recordar a esas fotos polaroids de los años setenta. Lo uso en todo ya sean animales, personas, proyectos personales, editorial o para vender.

Laura Pérez¿Y tus referentes?

No tengo muchos referentes. Es el cine en general, la fotografía, la música. Digamos que en ilustración no tengo referentes exactos sino que me nutro constantemente. No tengo a nadie fetiche sino que hace tiempo me di cuenta de que de cada artista saco algo, me inspira una cosa de uno, otra de otro. Además tengo memoria de pez y se me olvidan siempre los nombres (risas).

Una cosa que sí me gusta es influir a la gente que los lee. Sobre todo en los álbumes ilustrados para niños, me gusta poner bibliotecas, nunca pongo una televisión, para cuando lo lean los niños vean libros, muñecos, una guitarra, animales. Quiero que cuando se fijen se les quede grabado eso, es como poner una semillita ahí. O eso intento.

Antes hablabas de tu paleta de colores tan característica. ¿Trabajas también en blanco y negro?

No me gustaba trabajar en blanco y negro pero, me encargaron un libro en blanco y negro, y ahora me encanta. Lo malo es que cuando trabajo así creo que me queda demasiado tenebroso, de hecho el último trabajo que he hecho, de unas adolescentes, me han dicho que lo ponga más alegre (risas).

¿Has rechazado algún proyecto porque no cuadraba con tus ideales o tu manera de pensar?

Me he encontrado con las dos cosas, con aceptarlo y con rechazarlo. Una vez acepté, porque vivía en el extranjero y no estaba en condiciones de rechazar, pero a la mitad me arrepentí, no iba nada conmigo y me sentía muy mal. Acabé el proyecto por respeto al cliente pero aprendí y no he vuelto a coger un proyecto con el que no estuviera de acuerdo por algún motivo.

Laura Pérez

¿Proyectos de futuro, algún proyecto ideal?

Para mi un proyecto ideal sería realizar uno de animación. Combinar ilustración con la animación, eso me encantaría, aprender a desarrollar los conceptos para que otra persona lo anime.

Así a corto plazo estoy desarrollando una novela gráfica, que es uno de mis proyectos frustrados. Estoy trabajando en una experiencia personal muy intensa que he vivido en el último año. El lenguaje narrativo me resulta muy complejo, desarrollar un proyecto así es más a largo plazo, no es tan inmediato como las ilustraciones que estoy acostumbrada a realizar. Me resulta muy complicado pero es todo un reto para mi, me parece apasionante.

Podéis encontrar más sobre Laura Pérez aquí:

www.lauraperez.net

Por Maasåi Magazine // Fotos: Lola Zehínos // Ilustraciones: Laura Pérez

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